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Economia

¿Ha aprovechado Colombia la mano de obra calificada de los migrantes?

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Políticas

Hace poco, el Ministerio del Trabajo, elaboró la primera versión del “Boletín de mercado laboral de la población extranjera venezolana”, con el propósito de contribuir a la construcción y seguimiento de políticas de trabajo decente para la población venezolana residente en Colombia.

Entre los datos que saltaron a la vista es que, en 2024, el 28,1% de los trabajadores nacidos en Venezuela se encontraba en subempleo subjetivo, es decir, quería cambiar su empleo para mejorar sus ingresos, trabajar más horas o realizar un oficio más acorde a sus competencias. Este valor fue 5,6% más alto que el registro de subempleo subjetivo del resto de la población.

En ese sentido, los trabajadores de nacionalidad venezolana manifestaban sentirse más inconformes que el resto de la población principalmente respecto a sus ingresos (25,5%), seguido de la falta de pertinencia de trabajo actual en relación con sus competencias (18%).

A tal efecto, el 20,7% de trabajadores nacidos en Venezuela contaban con un contrato escrito, pero 19,8% por debajo del porcentaje registrado en el resto de los trabajadores, que fue de 40,5%. Del total de trabajadores venezolanos con contrato escrito el 69,3% reportó estar contratado a término indefinido y el 30,7% a término fijo. Estos porcentajes fueron muy similares para los trabajadores no nacidos en Venezuela.

Ingresos

En 2024, los trabajadores nacidos en Venezuela registraron un ingreso laboral promedio de $1.302.423 en 2024, 24,3% por debajo del promedio del resto de trabajadores, que fue de $1.765.511.

Asimismo, el ingreso laboral promedio de los trabajadores venezolanos que eran informales fue de $1.081.145, 11,2% más alto que el resto de la población. El ingreso laboral promedio de los trabajadores formales nacidos en Venezuela se ubicó en $1.982.017, 26% menos que el registrado por el resto de los trabajadores.

Sin importar la condición de formalidad, el ingreso laboral promedio de los ocupados venezolanos y del resto de la población subió en términos corrientes entre 2023 y 2024. El ingreso laboral promedio de los ocupados formales nacidos en Venezuela subió en 1,5% y en 0,9% para el resto de los trabajadores formales.

Disponibilidad

Señala el informe, que el funcionamiento del mercado laboral depende en gran medida de la eficiencia con la que se emparejan las vacantes disponibles con los trabajadores que buscan empleo, un proceso que está marcado por fricciones, tiempos de búsqueda y negociaciones entre las partes. Para la población migrante, estas fricciones suelen ser más pronunciadas debido a barreras institucionales, informativas o sociales que dificultan su integración plena en el mercado de trabajo.

En particular, los migrantes pueden enfrentar obstáculos para acceder a información sobre oportunidades laborales, validación de credenciales o redes de contacto que faciliten su inserción. Esto puede derivar en un desajuste entre sus habilidades y las ocupaciones a las que efectivamente acceden, lo que, además de su perfil educativo, se relaciona con una inserción en sectores de baja calificación.

Por otra parte, un estudio sobre esta situación por parte de ANIF, señala que la oferta laboral de migrantes debe ser estudiada, con el fin de orientar las discusiones de política pública acerca de la formación de capital humano y fortalecer la capacidad productiva de Colombia.

Durante la última década, Colombia ha experimentado una transformación en su demografía y mercado laboral debido a la llegada masiva de población migrante. Esto ha cambiado la dinámica de la fuerza de trabajo del país, generando nuevas presiones sobre la oferta de trabajo y evidenciando brechas estructurales en términos de acceso y calidad del empleo.

Barreras

En general, los trabajadores migrantes enfrentan mayores barreras para incorporarse al mercado laboral formal. Estas dificultades van desde la falta de documentación regular hasta el desconocimiento de los canales institucionales para la búsqueda de empleo y afiliación al sistema de seguridad social.

Como resultado, una proporción significativa de esta población termina vinculada a actividades informales, caracterizadas por bajos ingresos, inestabilidad y escasa protección social. La exclusión laboral de los migrantes no solo agrava su vulnerabilidad socioeconómica, sino que también representa un reto para el país en términos de eficiencia del mercado laboral. Además, limita el aprovechamiento del capital humano que esta población representa y reduce el potencial de ampliar la base contributiva del sistema de seguridad social.

Ocupados

En lo corrido de 2025, la población migrante ocupada en Colombia ha sido, en promedio, de 1 millón de personas, lo que representa el 4,5% del total de ocupados en el territorio nacional. La mayoría de esta población es originaria de Venezuela (93,2%), seguida por migrantes de Ecuador (1,6%) y Cuba (0,9%) (GEIH). Por su parte, la población migrante no ocupada ─aquella que se encuentra en búsqueda activa de empleo─ es de aproximadamente 100.000 personas, equivalente al 4,0% del total de desocupados en el país.

Esta dinámica se refleja en una tasa de desempleo históricamente más alta para la población migrante en comparación con el promedio nacional, aunque en los últimos años se ha observado una reducción en esta brecha. En 2025, la tasa de desempleo promedio de los migrantes se ha ubicado en torno al 10,0%, lo que representa una diferencia de 0,7 puntos porcentuales por encima de la tasa nacional.

Los registros de entradas y salidas de venezolanos aumentaron 41 % entre enero y febrero de 2025, según Migración Colombia, que dirige Gloria Esperanza Arriero.

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