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Los informáticos que ganan como estrellas del fútbol para revolucionar el futuro de la humanidad
Mark Zuckerberg se está haciendo un Florentino Pérez y ha tirado de talonario para fichar a los mayores cracks mundiales en su categoría, la de la inteligencia artificial. El objetivo de Meta es ganar el mayor título al que se puede aspirar con esta tecnología: crear una superinteligencia artificial que supere las capacidades del cerebro humano. Muchos de estos fichajes han salido de OpenIA, los creadores de ChatGPT, o de Google, y según Meta, están recibiendo bonos de hasta 100 millones de dólares al año para que se unan a su empresa.
El fichaje de estos diez galácticos, que serán más en el futuro, no ha sido precisamente barato. Según fuentes de la industria, Meta ha puesto sobre la mesa paquetes de hasta 300 millones de dólares en cuatro años, con más de 100 millones de dólares en el primer año para algunos de los líderes del proyecto.
Aunque desde Meta insisten en que no todos reciben semejante pastizal y que la cifra no es una prima por fichaje —como la que recibió Mbappé al llegar al Real Madrid—, sino que incluye acciones y otros incentivos.
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Jesús Díaz
Sam Altman, CEO de OpenAI, está aprovechando cualquier oportunidad para arremeter contra Zuckerberg. “Meta está actuando de forma algo desagradable”, ha escrito a sus empleados, asegurando que su rival ha tenido que “bajar bastante en la lista” para fichar talento y que ha “perdido la cuenta de cuántas personas de aquí han intentado contratar como científico jefe”. Pero la realidad es que Meta ha logrado arrebatar a OpenAI y Google algunos de sus cerebros más valiosos, y la noticia ha disparado las acciones de Meta a máximos históricos.
El dream team de Meta
La nueva unidad que Zuckerberg acaba de montar para lograr este hito tecnológico se llama Meta Superintelligence Labs. Está liderada por Alexandr Wang, exfundador de Scale AI, recientemente adquirida por Meta por 14.300 millones de dólares, y ahora Chief AI Officer de Meta, y Nat Friedman, exdirector general de Github y reputado inversor en IA.
Juntos, dirigirán un laboratorio plagado de expertos en IA multimodal (capaz de generar imágenes, vídeos y voz) y en modelos de razonamiento, una tecnología que representa el salto de la IA generativa tradicional —que simplemente predice la siguiente palabra o el siguiente frame de vídeo— a sistemas capaces de simular procesos de pensamiento lógico similares a los de un humano. Entre los fichajes estrella destacan:
– Trapid Bansal, exOpenAI, cocreador de los modelos o-series, la artillería pesada en razonamiento de OpenAI.
– Jiahui Yu, exlíder de percepción en OpenAI y cerebro detrás de la IA multimodal tanto en OpenAI como en Google.
– Shuchao Bi, cocreador del modo voz de GPT-4o y de los YouTube Shorts en Google.
– Huiwen Chang, experta en generación de imágenes para GPT-4o, con pasado en Google y Adobe.
– Ji Lin, especializado en modelos multimodales y de razonamiento, cocreador de varios de los últimos modelos de OpenAI.
– Hongyu Ren, responsable de post-entrenamiento en OpenAI, es decir, de afinar modelos después de su creación.
– Shengjia Zhao, cocreador de ChatGPT y responsable de datos sintéticos en OpenAI, una tendencia clave para entrenar IA cuando los datos reales escasean.
– Johan Schalkwyk, exGoogle, líder en tecnologías de voz y en el ambicioso proyecto de dar soporte a 1.000 idiomas.
– Pei Sun, también exGoogle y responsable de los modelos de IA de Waymo, el coche autónomo de Google, y de esfuerzos de razonamiento para Gemini.
– Joel Pobar, antiguo empleado de Anthropic y la propia Meta, experto en sistemas de inferencia para que la IA funcione a escala planetaria.
¿Puede Meta crear una superinteligencia?
El movimiento de Zuckerberg no es solo una cuestión de egos o de primas mareantes análogas a las cifras que mueve la élite del fútbol. La superiteligencia artificial es la próxima generación de esta tecnología que está llamada a dominar el futuro.
El objetivo de Meta es desarrollar una “superinteligencia personal para todos”, un sistema capaz de razonar, ver, escuchar y hablar mejor que cualquier humano. Para ello, ha prometido a sus nuevos fichajes que no les faltarán recursos, incluido el acceso ilimitado a chips de última generación, un recurso tan codiciado en la industria como el agua en el desierto.
Sin embargo, no todos en OpenAI están convencidos de que solo con dinero se pueda conseguir ese ambicioso objetivo. Algunos de sus trabajadores han asegurado a Wired que están sopesando el dinero frente al impacto potencial que podrían tener en Meta en comparación con OpenAI. Otros creen que su trabajo será más relevante en OpenAI, donde la cultura y la misión pesan más que la nómina.
OpenAI se siente robado
La ofensiva de fichajes de Meta ha provocado un terremoto interno en OpenAI. Mark Chen, Chief Research Officer de OpenAI, llegó a escribir que la situación era como si “alguien hubiera entrado en nuestra casa y robado algo”. Altman, por su parte, ha prometido revisar los sueldos para retener talento, pero insiste en que no sacrificará la equidad interna por una guerra de bonus.
Mientras tanto, el resto de gigantes tecnológicos ponen sus barbas a remojar. La batalla por el talento en IA es tan feroz que los sueldos de los ingenieros estrella ya superan a los de los CEOs de empresas como Microsoft o Uber. Y, como reconoce el propio CTO de Meta, Andrew Bosworth: “El mercado está caliente. Pero no tanto. Solo un puñado de líderes cobra esos bonus de locura”.
Veremos si las paladas de dinero son capaces de lograr el que probablemente sea el mayor hito de la historia de la tecnología. O, si como se pregunta el propio Altman, la cultura y la misión siguen siendo el verdadero motor de la innovación.
Mark Zuckerberg se está haciendo un Florentino Pérez y ha tirado de talonario para fichar a los mayores cracks mundiales en su categoría, la de la inteligencia artificial. El objetivo de Meta es ganar el mayor título al que se puede aspirar con esta tecnología: crear una superinteligencia artificial que supere las capacidades del cerebro humano. Muchos de estos fichajes han salido de OpenIA, los creadores de ChatGPT, o de Google, y según Meta, están recibiendo bonos de hasta 100 millones de dólares al año para que se unan a su empresa.
