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A partir del 5 de abril, por determinación del presidente de Estados Unidos, se dio inicio a la aplicación de una tarifa arancelaria del 10% sobre todos los productos importados desde Colombia, con algunas excepciones.
Según la socia de Impuestos Indirectos y Comercio Exterior de Deloitte, Claudia Garzón, aunque esta acción tendrá un efecto adverso en la economía nacional, representa una de las tarifas más reducidas en comparación con otras, como Vietnam (46%), China (34%), Taiwán (32%), India (26%), Corea del Sur (25%), Japón (24%), Unión Europea (20%) y Venezuela (15%).
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“Nos encontramos en una situación competitiva, por lo que será crucial desarrollar a corto plazo una estrategia que permita capitalizar estas ventajas, diversificando los artículos que se envían a Estados Unidos, al fortalecer la oferta de productos como el café, las prendas, las flores, las frutas, los derivados agropecuarios y, en términos generales, productos del sector agrícola”, declaró Garzón.
Para la especialista fiscal, aunque la decisión tomada no implica una renuncia al intercambio comercial con el país del norte, sin duda alguna brinda una oportunidad para seguir robusteciendo la presencia en otros mercados con los cuales se tienen acuerdos de libre comercio vigentes como América Latina, Europa, Asia y el Medio Oriente.
“La nación tiene la posibilidad y el desafío de maximizar instrumentos como las zonas francas y los programas de Plan Vallejo, así como de aprovechar los beneficios que ofrecen estas -áreas aduaneras-”, evaluó Claudia Garzón frente a la guerra comercial desatada por Trump.
En este marco, la gerente general de Zona Franca Santander, operadora de la Zona Franca de Cúcuta, Andrea Serrano Pinto, comentó que el régimen franco continúa siendo un instrumento clave para atraer inversiones y fortalecer las exportaciones.
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“Las zonas francas proporcionan ventajas tributarias, aduaneras y operativas que en la actualidad son especialmente atractivas en un contexto de re-localización industrial. Este puede ser un momento decisivo para consolidar a Colombia como un hub para el nearshoring (traslado de operaciones a países cercanos) en América Latina”, manifestó.

Serrano destacó que la Zona Franca de Cúcuta posee un gran potencial para convertirse en un punto estratégico de inversión, especialmente debido a su ubicación en la frontera con Venezuela. Aunque enfrenta desafíos en infraestructura, que ya se están abordando, su posición geográfica es una ventaja para atraer procesos productivos orientados al comercio binacional y al fortalecimiento del mercado regional.
“Con un entorno operativo más sólido, puede transformarse en un motor de desarrollo para Norte de Santander y en una plataforma de internacionalización para muchas empresas”, enfatizó la gerente de Zona Franca Santander.
Alivio para Venezuela
El empresario Yezid Sarmiento, quien es usuario de la Zona Franca de Cúcuta, indicó que uno de los ejemplos, de que este territorio aduanero
ha descubierto ocasiones para su desarrollo con circunstancias externas al país, como sucede en Venezuela, donde las sanciones de EE. UU. a esa nación han convertido a la ciudad en un punto de tránsito de mercancías rumbo al país vecino.
“Numerosas navieras evitan ir directamente a Venezuela, debido a los bloqueos o limitaciones, por lo que cada actividad comercial necesita ser triangulada. Así, los importadores venezolanos, que son numerosos, dado que la producción en el país es escasa, se dieron cuenta de que resulta más sencillo, más económico y consume menos tiempo obtener mercancías de Asia o de Estados Unidos con tránsito por Colombia que si llegaran directamente a sus puertos La Guaira y Puerto Cabello”, comentó Sarmiento.
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El agente aduanero declaró que “la Zona Franca se ha transformado en un trampolín para la llegada de productos del resto del mundo hacia Venezuela”, envíos que en su mayoría llegan a Buenaventura, y de allí son trasladados hasta esta frontera.
“Nos beneficiamos en la Zona Franca, ya que cobramos por almacenamiento, seguros de mercancías, así como carga y descarga de estas, verificaciones y el servicio de exportación o de reexpedición hacia Venezuela”, destacó Yezid Sarmiento.
Con respecto al Plan Vallejo, el empresario en aduanas afirmó que se trata de iniciativas que permiten a los importadores traer insumos libres de IVA (ahorrando el 19% en el impuesto) para su producción, cuyos productos finales deben ser exportados.
El dato
Según Andrea Serrano Pinto, la Zona Franca de Cúcuta, durante 2024, registró 5.899 transacciones de comercio exterior, que representaron US$228 millones y un incremento del 22% en comparación con el año anterior.
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