Colombia
Asobancaria prende las alertas por el costo de vida y anticipa inflación al alza en 2026
El debate sobre el costo de vida ha resurgido en Colombia, esta vez debido a las recientes proyecciones de inflación que anticipan un 2026 más desafiante de lo que muchos esperaban. El Banco de la República ya había creado inquietud al modificar al alza sus pronósticos, mientras que las estimaciones del sector financiero refuerzan la percepción de que el alivio para los hogares no está a la vista.
En este contexto, el país aguarda por la cifra oficial que el Dane publicará el viernes 6 de febrero, referente al comportamiento de los precios al consumidor en enero. Esta cifra es crucial, no solo porque es la primera del año, sino porque refleja ampliamente el impacto del aumento del salario mínimo, el cual ya se empieza a notar en diferentes sectores de la economía.
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Hasta el momento, los modelos de análisis indican de manera contundente que las presiones inflacionarias persisten. En efecto, los análisis realizados por los expertos en el contexto económico actual sugieren un aumento sostenido. No es sorprendente que el Banco de la República haya ajustado su proyección de inflación para 2026 a un 6,3%, muy por encima del 4,1% estimado meses atrás.
Sin embargo, las alertas más contundentes provienen de Asobancaria. El gremio que reúne a las entidades financieras sugiere que la inflación del próximo año podría alcanzar un 6,7%, una cifra que plantea desafíos tanto para las familias como para las empresas. Un nivel así implica mayores dificultades para mantener el poder adquisitivo y, al mismo tiempo, incrementa los costos de producción en diversas áreas.
El primer indicador de este comportamiento será enero. Según las proyecciones de Asobancaria, la inflación anual para este mes se situaría en torno al 5,4%. Aunque el incremento parece moderado, señalaría un cambio de tendencia en comparación con los últimos meses de 2025, cuando el indicador mostraba signos de estabilización, cerrando el año en un 5,1%.
Para el gremio, este aumento no responde a un factor aislado. En su análisis, señalaron que “la razón principal detrás del incremento de precios en este mes se debe a la indexación de bienes y servicios, muchos de los cuales tienen precios regulados, al aumento del 23% del salario mínimo para 2026”. En resumen, el ajuste salarial comienza a reflejarse gradualmente en tarifas y costos que se recalculan al comenzar el año.
Asimismo, Asobancaria advirtió que enero podría ser un punto de inflexión para la tendencia de inflación. “Enero podría marcar un cambio en la inflación tras dos meses de descenso. Para el cierre de 2026, anticipamos que la inflación se situará en un 6,7%”, indicó el gremio dirigido por Jonathan Malagón, presagiando un escenario de mayor persistencia inflacionaria.
Por su parte, el Banco de la República se centró en otros factores que también están ejerciendo presión sobre los precios. En sus análisis, hicieron hincapié en el aumento mensual observado en productos agropecuarios, como la papa y los cítricos, que son de gran relevancia en la canasta familiar.
Más allá de los detalles técnicos, los analistas coinciden en que la presión inflacionaria de este año no será un fenómeno temporal ni estrictamente estacional. A diferencia de otros episodios, no se presentará como el resultado de un pico temporal de demanda, sino que estará impulsada por factores estructurales que podrían prolongarse durante varios meses.
El impacto del aumento del salario mínimo es fundamental en esta evaluación. Aunque su efecto inmediato no es perceptible, se anticipa que cobrará fuerza a lo largo del primer semestre. Por el momento, el consumo debería mantenerse relativamente activo, respaldado por la percepción inicial de mayores ingresos. Sin embargo, dicho impulso puede desvanecerse a medida que los costos más altos se trasladen a los precios y afecten la capacidad real de compra de los hogares.
