Economia
Carros y motos arrancan el año con subida de precios

El Decreto 1390 del 22 de diciembre de 2025, por medio del cual se declaró el estado de emergencia económica y social en Colombia, dio paso a una serie de medidas tributarias que para el sector de carros y motos en el país se tradujo en un incremento hasta el 19 % de la tarifa del impuesto al consumo para ciertas categorías.
Sumado a este incremento, el Decreto 1432 del 24 de diciembre de 2025 sentenció un golpe adicional para los vehículos provenientes de países con los cuales Colombia no tiene tratado de libre comercio (TLC), al aumentar el arancel para las motos al 35 % y el de los carros hasta el 40 %.
Vamos por pasos. Comenzando con el impoconsumo, el artículo 7 del decreto 1474, que ya está vigente, impone el 19 % para los bienes especificados en las partidas arancelarias 87.11 y 89.03 del artículo 512-3 del Estatuto Tributario, y a los bienes incluidos en el artículo 512-4 del Estatuto Tributario.
Al revisar dichas partidas, la 87.11 se refiere a “motocicletas con motor de émbolo (pistón). Foto:Néstor Gómez
Al revisar dichas partidas, la 87.11 se refiere a “motocicletas con motor de émbolo (pistón) alternativo de cilindrada superior a 200 c. c.” (el 89.03 habla de embarcaciones), mientras que el artículo 512-4 incluye “los vehículos automóviles de tipo familiar, los camperos y las pick-up, cuyo valor FOB o el equivalente del valor FOB, sea igual o superior a US$ 30.000, con sus accesorios” y “pick-up cuyo valor FOB o el equivalente del valor FOB, sea igual o superior a US$ 30.000, con sus accesorios”.
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Teniendo en cuenta que estos últimos estaban gravados a un 16 %, el incremento fue del 3 %, pero en el caso de las motos de más de 200 c. c. la subida fue desde el 8 %, lo que se traduce en un aumento del 11 % en el impoconsumo.
Las definiciones del Gobierno declaran a los vehículos mencionados como “bienes de lujo”, una interpretación bastante alejada de la realidad y que se explica porque fue establecida con la Ley 488 del 28 de diciembre de 1998. Es decir, se trata de una clasificación hecha hace 27 años y que no se ha modificado desde entonces, mientras que los precios internacionales han crecido enormemente.
En el caso de las motos de más de 200 c. c. la subida fue desde el 8 %. Foto:iStock
Registros históricos señalan que 1998 finalizó con un precio del dólar por los 1.500 pesos, cifra muy por debajo de los cerca de 3.800 pesos en los que se cotiza actualmente. Visto de otra forma, 30.000 dólares actuales corresponden a unos 114 millones de pesos, ni cerca de lo que hoy se consideraría como un carro “de lujo”.
Y si esta definición para los carros está alejada de la realidad, en el caso de las motos todavía más, pues aquellas de más de 200 c. c. también son consideradas como de alto cilindraje, cuando usualmente las del rango entre los 250 y 750 c. c. se catalogan apenas como de medio cilindraje.
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De cara a los compradores, todo esto se traduce en que, por cuenta del Gobierno, el precio final de los carros y las motos se verá impactado de manera directa e inmediata. En la gran mayoría de casos, el aumento del 11 % en el impoconsumo para las motos se trasladará directamente al precio final de estas. Por ejemplo, solo por cuenta de este incremento, una moto de 15 millones de pesos subiría 1’650.000 pesos, valor que para el comprador promedio de este rango bien podría significar tener que desistir del negocio.
El precio final de los carros y las motos se verá impactado de manera directa e inmediata. Foto:Pexels
En menor medida, pero sin dejar de ser despreciable y complicado para algunos compradores, un carro de 120 millones de pesos podría subir 3,6 millones únicamente a causa del impoconsumo.
Otro agravante es que estos incrementos tributarios no impactan únicamente a las negociaciones que se hagan posteriormente a cuando los decretos entren en vigor, sino también sobre aquellas que se habían hecho con anterioridad (por ejemplo, durante el Salón del Automóvil). Es decir que si la entrega de un carro que se negoció a finales de 2025 se tenía prevista para inicios de 2026, por cuenta de los tiempos de importación, nacionalización y demás ‘vueltas’, el precio final al comprador ya no será el mismo. De todas maneras, queda a discreción de las marcas sostener los precios de los negocios previos o modificarlos.
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Por si esto no fuera suficiente, el Decreto 1432 del 24 de diciembre, que comienza a regir hoy 10 de enero de 2026, modificó también los aranceles para carros y motos importadas de países con los cuales Colombia no tiene un TLC. Para los primeros, el gravamen pasó del 35 al 40 %, mientras que en el caso de las motos, el salto fue desde el 30 al 35 % para las de menos de 800 c. c. y desde el 15 hasta el 35 % para las de más de 800 c. c.
Una aclaración importante es que estas medidas no impactan a los vehículos eléctricos, que se mantienen exentos del impoconsumo, con su arancel en cero y el IVA en 5%, pero quedan dudas sobre si se afectarán a los híbridos y, en caso tal, en qué medida.
MOTOR habló con varias marcas y el consenso general, especialmente en el sector de motos, es una fuerte preocupación pues la sumatoria de los incrementos es drástica.
MOTOR habló con varias marcas y el consenso general. Foto:alcaldía de Valledupar
De la noche a la mañana, marcas como Triumph y CFMoto, cuyo principal origen de importación es Asia, han tenido que lidiar con el incremento del 11 % en el impoconsumo y hasta el 20 % de arancel, lo que resulta en alzas de precios que pueden significar que el cliente desista de la compra.
Royal Enfield, que también importa algunos de sus modelos desde Asia, se muestra intranquila. Como bien nos dijo Miguel Londoño, director de Corbeta, “no son motos de lujo pero sí aspiracionales; son motos que no pasan de 35 millones de pesos”, con cilindrajes entre los 350 y 650 c. c.
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Yamaha y Honda, aunque tienen la ventaja de que buena parte de sus ventas se concentran por debajo de los 200 c. c., también han tenido que empezar a maniobrar. Desde Honda dicen: “En Colombia, la motocicleta no es un bien de lujo: para la mayoría de los usuarios es una herramienta de trabajo y una necesidad de movilidad eficiente, económica y ágil. Nuestro interés es analizar hasta qué punto es posible absorber parte de este impacto y evitar que se afecte el acceso de los consumidores a este tipo de productos”.
La Cámara de la Industria de Motocicletas de la Andi, además, advierte: “El incremento del impuesto al consumo del 8 al 19 % para las motocicletas de más de 200 c. c., aunque recae sobre un segmento reducido del mercado —en 2025 representó el 5,6 % de los registros—, puede generar una contracción en la demanda en el segmento y afectar la inversión, el empleo formal y el valor agregado que este segmento aporta al ecosistema industrial, sin que ello se traduzca necesariamente en un recaudo fiscal significativo. Por esta razón, consideramos fundamental que este tipo de decisiones se evalúen bajo criterios de eficiencia tributaria y coherencia con los objetivos de desarrollo del sector y de la movilidad del país”.
Volviendo a los carros, los concesionarios ven con gran preocupación estos incrementos y desde la Asociación Gremial de Concesionarios de Automotores (Aconauto) advierten que alejan “los automotores del consumidor final porque es bien sabido que, a mayor precio, menos ventas”.
La preocupación de estos tiene un factor adicional y es el incremento del 23 % sobre el salario mínimo, que también se definió por decreto, “porque las nóminas de estos negocios tienen una importante proporción de personal asalariado de ese nivel de remuneración (personal técnico, contact center y vigilancia, entre otros)”.
El primer termómetro de las consecuencias de todo esto serán las cifras de ventas. Foto:iStock
Un alivio en medio de esta compleja situación, que tomó a la industria no solo por sorpresa, sino en plena época de vacaciones, obligando a reuniones de verdadera emergencia, es que la emergencia económica y sus medidas decretadas se declaran “por periodos hasta de treinta (30) días, que sumados no podrán exceder noventa (90) días en el año calendario”.
Pero por esto mismo, y volviendo a las declaraciones de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la Andi, el recaudo fiscal por medio del incremento en el impoconsumo no será significativo, más aún si impacta negativamente las ventas, y por el contrario sí puede causar efectos negativos sobre la industria.
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El primer termómetro de las consecuencias de todo esto serán las cifras de ventas, no tanto las de enero, porque todavía reflejarán buena parte de las negociaciones hechas desde el Salón, pero sí desde las de febrero, cuando se haya calmado ese efecto.
Sin embargo, la incertidumbre que siempre plantea un año de elecciones presidenciales, como este 2026, que tendrá la primera vuelta a finales de mayo, es otro factor que no se debe ignorar y que inevitablemente aportará lo propio a un año que incluso desde antes de que comenzara ya se mostraba inquietante.






