Colombia vive un momento decisivo con el interés chino: Chery y BYD abren una ventana única para reindustrializar el sector automotor con tecnología híbrida y eléctrica.
De acuerdo con las compañías, si el Gobierno define incentivos claros, reglas estables y estrategias exportadoras, el país podría recuperar su peso como productor regional. De lo contrario, seguirá siendo un destino atractivo solo para ventas, no para inversión industrial.
Colombia vive un momento decisivo con el interés chino: Chery y BYD abren una ventana única para reindustrializar el sector automotor con tecnología híbrida y eléctrica.
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El primer movimiento, es que el grupo Renault y Chery Automobile, fabricante chino dueño de marcas como Ebro y Omoda & Jaecoo, están explorando un acuerdo para fabricar automóviles en América del Sur.
Según Bloomberg News, el plan contempla en Colombia el uso de la planta de Renault en Envigado (Antioquia) para producir autos de combustión bajo marca Renault y, en paralelo, modelos Chery.
En el caso de Argentina (Córdoba), la idea es que la inversión de Chery para una línea de ‘pick-ups’ híbridas enchufables, donde Renault asumiría la distribución regional.
Aunque el proyecto está en fase inicial, responde a la búsqueda de escala y diversificación en este, Chery aportaría capital y diseño, Renault ofrecería capilaridad industrial y canales de venta.
“China ya no quiere solo vender autos terminados: busca fabricar cerca de los mercados y transferir tecnología”, explican analistas del sector consultados por Bloomberg.
Para Renault no sería un movimiento aislado. En Brasil mantiene un joint venture con Geely para producir modelos eléctricos y de bajas emisiones.
En el caso de Colombia, ese movimiento daría la posibilidad de la reactivación de la industria local con el reuso de infraestructura de Envigado y potencial para empleo calificado.
Los expertos del sector señalan que además de transferencia tecnológica, acceso a procesos de ensamblaje avanzados y cadenas de suministro asiáticas, tendría un efecto en el sector autopartistas con la posibilidad de integrar proveedores locales para híbridos y combustión.
“El reto es garantizar volumen y estabilidad regulatoria. Sin reglas claras sobre impuestos y comercio, el proyecto podría desplazarse a Argentina, donde existen políticas industriales más definidas para el sector”, destacaron los expertos.
Planta de ensamblaje de la francesa Renault en Envigado (Antioquia – Colombia) Foto:Renault
Mientras Chery tantea alianzas, BYD busca avanzar en la consolidación de la movilidad eléctrica. La marca ya posee más de 15.000 vehículos eléctricos rodando en Colombia, con una cuota de mercado cercana al 54 por ciento, gracias a modelos como Seagull, Yuan, Dolphin y Seal.
Su músculo de innovación permite que 130.000 ingenieros dedicados a innovación y desarrollo, generan 45 patentes diarias.
“BYD no es solo una compañía de carros, es una empresa de ingeniería. Tenemos más de 130.000 ingenieros y presentamos unas 45 patentes cada día”, afirmó Marco Pastrana, gerente general de Motorysa, importador oficial de BYD en Colombia.
Desde hace dos años BYD analiza instalar una planta de ensamblaje en Colombia, pero enfrenta dos limitantes clave, el primero son los aranceles poco competitivos.
“Si vamos a ensamblar un híbrido en Colombia y pagamos un arancel local que después de cinco años es del 15 por ciento, sale más barato importarlo desde China”, explicó Pastrana.
En segundo lugar está la escala de mercado, pues el directivo argumentó que “una planta necesita producir al menos 50.000 unidades al año. Colombia hoy apenas absorbe unas 240.000 unidades en total. Para ser rentable, tendríamos que vender 40.000 o 50.000 carros ensamblados aquí, algo que todavía no garantiza el mercado local”, agregó.
Además, BYD señala la falta de estabilidad jurídica, pues apuntó que en “cinco años adelante no hay ninguna garantía para una planta en Colombia. Cambian las reglas de juego y eso desincentiva inversiones de largo plazo”, subrayó el directivo.
Para Pastrana, el colombiano es un mercado que crece, pero no despega en producción, pues tiene un mercado interno limitado, “Colombia cerrará 2025 con unas 240.000 unidades vendidas, muy por debajo de los picos de 350.000 alcanzados en 2011-2014 y tiene incentivos insuficientes aunque la Ley 1964 de 2019 y la Ley 2171 de 2021 impulsan la electromovilidad, pues no existe un marco de industrialización sostenido para atraer plantas”.
En contraste Brasil y México ofrecen ecosistemas de autopartes y tratados comerciales que atraen a fabricantes asiáticos y para los expertos, la apertura de plantas depende de una mezcla entre mercado doméstico fuerte, exportaciones seguras y reglas tributarias predecibles.
“China está reconfigurando la industria global: busca producir cerca de los consumidores para evitar costos logísticos y sortear tensiones comerciales y Colombia podría convertirse en hub andino si asegura estabilidad regulatoria y estímulos a la producción limpia”, señaló Juan Luis Mesa, gerente de BYD Colombia.
Por su parte, advierten desde el Comité Automotor de la Andi que “las alianzas con marcas tradicionales pueden dinamizar la industria, pero requieren políticas de largo plazo que hoy no están claras”.
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