“Estamos alineados con la meta de eliminar o disminuir significativamente el efectivo en la economía; para ello (se necesita) reducir las comisiones, perfeccionar los pagos digitales y alcanzar la digitalización de México”, comentó Romano tras la rúbrica de un convenio con el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo.

Romano indicó que el eje de la conversación fue que las entidades gubernamentales reconozcan la relevancia de los emisores de tarjetas para el país, ya que contribuyen a la digitalización económica.

Hace un par de años, la Cofece alertó que las tarifas de intercambio en México (las que cobran los terminales y agregadores) son de las más elevadas a nivel mundial, con un promedio del 1.36%, en comparación con otros países donde esta tarifa es de 0.2% en media.

No obstante, datos del Banco de México subrayan que las tarifas de intercambio de tarjetas de crédito pueden alcanzar hasta el 1.91% del total de la transacción, mientras que las tarifas para tarjetas de débito ascienden hasta el 1.15%.

La iniciativa de Banxico y la CNBV propone que las tarifas de intercambio sean de 0.6% para pagos con tarjetas de crédito y de 0.3% para las de débito.

Estas tarifas de intercambio son las que el sector representado por Romano busca que se reduzcan, pero de forma gradual y hasta una tasa cero para los nuevos participantes.

“La banca digital, que recién comienza a ser autorizada, está accediendo al mercado y manteniendo ciertos niveles de comisiones que es vital conservar; de lo contrario, podríamos concentrar el mercado de tarjetas de crédito en el país”, aseveró.

Por tanto, la contrapropuesta de los banqueros es ajustar la tarifa de intercambio a 0.6% y 0.3%, pero de manera progresiva; además, se persigue que exista una tasa cero para los nuevos comercios.

“Estamos planteando que para los nuevos negocios que aún no están bancarizados se pueda ofrecer la tasa cero de forma permanente”.