Colombia
así ocultan armas y estupefacientes

Entre ropa amontonada que estaba en un rincón de una habitación a la que poco o nada le entraba la luz del día y que no medía más de dos metros cuadrados, intentaron ocultar un arma de fuego, por lo menos 20 balas y un arma traumática. Se dice que las armas se usaban para “cobrar cuentas”pero no cuentas legales, sino que surgen por el tráfico de estupefacientes, los hurtos y hasta las extorsiones. Todo ocurrió en un ‘pagadiario’ del barrio santa fe (Los Mártires).
En otra habitación, a unos 13 kilómetros de ese punto del centro de Bogotá, en María Paz (Kennedy)en una caneca de la basura de otro ‘pagadiario’ encontraron una libra de marihuana. El dueño quiso ocultarla, pasar desapercibido durante un operativo, pero fue capturado.
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Ambos hallazgos se hicieron con unas 24 horas de diferencia y en dos extremos de la capital, y se han convertido en parte de los argumentos que respaldan la hipótesis de que los ‘pagadiarios’ de Bogotá. se han convertido en fachadas para esconder armas, estupefacientes y hasta a capos del crimen organizado. que integran las bandas que pretenden controlar el territorio.
EL TIEMPO tuvo acceso a uno de estos sitios y conoció de primera mano cómo operan y las precarias condiciones de registro, control y seguridad para sus arrendatarios. Por estos motivos es que desde el Distrito y la Policía de Bogotá, desde el año pasado, han desplegado diferentes operativos para poner al descubierto este fenómeno que atenta contra la seguridad ciudadana.
Inspección en pagadiarios del centro de Bogotá. Foto:Secretaría de Seguridad de Bogotá
Por días o por semanas
En el mejor de los casos, un ‘pagadiario’ tiene un sobrio letrero en una de sus ventanas, que está escrito con marcador y sobre una cartulina que parece de color amarillo, pero es por el paso del tiempo. “Habitaciones”, “Sí hay habitaciones por días”se lee en algunos de ellos. Pero en otros casos, solamente la voz se corre entre sus usuarios, por motivos como precios bajos, seguridad y comodidad.
Estos espacios se han consolidado en viejas casonas con decenas de habitaciones, en centros históricos o sectores con un alto flujo de población flotante, lo que permite dinamizar el mercado.
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Debido a que alquilar uno de estos espacios no requiere documentación como cédula de ciudadanía, pasaporte o incluso algún tipo de referencia, y por sus bajos costos, que pueden ser hasta de 15.000 pesos (o incluso menos), es el espacio ideal para quienes, así sea por una noche, quieren hacerle el bastante al penetrante frío de la madrugada y cambiar cartones y retazos de tela por un colchón y unas cobijas.
Esa informalidad en el “negocio” ha sido identificada por los criminales como un escenario ideal para pasar desapercibidos ante las autoridades. De hecho, este medio de comunicación conoció que, por ejemplo, en el corredor de la avenida Caracas, entre calle 6 y la avenida Jiménez (centro de Bogotá)traficantes alquilan esas habitaciones por semanas o hasta meses para utilizarlas como centros de acopio de alucinógenos que periódicamente van sacando para distribuir en las calles.
Operativos en pagadiarios del barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá. Foto:Secretaría de Seguridad de Bogotá
“Cuando se calienta el sitio, se cambia de ‘pagadiario’. Le dicen ‘cajas’ a esas habitaciones ya quienes entran y sacan la droga les dicen ‘aviones’”, reveló una fuente consultada por EL TIEMPO.
Debido a que las autoridades ya han identificado este modus operandi que han empleado las estructuras criminales, y por un reciente atentado con una granada en el barrio Santa Fe (Los Mártires), las autoridades desplegaron en la semana pasada tres operativos en zonas tres de Bogotá que son cruciales en cuanto a la presencia de pagadiarios.
Las intervenciones policiales fueron en el barrio Santa Fe, a escasas tres cuadras de donde estalló el artefacto explosivo; en el sector de La Favoritadonde también hay comercialización de autopartes, y la más reciente fue en la localidad de Kennedy, en María Paz, al occidente de Bogotá.
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Esas tres intervenciones permitieron cerrar cuatro pagadiarios, precisamente por el hallazgo de armas, estupefacientes y por la inconsistencia en la documentación para operar, especialmente el Registro Nacional de Turismo.
“Una de las tareas que nos puso el alcalde Carlos Fernando Galán fue meternos en estos lugares que durante años habían dejado robustecerse en la presencia de criminales y de actividades que, sin ser ilícitas, facilitan el crimen. Por eso, en varias oportunidades hemos venido acá a hacer despliegues, a requisar estos lugares que llaman ‘pagadiarios’, donde guardan las cosas robadas y donde se necesitan procedimientos claros en el marco de la ley para hacer registros”, dijo César Restrepo, secretario de Seguridad de Bogotá.
Los pagadiarios están en varias localidades de Bogotá. Foto:Secretaría de Integración Social.
Acompañamiento profesional
El impacto de los ‘pagadiarios’ en Bogotá ha sido de tal tamaño que hasta inspiró el documental Este (no) es mi lugar, que se estrenó en diciembre de 2016 y refleja las contradicciones en que viven quienes usan este tipo de albergue temporal.
“No son pobres monetarios: por el gasto que hacen en ‘pagadiarios’, esas personas están por encima de la línea de pobreza, pero están peor que cualquier persona en la ciudad”, dijo Roberto Angulo, secretario de Integración Socialsobre la situación de los usuarios de estos servicios.
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Desde el Distrito, además de los operativos de choque entre la Secretaría de Seguridad y la Policía Metropolitana, se ha desplegado una oferta institucional que aporta al control de estos espacios y la identificación de quienes los ocupan.
Hasta septiembre de 2025, la Secretaría de Integración Social, cuando se dio inicio a la segunda fase de la Estrategia en ‘Pagadiarios’, había identificado y visitado 73 sitios de estos, conformados por 634 hogares, que a su vez integran unas 984 personas.
Las localidades en las que están ubicados estos inmuebles son: Teusaquillo, Chapinero, Barrios Unidos, Puente Aranda, Tunjuelito, Engativá, Suba y Fontibón.
Operativo en la localidad de Kennedy. Foto:Secretaría de Seguridad de Bogotá
“La Estrategia en ‘pagadiarios’ consiste en identificar los inmuebles en los que las personas pagan un dinero por pernoctar, así como identificarlas y caracterizarlas para que puedan acceder a los servicios del Distrito y mejorar su calidad de vida. Entre estos, las transferencias monetarias del Ingreso Mínimo Garantizado”, explicaron desde Integración Social.
En la primera fase de esta iniciativa se identificaron y caracterizaron 282 ‘pagadiarios’ en las localidades de Santa Fe, La Candelaria y Los Mártires. Solamente en esas zonas se encuestaron 2.426 hogares y se registraron 4.408 personas; de estas, 3.705 recibieron distintos servicios sociales por parte de la administración actual.
MIGUEL CASTELLANOS
EN X: @LOQUEOLVIDO
EL TIEMPO







