Lo que parecía ser una reunión más del consejo directivo del Banco de la República para definir el camino de las tasas de interés del país se transformó el lunes en un nuevo episodio de enfrentamientos del presidente Gustavo Petro hacia los codirectores de la entidad bancaria central y revitalizó el debate sobre la verdadera independencia del Emisor.
Consejo directivo del Banco de la República Foto:Banco de la República
Entre los siete integrantes de la Junta, tres se presentaban por primera vez en una reunión de decisión sobre tasas: los codirectores Laura Moisá y César Giraldo recién designados por el Mandatario y el nuevo ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien asumió el cargo hace escasos días reemplazando a Diego Guevara.
Estos constituían tres de los votos que Petro esperaba conseguir para poder disminuir la tasa de interés que se encuentra en 9,5 por ciento con el fin de reactivar la economía. Además, contaba con el respaldo de Olga Lucía Acosta, quien también fue nombrada en diciembre de 2022.
No obstante, en la reunión de esta semana únicamente tres codirectores votaron a favor de una disminución de 50 puntos básicos de la tasa de interés, mientras que los otros cuatro prefirieron dejarla sin cambios en 9,5 por ciento.
“La Junta optó por adoptar una postura cautelosa por segunda reunión consecutiva. Como se preveía, la decisión fue mayoritaria, dado que tres miembros (presumiblemente los recién nombrados y el ministro) tendieron a favorecer un recorte de 50 puntos. La aparición de dos facciones diferentes en la Junta hizo que el resultado dependiera de un miembro, el centrista, que decidió mantener la tasa de política monetaria en suspenso”, se puede leer en un informe posterior de JP Morgan.
¿Qué motivó a los codirectores a mantener las tasas?
Aunque todos los codirectores admitieron que existen ciertos indicadores que han ido fortaleciendo como la inflación —que ha disminuido del pico de 13,3 por ciento de marzo de 2023 al 5,3 por ciento en la actualidad— o la actividad que aumentó un 1,7 por ciento el año anterior, afirman que aún queda trabajo por realizar.
“A pesar de su disminución, la inflación sigue por encima de la meta del 3 por ciento y se sitúa entre las más elevadas de la región. Del mismo modo, el crecimiento económico necesita incrementarse más para alcanzar su capacidad potencial”, se destaca en las actas de la reunión.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, y el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar. Foto:Banco de la República
Concretamente, el grupo de codirectores que optó por dejar fijas las tasas considera que un aumento podría generar presiones inflacionarias que irían en contra del cumplimiento de la meta de inflación y, además, podría llevar a tener que elevar la tasa de interés más adelante ante una pérdida de credibilidad de la política monetaria y un desanclaje de las expectativas de inflación.
Asimismo, hicieron un llamado de atención sobre riesgos inflacionarios vinculados, entre otros factores, con el comportamiento futuro de la tasa de cambio, los efectos de los incrementos de aranceles en el comercio internacional y las perturbaciones de oferta que podrían impactar el precio internacional de los alimentos.
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De igual forma, afirmaron que si se aclaran las inquietudes sobre la factibilidad de las finanzas públicas y se garantiza el cumplimiento de la normativa fiscal, se incrementaría la confianza en los mercados y se abrirían oportunidades para relajar las tasas.
“La ambigüedad que envuelve las finanzas del país tras el significativo aumento del déficit del Gobierno Central en 2024 y las dificultades en el financiamiento del presupuesto de 2025 constituye un elemento crucial que eleva el riesgo país y limita el margen de maniobra”, sostuvieron.
Por otro lado, los codirectores que apoyaron una disminución de 50 puntos subrayaron la tendencia a la baja que ha mostrado la inflación básica -especialmente la que excluye alimentos y precios regulados- y comentaron que el aumento del salario mínimo no ha ocasionado una presión considerable.
Asimismo, señalaron que las proyecciones de crecimiento para este 2025 continúan siendo “deficientes” y que hay una oportunidad de proseguir con la recuperación económica sin perder de vista la cautela necesaria ante la situación internacional y los desafíos fiscales que enfrenta el país.
¿Cuáles fueron las objeciones?
Al conocer la noticia, el presidente Petro desaprobó la decisión y expresó a través de su cuenta de X que los codirectores respondían a motivos “exclusivamente políticos” y que se busca “frenar el crecimiento”.
“Es inaceptable la postura del Banco de la República. Podría despegar el crecimiento y aumentar aún más el empleo y la prosperidad de la sociedad colombiana”, comentó el mandatario en la red social.
El presidente Gustavo Petro. Foto:Vanexa Romero / EL TIEMPO
Además de esto, se refirió a Olga Lucía Acosta sin mencionarla, ya que indicó que una persona que él sugirió para la junta directiva “se alinea” con la oposición. “El exministro Ocampo (José Antonio) debería explicarnos por qué recomendó a la persona que yo mismo propuse por su consejo a la junta directiva”, afirmó.
En cuanto a Bibiana Taboada, otra de las codirectoras, hija de la exministra Alicia Arango, y recientemente nombrada estratega política en la campaña de Vicky Dávila, sostuvo lo siguiente: “muy curioso, mientras la madre es la asesora de la líder del movimiento más radical de oposición; la hija, que es miembro de la Junta directiva del Banco de la República, impide que baje la tasa de interés de la economía, intentando que el gobierno, al que la madre se opone, se debilite.”

