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Colombia luchó con valentía, pero se despidió en el último aliento ante Brasil en su camino hacia el Mundial.

Existen encuentros en los que no basta solo con correr, sudar y resistir; hay contiendas en las que no solo se necesita un planteamiento táctico y fortaleza, hay duelos, como el que tuvo lugar contra Brasil —incluso este Brasil terrenal—, donde nada de eso es suficiente, ni siquiera orar, pues en un abrir y cerrar de ojos, en un instante de letargo, y aunque el cronómetro ya parezca agotado de tanto transitar, todo puede precipitase al abismo de las derrotas más amargas, como la que experimentó Colombia este jueves en la clasificatoria al Mundial, 2-1.
Cuando el adversario es Brasil, no hay lugar para dudar; quien se descuida, pierde, y Colombia se precipitó dos veces y sucumbió cuando ya se vislumbraba que el empate era un valioso reconocimiento.
El primer fallo ocurrió muy temprano, ya que toda la defensa de Colombia inició el encuentro como si estuviera sumida en un profundo sueño, eso parecieron cuando Brasil verificó la rapidez de Vinicius, quien se dirigió hacia el arco, Daniel Muñoz fue el único que advirtió el peligro, yo voy, yo voy, y se lanzó como un Rambo del área; cuando alcanzó a su oponente, no lo despojó de la pelota de manera limpia, sino de forma violenta, resultando en una falta clara, penalti; y en Colombia no se cuestionaba la decisión del árbitro, sino la falta de reacción que habían mostrado, esperaban que Raphinha tuviera compasión, que reservase los goles para más adelante, que era demasiado pronto, apenas 5 minutos, pero Raphinha no conoce la clemencia, disparó como si se tratara de un fusilamiento habitual, y el marcador se puso 1-0.
Colombia empata con Brasil Foto:EFE/ Andre Borges
Colombia ni siquiera había demostrado sus recursos; James no había creado nada porque ni siquiera había tocado la pelota, Díaz todavía no había empezado a sudar, Córdoba no había tenido el primer contacto, y el encuentro ya estaba perdido. Aún quedaba tiempo para reaccionar o para derrumbarse por completo. El inconveniente es que el adversario era Brasil, y eso equivale a jugar con fuego. Colombia asumió el riesgo de quemarse, pero se enfrentó a un equipo brasileño que hasta ese momento no mostraba fallas y que además era devastador en sus ataques, como cuando Rodrygo realizó un remate cruzado que hizo temblar a toda la defensa.
Colombia vs. Brasil. Foto:AFP
En la primera mitad, Brasil solo había sufrido una vez: cuando perdió a Gerson por lesión. Por lo demás, su partido era tranquilo. Ya que Colombia era un equipo desorganizado, con una defensa confundida y un ataque inofensivo. Córdoba libraba batallas de cuadrilátero sin intimidar a nadie, Muñoz continuaba en combate y casi se gana una tarjeta amarilla por golpear al portero Alisson; James intentaba establecer orden, calmar las aguas de su equipo, pero Colombia no tenía ni olas, era un equipo sofocado en un mar de tiburones amarillos.
James Rodríguez en el partido contra Brasil. Foto:AFP
Hasta que ese mismo James…
En la segunda parte, Colombia no iba a repetir el mismo error, eso aseguraban, eso parecía, ya era un equipo alerta y con cara fresca. Por eso cuando Vinícius intentó repetir la historia, Camilo Vargas salió a su encuentro y paró un doble disparo, antes de que Dávinson Sánchez desmantelara oportunamente a su peligroso adversario.
Colombia vs. Brasil Foto:AFP
La ofensiva colombiana también estaba revitalizada y el gol de la victoria casi llegó, o llegó pero ficticiamente, porque el árbitro señaló una falta previa contra el portero.
Al minuto 71 hubo preocupación cuando Dávinson Sánchez experimentó un choque con Alisson y quedó tendido en el suelo. Sánchez y Alisson se retiraron por precaución, aturdidos. El partido continuó en su etapa final y Brasil aumentó la velocidad y buscó la victoria con todas sus fuerzas, con su necesidad, con su presión, Colombia soportaba, no podía volver a titubear, pero cuando el cronómetro ya mostraba el minuto 99, Vinícius volvió a aparecer con su tiro imparable y anotó el 2-1. Colombia soñó con un empate, lo luchó, lo defendió con garras, pero cuando se enfrenta a Brasil, nada es suficiente.
PABLO ROMERO
Redactor de DEPORTES
@PabloRomeroET
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