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Con ese auto, desató su velocidad en Mónaco y Hungría.

En 2001, el ámbito de la automoción global estaba focalizado en el conductor alemán Michael Schumacher y en el coche rojo Ferrari que era sensación, un vehículo icónico con una historia singular, que ahora se encuentra en subasta.
Los entusiastas de automóviles tendrán la ocasión de adquirir un coche con motor V10 de 820 CV capaz de alcanzar 17.000 rpm, ya que se ofrecerá en subasta por RM Sotheby’s en Mónaco, aprovechando el Gran Premio de Fórmula 1.
El automóvil ha sido completamente chequeado y está preparado para regresar a las pistas, se estima que superará con creces los cinco millones de euros.
La trayectoria del Ferrari chasis 211
Ferrari de Michael Schumacher.. Foto:AFP
El Ferrari F2001, con número de chasis 211, había sido enviado al Gran Premio de Mónaco como coche alternativo, pero fue utilizado cuando Schumacher rozó las barreras de Portier, ocasionando daños en la suspensión trasera el sábado por la mañana.
El automóvil de reserva había sido probado por Luca Badoer en Fiorano y se había usado para algunas vueltas en los ensayos del Gran Premio de España, pero llegó su momento de mostrar su potencial. Schumacher lo utilizó en la clasificación, logrando el segundo lugar. La confianza en el vehículo crecía.
Ferrari de Michael Schumacher. Foto:AFP
David Coulthard, quien había conseguido la Pole Position con su McLaren, tuvo dificultades en el arranque. Por detrás venían Mika Hakkinen y Rubens Barrichello. Más tarde, Barrichello superó a Hakkinen a pesar de las vibraciones en el pedal del acelerador que le provocaron calambres.
Mientras tanto, Schumacher avanzaba hacia la victoria. “Es bastante agotador conducir en esta situación. No hay presión de nadie más, pero pasas tanto tiempo preocupado por la fiabilidad… Tuve una pequeña conversación con Ross Brawn, preguntando sobre cómo les estaba yendo a los demás en la carrera, etc. Hasta que me dijo: Por favor, mantén la concentración”, narró el alemán posteriormente.
Fue una victoria que el propio piloto describió como “demasiado sencilla”. Tal fue la situación, que al final Schumacher levantó el pie en la última vuelta para que Barrichello pudiera acercarse.
Segunda prueba exitosa del Ferrari
Ferrari de Michael Schumacher.. Foto:AFP
Quince días más tarde, el coche estaba listo para el Gran Premio de Canadá, nuevamente como reserva, pero se destacó en las clasificaciones de Europa y Francia, así como en la carrera de Hockenheim bajo el mando de Schumacher.
En Ferrari estaban seguros del potencial del coche para el Gran Premio de Hungría. Schumacher logró a sus mandos una nueva Pole Position, la 41 de su trayectoria, y durante la carrera lideró 71 de las 77 vueltas.
Schumacher triunfó y se proclamó matemáticamente campeón del mundo, igualando los cuatro títulos de Prost y repitiendo el título con el equipo italiano, algo que solo había conseguido previamente Alberto Ascari en 1952 y 1953. Además, aquella victoria en Hungría selló el título de constructores para Ferrari.
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