La revista británica The Economist publicó un extenso análisis sobre la situación de Colombia, en el que plantea que el país atraviesa una paradoja: mientras la economía registra avances significativos, la seguridad y las instituciones enfrentan un deterioro preocupante.
El artículo, titulado “¿Está Colombia a las puertas del infierno?”, refleja la fuerte polarización que domina la campaña presidencial. De un lado, la candidata de derecha Vicky Dávila advirtió que la nación podría “arder” si no cambia de rumbo; del otro, el aspirante de izquierda Gustavo Bolívar, cercano al presidente Gustavo Petro, destacó los logros en turismo, bolsa de valores, reducción del desempleo y baja de la inflación.
El informe subraya que en 2025 la economía colombiana crecerá un 2,4%, con la tasa de desempleo más baja en casi un cuarto de siglo y un mercado bursátil que figura entre los más dinámicos del mundo.
No obstante, advierte que más del 60% de los trabajadores sigue en la informalidad, la inversión se ve afectada por la prohibición de nuevos proyectos de petróleo y gas, y el déficit fiscal alcanzará un 7% del PIB, llevando la deuda pública a niveles históricos.
En materia de seguridad, The Economist remarcó el asesinato del candidato Miguel Uribe en junio, además de ataques recientes como un coche bomba en Cali y el derribo de un helicóptero policial.
Según el medio, la política de “Paz Total” impulsada por el Presidente Petro no ha dado resultados: los grupos armados ilegales suman ya 22.000 integrantes, han expandido su presencia y provocado un incremento de 230.000 personas desplazadas, de acuerdo con Naciones Unidas.
La publicación también advirtió sobre la creciente tensión institucional. Señaló las críticas del presidente contra el Banco de la República, sus choques con el Congreso y la Corte Suprema, así como sus insinuaciones de convocar una asamblea constituyente sin el trámite legislativo correspondiente. Recordó además que en 2024 el presidente llamó a manifestaciones que bloquearon a los magistrados del alto tribunal durante varias horas.
Pese a todo, The Economist concluye que Colombia no está siguiendo el camino de Venezuela o Cuba, pero resalta que el próximo presidente heredará un panorama complejo: un déficit fiscal crítico, un entorno de violencia en expansión y una sociedad profundamente polarizada.

