Economia
A US $25.000 millones, llegan transacciones con criptomonedas en Colombia

Banco de la República
De acuerdo con el Banco de la República, que retoma la posición del Banco de Pagos Internacionales (BIS), aunque estos activos digitales son utilizados para hacer pagos o para almacenar valor, no tienen los caracteres esenciales para ser una moneda y no son.
El BIS es claro al afirmar que sin el respaldo que generan los bancos centrales a las monedas tradicionales, las criptomonedas enfrentan un gran desafío para ser consideradas dinero. Sin nadie que regule su valor, sus precios tienen una volatilidad considerable, lo que provoca tres limitaciones principales: (i) obstaculiza su función como reserva de valor confiable a largo plazo, (ii) reduce significativamente su practicidad como medio de intercambio, pues, ¿quién quiere pagar con algo cuyo valor puede cambiar antes de terminar la compra?, y (iii) dificulta su utilización como unidad de cuenta, ya que es difícil poner precios en criptomonedas cuando su valor cambia constantemente. Estas deficiencias refuerzan su clasificación como activos digitales más que como verdaderas monedas en el sentido económico tradicional.
El piloto
En efecto, en Colombia no son reconocidas como moneda. La única unidad monetaria y de cuenta, y que constituye medio de pago, es el peso. Sin embargo, a pesar de esta posición por parte del Banco de la República, en 2021 la Superintendencia Financiera de Colombia autorizó el piloto “La Arenera”, un programa experimental enmarcado en un sandbox regulatorio. Este tipo de iniciativas crean un entorno controlado donde las empresas pueden probar nuevos productos e innovaciones en el sistema financiero, bajo la supervisión de una entidad regulatoria. Este piloto, permitió la creación de alianzas entre bancos locales y plataformas de intercambio de criptomonedas.
El objetivo principal de “La Arenera”, fue explorar de forma segura y supervisada cómo podrían integrarse las criptomonedas al sistema financiero tradicional, sin comprometer su estabilidad. Cabe aclarar que, las entidades financieras no realizaron operaciones directas con criptomonedas, sino que, prestaron servicios financieros de recaudo y distribución de pesos colombianos a plataformas de intercambio de criptomonedas. Lo anterior, para que los usuarios pudieran depositar y retirar dinero en pesos de las plataformas, mientras que, las operaciones con criptomonedas seguían siendo responsabilidad exclusiva de estas últimas.
Activos
De acuerdo con Binance, las monedas estables (stablecoins) son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, generalmente vinculado a un activo de referencia como el dólar estadounidense, el euro o incluso el oro.
Su principal propósito es ofrecer una opción menos volátil para transacciones y almacenamiento de valor. Ejemplos de estas son USDT (Tether) y USDC (USD Coin). Por el contrario, las criptomonedas no estables, como Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH), no están vinculadas a ningún activo estable, por lo que su valor fluctúa según la oferta y la demanda del mercado.
Las criptomonedas surgieron como una propuesta alternativa al sistema financiero tradicional, especialmente tras la crisis financiera de 2008, cuando creció la desconfianza hacia los bancos y los gobiernos. En ese contexto, apareció Bitcoin, y poco a poco llegaron nuevas opciones de criptomonedas como Ether y Stellar Lumens. Hoy en día existen más de 1.600 criptomonedas cotizando en bolsas, aunque solo de 20 a 30 tienen una liquidez significativa, con Bitcoin y Ethereum a la cabeza del mercado.
Intercambio
No obstante, estas criptomonedas sirven para varios propósitos. Algunas, como Bitcoin, se utilizan principalmente como medio de intercambio o depósito de valor. Ether, por su parte, se usa dentro de la plataforma Ethereum para pagar transacciones y comisiones por ejecutar contratos inteligentes. Existen tantas porque su desarrollo es de código abierto; es decir, que permite que cualquier desarrollador pueda tomar ese código, mejorarlo y lanzar una nueva criptomoneda. Sin embargo, muchas son simplemente copias sin utilidad real, por lo que es cuestión de tiempo que desaparezcan.
Para ilustrar el auge que han tenido, desde su creación, el precio de Bitcoin ha pasado de valer apenas unos centavos a cotizarse en miles de dólares. Este comportamiento, con sus altibajos, ha sido uno de los factores que más ha captado la atención global hacia las criptomonedas.
Al hablar de criptomonedas, algunos piensan en fraude e inestabilidad, y muchos otros en una forma de pago y una oportunidad de inversión. Lo cierto es que su uso ha crecido de forma acelerada en los últimos años.
Según estimaciones de la firma Triple A, especializada en estadísticas de adopción cripto, en 2024 más de 560 millones de personas en todo el mundo utilizaron criptomonedas, tanto para fines de inversión como para realizar transacciones.







