CNN
—
El Gobierno de Trump anunció el martes un nuevo vuelo de deportación hacia un país lejano para inmigrantes indocumentados sin vínculos conocidos con ese destino.
En esta ocasión, la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), Tricia McLaughlin, informó en X que la agencia trasladó a un grupo de migrantes a Esuatini, en el sur de África. Según el DHS, los inmigrantes son originarios de otros países, incluyendo Jamaica, Laos, Cuba, Yemen y Vietnam.
“Un vuelo de deportación a un tercer país seguro aterrizó en Esuatini, en el sur de África. Este vuelo transportó a individuos tan bárbaros que sus países de origen se negaron a recibirlos de vuelta”, escribió McLaughlin en X. “Estos monstruos depravados han estado aterrorizando comunidades estadounidenses, pero gracias a al presidente Trump y a la secretaria Noem ya no están en suelo estadounidense”.
A principios de este mes, la Corte Suprema allanó el camino para que la administración pudiera deportar a ciertos inmigrantes a países distintos a su país de origen con poco aviso.
Poco después de esa decisión, el Gobierno de Trump envió a ocho inmigrantes, que estuvieron detenidos en Djibouti durante semanas de procesos judiciales, a Sudán del Sur, un país en guerra.
Según documentos judiciales, los ocho detenidos enviados a Sudán del Sur son originarios de países como Myanmar, Sudán, México, Vietnam, Laos y Cuba. El DHS indicó que los inmigrantes tienen antecedentes penales.
El Gobierno ha negociado discretamente acuerdos con varios países para que acepten nacionales de otros países y así superar obstáculos logísticos. Algunos países no aceptan de regreso a sus propios ciudadanos —o lo hacen de manera limitada—, lo que dificulta las deportaciones por parte de Estados Unidos.








