La Organización Meteorológica Mundial (OMM) reveló que agosto de 2026 fue el mes más caluroso en la historia del planeta desde que comenzaron los registros sistemáticos de temperatura, en 1850. El fenómeno de El Niño ya está firmemente establecido en el Pacífico tropical y la entidad advierte que se prevé que se intensifique hasta convertirse en “muy fuerte” en los próximos meses, con repercusiones en los patrones de lluvia y temperatura hasta principios de 2027. Para Colombia, que ya enfrenta las secuelas del terremoto de agosto y una presión fiscal sostenida, la advertencia climática llega en un momento especialmente delicado.
Los números del récord histórico de temperatura
Según los datos del Servicio Climático Copernicus de la Unión Europea, agosto de 2026 y julio de 2023 son los dos meses más cálidos en el registro histórico global: ambos alcanzaron una temperatura promedio del aire en la superficie 1,65°C más alta que el valor de referencia preindustrial.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) reportó que, solo para agosto de 2026, la temperatura global se ubicó 1,32°C por encima del promedio del siglo XX, convirtiéndolo en el agosto más caluroso desde 1850. Un dato que ilustra la tendencia: los 10 agostos más cálidos de la historia han ocurrido todos desde 2016.
El trimestre junio-agosto de 2026 también fue, en su conjunto, el más cálido jamás registrado a nivel global. En el hemisferio norte, ese periodo correspondió al verano más caluroso con registro disponible. En el hemisferio sur, el invierno estuvo cerca de romper su propia marca histórica de calor. La extensión del hielo marino se ubicó por debajo del promedio tanto en el Ártico como en la Antártida.
El Niño: qué significa para Colombia en los próximos meses
El Niño es un fenómeno climático periódico caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical central y oriental. Ese calentamiento altera los patrones de lluvia y temperatura en gran parte del planeta.
Para Colombia, El Niño históricamente produce déficit de lluvias en la Costa Caribe, los Llanos Orientales, Antioquia y otras regiones del interior. Las consecuencias son concretas:
- Embalses y generación eléctrica: Colombia depende de la hidroelectricidad para más del 70% de su generación de energía. Cuando los embalses bajan por la sequía, el sistema eléctrico se tensa y los precios de la energía suben. El país vivió episodios críticos de racionamiento en años de El Niño pasados.
- Agricultura: Cultivos como el maíz, el arroz, el café y la caña de azúcar son sensibles a la reducción de lluvias. Las pérdidas agrícolas durante El Niño presionan el abastecimiento de alimentos y contribuyen a la inflación. Con el IPC ya en 6,24% anual según el DANE, una presión adicional desde los alimentos es especialmente preocupante.
- Incendios forestales: El tiempo más seco y cálido favorece los incendios en áreas como la Amazonía colombiana, los páramos y las serranías del nororiente del país. La OMM señaló que El Niño actual ya intensificó incendios estacionales en Indonesia, patrón que tiende a replicarse en otras regiones tropicales.
La advertencia global y lo que viene
La OMM advirtió que El Niño actual se prevé que escale hasta la categoría de “muy fuerte” en los próximos meses, con efectos que se extenderán hasta principios de 2027. La entidad también registró en agosto de 2026 un total de 19 tormentas tropicales en todo el planeta, actividad ciclónica por encima del promedio, impulsada en parte por las condiciones anómalas del Pacífico.
En agosto se registraron temperaturas récord principalmente en Groenlandia, África y partes de Europa, Asia, América del Norte y del Sur, con desviaciones de al menos 2°C por encima del promedio en vastas regiones. Para Colombia, ese calor global se traduce en menos lluvia donde más se necesita.
El reto para las instituciones colombianas es anticipar. La IDEAM, el Ministerio de Minas y los operadores de los embalses del sistema eléctrico deben reforzar sus protocolos de gestión de agua. Los agricultores necesitan alertas tempranas con suficiente antelación para adaptar cultivos o activar seguros. Y el sistema de salud debe prepararse para el aumento de enfermedades respiratorias asociadas al calor y al humo de los incendios forestales.
El récord de agosto no es solo una estadística: es la señal de que el margen de adaptación se reduce con cada nuevo mes que rompe un récord de temperatura.