Colombia retrocedió cinco puestos en el Índice de Transición Energética 2026 del Foro Económico Mundial (FEM), elaborado junto con Accenture, y pasó del puesto 38 al 43 en un ranking de 120 países. El informe mide cómo cada nación desempeña su sistema energético en términos de seguridad, equidad y sostenibilidad, y evalúa si cuenta con los recursos para seguir avanzando en la transición.
Dos velocidades: sistema que funciona, preparación que flaquea
El puntaje general de Colombia fue de 60,2 sobre 100, ubicándola en la cuarta posición de América Latina. El informe detecta, sin embargo, una asimetría marcada: el desempeño actual del sistema energético alcanzó 66,6 puntos —sólido, impulsado por la generación hidroeléctrica y la expansión de renovables—, mientras que la preparación para el futuro solo registró 50,6. En términos simples: el sistema funciona hoy pero las condiciones para sostenerlo son frágiles.
Entre los factores negativos, el informe destaca que Colombia figura entre las economías emergentes donde más se deterioraron la regulación y el compromiso político. Esa inestabilidad en las políticas públicas, señala el FEM, ahuyenta la inversión a largo plazo que exige la transición energética.
El acceso a la energía eléctrica también retrocedió un 1,2%, principalmente por el déficit de cobertura en zonas rurales y la baja penetración de combustibles limpios para cocinar en los hogares que aún dependen de leña o carbón.
El dato positivo: Colombia redujo emisiones más que casi cualquier país del mundo
Hay un indicador en el que Colombia sobresale globalmente: las emisiones mejoraron un 13,9%, uno de los saltos más grandes registrados en el mundo. El FEM atribuye ese resultado al buen desempeño de la generación hidroeléctrica y a la expansión de la capacidad renovable. Solo Paraguay, Macedonia del Norte y Singapur alcanzaron un avance similar en ese indicador.
El informe también subraya que la región heredó matrices eléctricas limpias —predominantemente hidroeléctricas— que le otorgan buenos puntajes en sostenibilidad sin haber requerido inversiones recientes. El reto estructural está en la segunda parte del índice: políticas estables, financiamiento accesible, innovación e infraestructura.
América Latina: Brasil lidera, Venezuela cierra
A nivel regional, Colombia ocupa el cuarto lugar. Por encima están Uruguay (puesto global 38, puntaje 62,1), Chile (puesto 20, puntaje 65,8) y Brasil (puesto 17, puntaje 66,4). Brasil lidera la región en la clasificación global. En el otro extremo, los países con el menor desempeño en América Latina son la República Dominicana (puesto 92), Ecuador (puesto 90) y Venezuela (puesto 110, con 47,0 puntos).
A escala global, Suecia lidera el índice por tercer año consecutivo con 75,3 puntos gracias a su sostenibilidad y preparación. Le siguen Finlandia (74,1) y Dinamarca (72,6), completando un podio exclusivamente nórdico.
