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“El Gran Premio Olvidado: Reflexiones sobre la Lotería No Cobrada”

La Selección Colombia Femenina Sub-17 no inició de la manera deseada su participación en el Suramericano de la categoría que se lleva a cabo en el país, al contrario, fue un arranque errático, inquieto, con incertidumbres y evidentes dificultades en las jugadas de pelota parada en contra, a pesar de ello, en cuatro minutos logró recuperarse, encontró la fortuna y en dos minutos la perdió, quedando con un punto tras el empate 2-2 contra Argentina.
Este debut puso de manifiesto algo aún más profundo: la presión del primer encuentro, la ansiedad de portar la camiseta tricolor en casa, y esa mezcla de ilusión y tensión que puede jugarles en contra incluso a las más talentosas. A este grupo no le sobran habilidades, eso es obvio. Lo que les faltó fue manejar mejor las emociones.
“Es común en estas categorías”, afirmó el entrenador del conjunto colombiano, Carlos Paniagua, al concluir el partido.
Colombia vs. Argentina Foto:Federación Colombiana de Fútbol
Alivio para los nervios
El equipo, tras un inicio titubeante, logró restablecerse con determinación. El 1-1 fue un alivio para los nervios, el segundo parecía el golpe decisivo. En ese momento, Colombia parecía haber hallado su versión más firme: presionando alto, recuperando con intensidad y creando peligro. Pero el fútbol, ese que no tolera desconcentraciones, volvió a cambiar. En el 90+2, otra falta de atención defensiva —otra más en pelota parada— selló el empate.
Colombia vs. Argentina Foto:Federación Colombiana de Fútbol
Este resultado ofrece lecciones significativas. La principal: un partido no se gana solo con buen juego por momentos, sino con solidez emocional y disciplina táctica a lo largo de los 90 minutos. El talento está presente, pero no es suficiente cuando la concentración se desvanece justo al final.
Colombia vs. Argentina Foto:Federación Colombiana de Fútbol
Capacidad de respuesta
Sin embargo, también hay razones para soñar. Este equipo demostró capacidad de respuesta, compromiso colectivo y una conexión evidente con las cerca de 4.000 personas que se acercaron al estadio Palogrande para verlas. Verlas darlo todo en el campo es un símbolo del momento que vive el fútbol femenino en Colombia: uno de impulso, crecimiento y visibilidad. Ellas, con sus botines, están rompiendo barreras, abriendo camino y demostrando que el fútbol también se expresa en femenino.
Colombia vs. Argentina Foto:Federación Colombiana de Fútbol
Que este empate no eclipsen lo fundamental: estas jóvenes están construyendo
una narrativa que trasciende el marcador. Con cada pase, con cada tanto, con cada lágrima de frustración o felicidad, están cultivando el porvenir del deporte y de numerosas jóvenes que hoy anhelan ser como ellas. El campeonato apenas inicia, y con él, la oportunidad de observar el crecimiento de una generación que no solo practica el fútbol, sino que lo reinventa.
Que también funcione como una advertencia para la afición, que en redes sociales solicita visibilidad para las mujeres en el deporte, pero cuando tienen la oportunidad de apoyar, no siempre lo hacen de forma masiva. Este es un excelente momento para dejar de ser espectadores desde el sofá e ir a los estadios para presenciar a las futuras estrellas del fútbol femenino. Solo festejar y compartir imágenes cuando obtienen los títulos no es suficiente apoyo.
CAMILA ESPINOSA ARISTIZÁBAL
Para EL TIEMPO
@Camilanoticia1
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