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Se sabía que Mohamed Attaoui llegaba bien a Tokio pero el recital que ha ofrecido hoy en una mojada pista del Estadio Nacional de la capital nipona está por encima de las previsiones más optimistas. Porque lo que ha hecho el cántabro en su semifinal de 800 ha sido sencillamente descomunal. Casi insultante. Y es que Attaoui ha manejado a su antojo una carrera en la que corría, entre otros ‘gallos’, el campeón olímpico Emmanuel Wanyonyi.
El español, como siempre, ha salido a cola de grupo y no ha abierto gas hasta los últimos metros de la segunda contrarrecta, cuando aún era último para remontar hasta la primera plaza con una facilidad pasmosa, como si corriera contra niños.
Hasta tal punto que afrontó ya la recta de llegada en primera posición y con una ventaja considerable sobre Wanyonyi, que estaba más preocupado por los que venían por detrás que por dar caza a Attaoui.
Finalmente, el discípulo del afamado Thomas Dreissigacker, el hombre que ha afilado los colmillos al cántabro desde su llegada al OAC Europe, se imponía con un tiempo de 1:43.18, 29 centésimas menos que Wanyonyi.
Una apuesta con Paul McGrath
Así las cosas, el español, quinto en los Juegos de París y plata europea el pasado año, partirá este sábado (15.22) como claro candidato a los metales en una final en la que se jugará, entre otras cosas, un billete en business para volver a Madrid…
Y es que Attaoui ha hecho una apuesta con Paul McGrath, la nueva joya de la marcha española. El que gane medalla pagará a su compañero un billete en business en el viaje de vuelta a España. Un dinero que seguro que cualquiera de los dos pagará feliz.
El otro español en semifinales, David Barroso, compitió de forma notable firmando la segunda mejor marca de su vida (1:44.27) pero sólo le alcanzó para ser sexto, lejos de cualquier opción de clasificación por puestos para la gran final.
Sin suerte en el 800 femenino
En las series femeninas, las tres españolas se quedaron por el camino a las primeras de cambio. A semifinales pasaban las tres primeras y los tres mejores cronos y Marta Mitjans fue séptima en la primera de las siete series con un tiempo de 2:00.67. Como sea, gran temporada de la catalana, cuarta en el Europeo sub’20 de Tampere (Finlandia) y nueva plusmarquista española de la categoría.
Rocío Arroyo, en teoría la que tenía más opciones de superar esta primera criba tras su plata en el Europeo sub-23 de Bergen (Noruega), fue quinta en la segunda serie con un crono de 2:01.34, sin opciones de avanzar por tiempos. Por último, Lorea Ibarzabal acabó igualmente quinta en su carrera con un registro de 2:00.60.
Marta García, a la final del 5.000 con autoridad
Las primeras españolas en competir este jueves habían sido Idaira Primero y Marta García, en las series de los 5.000 metros. La primera de ellas, hija y discípula del histórico Antonio Prieto, sólo pudo ser decimoquinta en la primera con un tiempo de 15:11.16.
Ya en la segunda corría la plusmarquista nacional Marta García, que llega a Tokio en un espléndido momento de forma. La palentina fue siempre en el grupo de cabeza para acabar cuarta con un crono de 14:56.96. Toda vez que pasaban las ocho primeras, Marta se pudo relajar en la recta de llegada pensando ya en la final del sábado (14.29, hora española).
Bestué, sexta en su semifinal del 200
Jaël Bestué soñaba con una carísima final de 200 metros que, a la postre, quedó muy lejos pues la catalana sólo pudo ser sexta en la primera semifinal con un tiempo de 22.80 (-0.1), a más de medio segundo de su récord de España (22.19), logrado en el Campeonato de Europa de Selecciones disputado en Vallehermoso a finales de junio.
La catalana aún debe correr este sábado como integrante del 4×100. Las ‘Balas Rojas’ parten con serias opciones de meterse en la final y Bestué es uno de sus puntales.
