En la cuadragésima segunda Asamblea General de Anif, realizada en el Club El Nogal con más de 400 participantes presenciales y más de 3.000 individuos conectados, el Centro de Estudios Económicos presentó su plan de acción “Sin temor a crecer: hacia una Colombia próspera”. Durante el encuentro, en el que asistieron seis precandidatos a la presidencia y líderes del sector privado, el presidente de Anif, José Ignacio López, subrayó la necesidad de centrar el crecimiento económico en el núcleo del diálogo nacional.
Aunque destacó que la economía colombiana actualmente es 14 por ciento mayor comparada con el tamaño que poseía antes de la pandemia y que el gasto de los hogares creció un 25 por ciento, alertó que la inversión aún se encuentra 5 por ciento por debajo de los niveles previos a la pandemia, con retrasos de hasta 30 por ciento en obras civiles. López argumentó que el país requiere incrementar su crecimiento per cápita más allá del 3 por ciento anual para lograr, en una generación, los estándares de bienestar de Portugal, lo cual exige elevar la inversión y formular políticas sostenibles que aseguren una expansión balanceada y perdurable.
Durante su discurso, el presidente de Anif, José Ignacio López, expuso la conferencia “Sin temor a crecer: plan de acción para una Colombia próspera”, una presentación enfocada en el reto de recuperar el dinamismo económico y reintegrar el crecimiento en el núcleo de la agenda nacional. “El país ha progresado considerablemente, pero en la última década Colombia ha crecido muy poco”, indicó López, al resaltar que el escaso crecimiento económico ha generado una “ansiedad enorme” entre los jóvenes que no han percibido mejoras significativas en su calidad de vida.
José Ignacio López, presidente de Anif. Foto:Andres Gonzalez
El presidente de Anif ilustró esta inquietud con una comparación: si el país mantiene su actual ritmo, se tardaría más de 100 años en alcanzar el nivel de ingreso per cápita que poseía Portugal. Sin embargo, si logra mantener un crecimiento mayor al 3 por ciento anual, dicho objetivo podría alcanzarse en solo 25 años. “No es un objetivo inalcanzable —dijo—; Colombia lo ha conseguido anteriormente. Esa debería ser la obsesión de todos los colombianos: transformar el país en una generación y legar a nuestros hijos un país más próspero, sin violencia y con menos desigualdades”, añadió.
López reconoció que la situación actual presenta señales alentadoras. La economía nacional es hoy 14 por ciento mayor comparada con el tamaño que tenía antes de la pandemia, y el consumo de los hogares se sitúa 25 por ciento por encima de los niveles de 2019. Sin embargo, advirtió que la inversión —esencial para la sostenibilidad del crecimiento— aún está rezagada: se mantiene 5 por ciento por debajo del nivel prepandémico y, en sectores como obras civiles, la brecha llega a un 30 por ciento. “Estamos gastando bien, pero invirtiendo poco”, indicó, al enfatizar que, de cada 100 pesos de ingreso en la economía, 77 se destinan al consumo de los hogares, mientras que apenas 17 se dirigen a la inversión.
Este nivel, explicó, es históricamente bajo para el país y considerablemente inferior al de naciones que han apostado por un crecimiento sostenido, como las economías asiáticas. Por ello, insistió en la necesidad de incrementar de manera sostenida la inversión privada y pública, restablecer la confianza empresarial y fortalecer
los estímulos a la productividad y a la infraestructura. “Si aspiramos a expandirnos de forma continua y ambiciosa, ese 17 por ciento resulta insuficiente”, manifestó.
María Lorena Gutiérrez, presidenta del Grupo Aval, fue una de las expositoras de la Asamblea General. Foto:Andres Gonzalez
López también subrayó que una parte considerable del aumento del consumo reciente ha sido favorecida por factores transitorios que podrían no ser sostenibles. Aunque estos incentivos han estimulado la demanda interna, advirtió que no necesariamente asegurarán una expansión perdurable. “Estamos siendo optimistas, pero debemos admitir que el modelo actual no nos conducirá, por sí solo, a un crecimiento sostenible”, enfatizó.
La intervención finalizó con un llamado a la acción desde los sectores público y privado, en línea con la iniciativa Colombia Progresa 2630, una colaboración inédita entre seis centros de pensamiento — entre ellos Anif, el Consejo Privado de Competitividad (CPC), el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), Así Vamos en Salud, el Centro Regional de Estudios de Energía (Cree) y la Fundación para el Estado de Derecho— que pretende proponer soluciones concretas para el futuro gobierno.
En un esfuerzo colaborativo sin precedentes, estas instituciones trabajan en la elaboración de una hoja de ruta técnica y ejecutable que será presentada al nuevo gobierno y al Congreso de la República en 2026. El documento propone reformas normativas y regulatorias dirigidas a dinamizar la economía, incrementar el ambiente de inversión, robustecer la seguridad jurídica y fomentar un crecimiento más inclusivo y sostenible.
La Asamblea General de Anif se llevó a cabo en el Club El Nogal Foto:Andres Gonzalez
La iniciativa nace en un contexto complicado: durante la última década, Colombia ha exhibido uno de los crecimientos de ingreso per cápita más bajos en seis décadas, al tiempo que enfrenta déficits fiscales, incertidumbre energética, altos niveles de informalidad y pérdida de confianza en las instituciones. Ante este escenario, Colombia Progresa 2630 plantea seis ejes prioritarios —salud, competitividad, seguridad, energía, inclusión financiera y desarrollo agropecuario— con diagnósticos precisos y recomendaciones de políticas públicas basadas en evidencias técnicas.
El proceso, iniciado en febrero de 2025, ha contado con mesas técnicas y revisión cruzada entre los centros participantes para garantizar la coherencia y el rigor de las propuestas. La fase siguiente contempla la socialización con campañas presidenciales, candidatos al Congreso y representantes de la sociedad civil, con el objetivo de transformar esta hoja de ruta en un insumo real para la formulación de políticas a largo plazo.
Con esta colaboración, los centros de pensamiento buscan avanzar “de los diagnósticos a las acciones”, integrando su conocimiento técnico para promover un crecimiento sostenido, fortalecer la institucionalidad y disminuir las brechas sociales. Como concluyó José Ignacio López, presidente de Anif, la urgencia del momento demanda una visión compartida y una meta común: “Debemos crecer sin miedo, y hacerlo en conjunto.”

