Economia
champeta, bullerengue y porro lideran la experiencia musical
En 2026, más bares y discotecas colombianas programan sonidos locales como el bullerengue, la champeta o el porro, transformando la música de acompañamiento a protagonista de la noche.
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Colombia Travel reporta que el país ha desarrollado 1.025 ritmos distribuidos en 157 géneros. A pesar de esa diversidad, durante años predominó en bares y discotecas la música internacional catalogada como “segura”. Sin embargo, la tendencia de 2026 apunta a colocar los sonidos locales como centro de la experiencia nocturna.
En Cartagena, el cambio se observa en espacios como Barra 7, nominado a Mejor Bar de Colombia en los Premios Cocktail 2025. Su gerente, Carlos Sierra, explica que el enfoque responde tanto a razones culturales como económicas: “Cuando todo está más caro, lo genérico se vuelve una mala compra. La gente quiere una salida con carácter, y el sonido es lo primero que define ese carácter”.
DJs estructuran los sets como recorridos musicales intencionales. Foto:Cortesía
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Impacto económico y comportamiento del público
El contexto económico influye en la experiencia nocturna. Según el DANE, la inflación anual en enero de 2026 fue de 5,35%, y el sector de ‘restaurantes y hoteles’ reportó un aumento del 9,01% anual. El costo de salir impulsa a los consumidores a buscar experiencias que justifiquen la elección del lugar.
Además, los datos de la Encuesta de Consumo Cultural del DANE indican que los conciertos y espectáculos de música en vivo registran una asistencia del 21,6% en hombres y 19,6% en mujeres. Esta preferencia refleja la demanda de experiencias sensoriales y colectivas donde la música se comparte y se comenta en tiempo real.
Los bares integran la música con coctelería y el espacio físico. Foto:Cortesía
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El DJ como curador de la noche
La curaduría musical se ha convertido en el eje de la programación nocturna. En lugar de reproducir canciones aisladas, los DJs estructuran los sets siguiendo un recorrido de apertura, subida, pico y cierre. Según Sierra: “Curar no es meter un bullerengue suelto para ‘cumplir’. Es construir una ruta para que la pista llegue contigo, sin que la energía se rompa”.
En Barra 7, esta estrategia conecta la música con la coctelería y el espacio físico. La selección sonora determina la experiencia y explica por qué los clientes permanecen más tiempo y regresan preguntando por los DJs de la semana anterior.
El público también participa de manera más activa, preguntando sobre los ritmos, los artistas y las regiones de origen. Sierra señala: “El mejor indicador es cuando alguien sale diciendo ‘no sabía que esto también era Colombia’. Ahí entiendes que no solo entretuviste: abriste una puerta”.
Para evitar que la música local se use como decoración, la selección se guía por tres criterios: contexto, respeto y coherencia. El ritmo debe integrarse naturalmente en la programación, no presentarse como rareza o relleno.
El público participa preguntando por artistas y ritmos. Foto:iStock
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Cómo identificar la curaduría musical local
Cinco señales ayudan a reconocer una programación intencional:
- Se percibe un hilo conductor: la música varía de manera progresiva y no aleatoria.
- Hay información contextual: se indica artista, región o ritmo.
- La música local está integrada, no como paréntesis.
- El público interactúa con la música mediante pedidos y comentarios.
- La propuesta sonora es coherente con el espacio y la experiencia general.
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Recomendaciones para disfrutar la noche
Tres consejos permiten aprovechar mejor la experiencia musical:
- Solicitar rutas musicales en lugar de canciones individuales, como “algo del Caribe que suba sin quemar la pista” o “una transición de champeta a cumbia”.
- Dar tiempo a que la canción se desarrolle, esperando el coro o quiebre.
- Registrar los hallazgos: anotar el tema y el artista para reproducirlo posteriormente.
El Anuario LEP 2025 registró 23.203 eventos musicales, frente a 19.462 en 2024, mostrando un crecimiento del ecosistema de espectáculos. Este aumento permite que los bares arriesguen con ritmos locales sin afectar la participación de los asistentes.
La discusión actual no se centra en la diversidad musical de Colombia, sino en dónde se escucha y quién la programa. En ciudades como Cartagena, la música en bares redefine la salida nocturna: los clientes recuerdan lo que descubrieron tanto como lo que consumieron.
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial.
