Economia
“Viviendo en Soledad: El Impacto de un Fenómeno que Afecta al 20% de los Colombianos”

En medio de la controversia entre el Distrito y la nación sobre algunas regulaciones ambientales que dejó la exministra Susana Muhamad antes de abandonar su puesto, que podrían cuestionar la edificación de nuevos hogares en la sabana de Bogotá, ha aumentado la inquietud por un sigiloso cambio demográfico que está viviendo el país y que se vería gravemente impactado por la aludida disputa.
Se refiere al creciente número de colombianos que residen solos, lo que incrementa la demanda de alojamiento y configura lo que se conoce técnicamente como hogares unipersonales. Las cifras más recientes del Dane revelan que 3,4 millones de individuos no comparten su vivienda con nadie. Ellos constituyen el 19 por ciento de los 18,7 millones de hogares que tiene el país, cuando en 2005 eran el 11,2 por ciento. Las proyecciones sugieren que en 2035 los hogares unipersonales podrían alcanzar el 23 por ciento del total.
Esto afecta la natalidad, ya que, aunque en este grupo se incluyen divorciados que se han separado de sus hijos y expartners, o quienes han perdido a sus cónyuges, una porción considerable de los que viven solos eligen no tener descendencia. Valoran la libertad que su estilo de vida autónomo les proporciona.
A diferencia de naciones como Estados Unidos, donde los hijos suelen abandonar el hogar a una edad temprana para estudiar y desde entonces vivir de manera independiente (los hogares unipersonales constituyen allí el 28 por ciento del total), en Colombia demoran más en salir del hogar familiar. Esto suele suceder comúnmente cuando ya poseen ingresos suficientes, lo que lleva a muchos a comenzar a vivir solos una vez se separan de sus padres.

“La dificultad de vivir solo radica en que no es eficiente desde el aspecto económico al no contar con la opción de compartir los costos”, señala Camilo Herrera, creador de la firma Raddar y especialista en temas de consumo. En su opinión, el aumento de personas que viven solas requiere un cambio en la mentalidad de las empresas, que deberán ofrecer cada vez más presentaciones individuales de sus productos.
Edwin Chiriví, director de Camacol Bogotá y Cundinamarca, afirma que el hecho de que casi uno de cada cinco hogares sea ocupado por una sola persona implica cambios en la oferta de la vivienda, así como en su diseño, que se reduce en términos de áreas, dado que se precisa de menos espacio individual y más áreas comunes. Asimismo,este conjunto busca residencias en ubicaciones estratégicas de las urbes (por ejemplo, muy cerca del transporte público) y no en las periferias. “El resultado es que las zonas próximas a los 36 metros cuadrados ya representan un 14 por ciento de nuestra disponibilidad y hace aproximadamente cinco años eran solo el 5 por ciento, evidencia de la considerable influencia de este cambio demográfico en el sector inmobiliario”, señala el líder gremial. Agrega que en su más reciente investigación sobre demanda hallaron que, de los asistentes a las salas de exhibición en Bogotá, 12 por ciento pertenecían a hogares unipersonales, mientras que en Cundinamarca esa cifra era del 5 por ciento, en parte porque allí existen áreas más amplias.

Piedad Urdinola, jefa del Dane, confirma que los hogares unipersonales constituyen una tendencia global ligada a la transición demográfica, en la que se ha visto la formación de diversas estructuras familiares. Destaca que en el país hay más varones que féminas viviendo sin compañía.
“El decrecimiento del tamaño de los hogares se ha acentuado en las últimas décadas junto con un notable aumento en la edad promedio de la maternidad, lo cual está relacionado con un mayor grado de autonomía de las mujeres en lo que respecta a la crianza de los hijos”, comenta Urdinola.

Además, la Encuesta de calidad de vida del Dane (la más reciente es de 2023) revela que Putumayo es el departamento con la mayor proporción de hogares unipersonales, con un 29 por ciento del total, seguido por Amazonas y Cauca.
En contraste, el Atlántico presenta solo un 9,6 por ciento de sus residencias ocupadas por una única persona. Los otros dos departamentos con menos colombianos viviendo solos son Vaupés y Magdalena.
¿Cómo abordar los cambios?
Simultáneamente, surgen oportunidades, ya que quienes poseen los recursos adecuados para vivir solos también tienen mayor capacidad para invertir en turismo y ocio. En el ámbito de las políticas públicas, Herrera sugiere eliminar los trámites que exigen que la persona requiera un acompañante; y en el ámbito médico y legal, definir las normativas sobre herencias, así como establecer líneas de apoyo emocional para quienes viven solos.

Chiriví añade que, en el futuro, el sector de la construcción también debe estar preparado, ya que, si a los hogares unipersonales se suman aquellos con dos personas y una mascota, eso ya representa el 35 por ciento de los hogares en el país, lo cual implica que cada vez hay más familias sin hijos. “Ahí tenemos un gran reto.en el volumen de edificación de nuevas viviendas, pero también surge una discusión relevante sobre el tipo de producto inmobiliario que debemos proporcionar a ese creciente segmento de la población”, afirma.
La directora del Dane puntualiza que un mayor número de personas viviendo solas es un fenómeno vinculado al crecimiento económico del país, el aumento del ingreso por persona, el nivel de industrialización, la adaptabilidad en las configuraciones familiares, la creación de oportunidades de movilidad social y la percepción sobre la formación de algunas tipologías de hogar. Sin embargo, la preferencia por familias menos amplias depende del nivel de ingresos familiares o individuales y de la estabilidad en los costos de los alquileres residenciales.
Por todo lo expuesto, si se detiene el crecimiento de nuevas edificaciones en la sabana de Bogotá o en otras ciudades, los precios se elevarán aún más, dificultando el anhelo de muchos de llevar una vida independiente.







