Colombia
Adrián Mathias, el niño reportado como desaparecido en Bogotá tras salir de paseo, fue asesinado por su padre

La tarde del sábado 17 de enero de 2026, Adrián Mathías Pinzón Calvo salió del lugar donde vivía, en el barrio Lucero Bajo, en la localidad de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá. Iba con su padre, Marco Antonio Pinzonquien había pedido permiso para llevarlo al centro comercial El Ensueño y compartir un momento con él. Pero el niño nunca regresó.
Según la información conocida por la sección Bogotá de EL TIEMPO a partir de informes oficiales del caso, Adrián estaba bajo el cuidado de su tía, debido a que su madre reside en Estados Unidos y su padre se encontraba recluido en una clínica de salud mental en la capital.
Tras perder contacto con el menor, la familia comenzó a buscarlo sin éxito. Poco después, el padre inició el envío de mensajes a la madre del niño, en los que adjuntó imágenes de un arma de fuego y realizó manifestaciones que las autoridades calificaron como una amenaza grave contra la vida e integridad del menor. Entre esos contactos, el hombre hizo también una videollamada a la madre del niño en la que la amenazó con matarlo.
La situación elevó el nivel de alerta del caso y llevó a las autoridades a priorizar su búsqueda. En los avisos oficiales se informó que Adrián Mathias medía aproximadamente 1,50 metros, era de contextura gruesa, de tez trigueña, con ojos cafés oscuros y cabello negro liso. La fotografía difundida había sido tomada cerca de un mes antes. El día de su desaparición vestía un buzo color vino tinto, una camiseta negra, un jean negro y zapatillas blancas con líneas azules.
En ese momento y en medio de la angustia, la familia pidió apoyo ciudadano para obtener cualquier información que permitiera ubicarlo.
En entrevista con EL TIEMPO, Daniela, tía del menor, relató que tenía al niño bajo su cuidado desde diciembre y que fue ella quien interpuso la denuncia formal ante las autoridades.
“El padre del niño regresó de Estados Unidos en noviembre del año pasado con cuadros psiquiátricos muy delicados”, contó. A raíz de esa situación, explicó, el hombre tuvo que ser internado en una clínica de salud mental y, desde entonces, la familia materna asumió el cuidado del menor. “Después de eso, por su condición, el niño quedó bajo nuestro cuidado y desde diciembre yo siempre estuve pendiente de él, acompañándolo y protegiéndolo”, dijo.
Según su testimonio, pese a su estado de salud ya la ruptura con la madre del niño, el hombre insistía en retomar el contacto con su hijo. “Nos decía que quería compartir con él, recuperar el tiempo perdido, porque sentía que el niño ya se había olvidado de él”, relató.
Ese sábado 17 de enero estuve varias horas en un parque. En medio del encuentro, el padre le quitó el celular al menor y lo apagó. “Ya en la noche fue cuando dejamos de tener cualquier tipo de contacto con ellos”, señaló Daniela. Poco después, el teléfono del niño apareció bloqueado y fue imposible volver a comunicarse.
Luego comenzaron los mensajes amenazantes dirigidos a la madre. “Le decía que le iba a quitar la vida al niño para que ella sufriera mucho”, afirmó la tía. Cinco días después, el jueves 22 de enero, se confirma el desenlace.
Ese día, el niño y su padre fueron encontrados muertos en el barrio Los Lachesen una zona boscosa ubicada en la parte alta del sector, cerca de la iglesia del barrio Egipto, en el centro-oriente de Bogotá.
De acuerdo con la información conocida por este medio, Adrián Mathias recibió un disparo en la cabeza. Su padre, luego de asesinarlo, se disparó en el pecho y murió en el mismo lugar. El hecho fue reportado por la comunidad, quien con información parcial reportó una pareja sin vida en el lugar.
Tiempo después, el lugar fue acordado por las autoridades para facilitar el ingreso de los investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y de la Policía Judicial, quienes asumieron los actos urgentes. Los funcionarios realizaron la inspección técnica, documentaron la escena y adelantaron el levantamineto de los cuerpos, en medio del silencio de los vecinos y el dolor de los familiares, mientras se iniciaban las indagaciones para establecer con precisión cómo ocurrieron los hechos.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
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