James Cameron ha desestimado las críticas al 3D y a la alta tasa de fotogramas en sus películas de Avatar, señalando su enorme éxito de taquilla como prueba de que al público no le molesta, y explicando por qué le gusta esta tecnología. Antes del estreno de la tercera película, Fuego y cenizas, Discussing Film le ha preguntado al director si le afectan los comentarios negativos hacia el uso de 3D y la alta tasa de fotogramas en esta franquicia cargada de CGI.

“Creo que 2.300 millones de dólares dicen que quizá estés equivocado”, responde Cameron. “Bueno, ese es el argumento de autoridad. Pero el argumento artístico es: resulta que a mí me gusta, y es mi película”.

Las películas de Avatar, repletas de efectos especiales, cuestan enormes cantidades de dinero producirlas, pero históricamente han generado miles de millones de dólares en taquilla. El filme sigue siendo la película más taquillera de todos los tiempos (sin ajustar por inflación) y ha recaudado la asombrosa cifra de 2.900 millones de dólares a lo largo de varios estrenos en cines. (Avengers: Endgame superó a Avatar durante un breve periodo, antes de que Avatar recuperara la corona gracias a un nuevo reestreno).

La secuela de 2022, El sentido del agua, recaudó 2.300 millones de dólares, consolidándose como la tercera película más taquillera de la historia, justo por delante del propio Titanic de Cameron, que suma 2.200 millones de dólares.

James Cameron tiene algo que decir sobre el 3D de Avatar

Ampliando su punto sobre el 3D y la alta tasa de fotogramas, Cameron se puso técnico y explicó que le gusta la alta tasa de fotogramas para “suavizar” la experiencia en 3D.

“Tenemos muchos tipos distintos de neuronas que hacen muchas cosas difíciles,” declara. “Pero tenemos neuronas dedicadas al paralaje. Así que cuando la gente dice que le cansa la vista ver 3D, no es cansancio ocular, es cansancio cerebral. Porque integramos una percepción estereoscópica del mundo en nuestra corteza visual. Esas neuronas sensibles al paralaje no pueden activarse si los bordes verticales de las cosas están saltando. El cerebro no puede procesar eso. Por lo que si tenemos un efecto estroboscópico que degrada la experiencia 3D, entonces usamos alta tasa de fotogramas. Esto interpola hasta un nivel que realmente podemos procesar en 3D, y entonces ese cansancio cerebral desaparece.”

Sobre el tema de la taquilla, Cameron reconoce que estaba “absolutamente” preparado para dejar de lado Avatar si Fuego y cenizas fracasa. “He estado en el mundo de Avatar durante 20 años,” expresa. “En realidad 30 años, porque lo escribí en el 95, pero no estuve trabajando continuamente en ello durante esos primeros 10 años. Sí, absolutamente, claro. Si aquí es donde termina, perfecto”.

Avatar: Fuego y cenizas se estrenará el 19 de diciembre de 2025 y contará con una duración de 3 horas y 15 minutos.