Economia
Colombia comparado con otros países

Al 62 por ciento de los estudiantes colombianos les preocupa no estar preparados para la vida después del último año de educación obligatoria. Ocupan el cuarto lugar detrás de los chilenos, los mexicanos y los neozelandeses, según un reciente análisis sobre el estado global de la preparación profesional de los adolescentes realizado con por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), con base en los datos del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa 2022)
No fue el único hallazgo de este informe sobre la educación y las competencias de los estudiantes de los países miembros de dicha organización, en el que solo en ese aspecto Colombia estuvo por encima del promedio —cerca del 48 por ciento— y muy por encima de las respuestas de los jóvenes consultados en Hungría, donde menos del 30 por ciento señaló estar preocupado.
Los resultados de este informe se dan a conocer como preámbulo Barranquilla, del 8 al 11 de julio, primera ciudad en Latinoamérica en albergar este evento internacional, que hasta ahora, había tenido lugar solo en Europa. Así, la capital del Atlántico se convertirá en el epicentro de debates globales sobre sostenibilidad, gobernanza, inclusión y economía territorial, entre otras temáticas, la semana que viene.
Otro de los aspectos que reveló el informe ‘El estado de la preparación profesional de los adolescentes a nivel mundial’, sobre Colombia tiene que ver con el grado de incertidumbre de los estudiantes frente a su futuro profesional. Tres de cada 10 de los consultados en el país manifestaron tener algún nivel de incertidumbre en ese aspecto, apenas 8 puntos básicos por debajo del promedio de la Ocde y 22 puntos porcentuales de aquellos que manifestaron una mayor inquietud. Los costarricenses ocuparon la posición más baja en ese aspecto, pues solo el 19 por ciento manifestó alguna preocupación.
En línea con lo anterior, los estudiantes colombianos se encuentran entre los más optimistas de que podrán desarrollarse profesionalmente, es decir, no solo ingresarán a una universidad a cursar una carrera, sino que, además, se ven trabajando como profesionales.
Prácticas profesionales en medicina. Foto:iStock.
Así, el 67 por ciento de los estudiantes colombianos señalaron que “esperan trabajar como profesionales”, superados solo por sus pares de Costa Rica (75 por ciento). Las respuestas de los nacionales estuvieron, además, por encima del promedio de los países de la Ocde (59 por ciento), en el que el 43 por ciento de los consultados en la República Checa estimaron que a la vuelta de unos años se veían trabajando como profesionales.
Información insuficiente
El informe recoge varios aspectos de la vida escolar, el entorno social, familiar y de género que, sin lugar a dudas, tienen algún impacto en la preparación de los jóvenes para el momento en que deben enfrentarse a la vida en la etapa laboral y profesional.
En ese sentido, también se les preguntó a los estudiantes, por ejemplo, si se sentían bien informados sobre los posibles caminos a tomar, luego del último año de educación obligatoria. En términos generales, el 34 por ciento de los consultados no está de acuerdo en sentirse bien informado, mientras el 8 por ciento está totalmente en desacuerdo.
Pero, ¿cuál es la situación en Colombia? Según la Ocde cerca de 8 de cada 10 manifestaron no estar bien informados respecto a qué camino elegir una vez superen su etapa de escolaridad. De estos, cerca de seis dijo no sentirse bien informado y dos de cada 10 indicó estar muy seguro de ello.
En este aspecto, las respuestas de los colombianos superaron el promedio de los países miembros de la Ocde, que en conjunto (de acuerdo y totalmente de acuerdo) estuvieron alrededor del 68 por ciento y en donde las de los estudiantes de Dinamarca se acercaron al 83 por ciento.
El organismo internacional también quiso saber sobre la importancia de contar con los recursos suficientes para hacer lo que les gustaría a los jóvenes después de esa última fase de escolaridad. Al 43,6 por ciento de los estudiantes les preocupa no tener suficiente dinero para esos propósitos, el 12,2 por ciento está totalmente de acuerdo con esa preocupación.
Estudiantes preocupados por no contar con dinero para atender propósitos una vez se gradúen. Foto:iStock
Pero son los estudiantes colombianos los más preocupados por el tema monetario, siete de cada 10 manifestaron estar preocupados y muy preocupados por ello, seguidos por los chilenos, los costarricenses y los mexicanos. Los menos angustiados por esa situación son los jóvenes de Hungría, donde poco más de dos de cada 10 manifestó inquietarles esa situación, según el informe.
Trabajadores Foto:Carlos Arturo García M.
Aporte de la escolaridad
Para la Ocde también es fundamental el valor que los estudiantes le dan a esta etapa de escolaridad de cara a su futuro profesional, por ello, también los consultó sobre el aporte que esta les ha proporcionando para la vida adulta, una vez concluya la escuela.
El 49 por ciento de los estudiantes, en términos generales, están de acuerdo en que la escuela ha hecho poco para prepararlos para la vida adulta, y el 14,2 por ciento está totalmente de acuerdo.
Las respuestas de los colombianos están por debajo de ese promedio y se acercaron al 42 por ciento entre los que están de acuerdo en que la escuela ha hecho poco en ese proceso de preparación y quienes indicaron que están totalmente de acuerdo con ello. Los porcentajes de respuestas más bajos en ese sentido, fueron los de los estudiantes japoneses, con un 23 por ciento en general.
Y cuando se les indagó sobre si la escuela ha sido una ‘perdida de tiempo’ solo dos de cada 10 colombianos manifestaron estar de acuerdo o totalmente de acuerdo con ello, por debajo del promedio de los países de la Ocde y muy distante de las respuestas dadas por los estudiantes de Polonia, donde más del 37 por ciento estuvo de acuerdo y totalmente de acuerdo con esa expresión.
Por el contrario, la mayoría de jóvenes estudiantes de Colombia comparten la idea de que “la escuela les ha ayudado a tener confianza para tomar decisiones”, seguidos por los mexicanos y los costarricenses, a diferencia de los alemanes que creen que esto no ha sido así.
También están entre los que más valoran las enseñanzas de su etapa escolar, la cual consideran les ha enseñado cosas que podrían ser les útiles en un trabajo futuro. Los jóvenes colombianos son los segundos que más valoran esos aportes después de los costarricenses, mientras que los alemanes son los que menos peso le dan a ello.
Generalidades
El informe revela a nivel general que, si bien las ambiciones educativas han aumentado, el entorno socioeconómico sigue desempeñando un papel importante en la determinación de estas, que el entorno social es un determinante fuerte de los planes educativos frente a la capacidad académica, que los estudiantes con alto rendimiento en entornos desfavorecidos tienen, en promedio, menos probabilidades de completar la educación superior que sus compañeros con menos éxito académico, pero más favorecidos.
Otro de los hallazgos revelados es que, a pesar del aumento de las aspiraciones educativas, las expectativas laborales de los estudiantes han cambiado poco y siguen estando desalineadas con las demandas reales del mercado laboral. “Muchos jóvenes siguen aspirando a un número limitado de empleos tradicionales de alto nivel. Las expectativas profesionales de los estudiantes se concentran cada vez más en ocupaciones que no se ajustan a la distribución real de empleos en el mercado laboral”.
El informe subraya la importancia de una orientación profesional eficaz y la participación de los empleadores para ayudar a los estudiantes a comprender las oportunidades que tienen a su disposición.
Sin embargo, concluye que muy pocos estudiantes participan en actividades de desarrollo profesional que están estrechamente vinculadas a mejores resultados laborales. Los estudiantes desfavorecidos, en particular, tienen menos probabilidades de participar en estas actividades, lo que agrava las desigualdades existentes.
Según Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la Ocde y Asesor Especial en Política Educativa del Secretario General, existen maneras sencillas de mejorar los sistemas de orientación.
Además de interactuar de forma más sistemática con los lugares de trabajo y las personas que trabajan —explica— una oferta más eficaz debe comenzar en las primeras etapas de la vida escolar, pero muchos sistemas esa orientación solo se ofrece hacia el final de la escolarización.
La educación va más allá de la preparación para el trabajo. Foto:iStock
“Las decisiones más importantes que toman los estudiantes, sobre su participación en la educación, se producen continuamente desde los primeros años de educación. La mentalidad vocacional que demuestran los estudiantes a los 15 años es el resultado de muchos años de oportunidades (y de falta de ellas) para debatir, explorar y experimentar futuros potenciales, a la luz de su participación educativa”, agrega el experto, para quien “la educación va más allá de la preparación para el trabajo, pero les debemos a nuestros jóvenes que cursen sus estudios sin ignorar la amplitud de oportunidades que ofrece el mundo laboral ni sus posibles obstáculos.
En todo ese proceso los empleadores juegan un rol clave, señala el informe. “La participación de empleadores es fundamental para el desarrollo efectivo de los adolescentes. Su participación brinda a los estudiantes oportunidades para adquirir información y experiencia que son muy difíciles de replicar sin su participación. Estas actividades están asociadas con mejores resultados tanto para los jóvenes como para sus empleadores”, precisa.







