Neves añade que la tecnología es otro de los pilares críticos. “La historia lo demuestra: Inglaterra avanzó con la máquina de vapor; Estados Unidos, con la revolución industrial y digital; y China lo intenta hacer con la inteligencia artificial, el 5G y la manufactura avanzada. En el mundo actual, no invertir en tecnología es condenarse a la irrelevancia. Para Colombia, apostar por la innovación no es una opción: es la única vía realista de competir y ganar”, puntualiza.

La tecnología, dice, solo existe si hay capital humano preparado. “Y aquí entra la educación, no como un privilegio, sino como un derecho estratégico para todos. Colombia aún arrastra una formación desigual y, en muchos casos, de baja exigencia. Sin un cambio profundo en la calidad educativa, el país seguirá teniendo jóvenes talentosos que no logran transformar su potencial en innovación. Reformar escuelas y universidades para garantizar excelencia académica en ciencias, ingeniería, matemáticas, economía y gestión empresarial no es un lujo: es una condición de supervivencia en un mundo que avanza a velocidad de vértigo”, advierte.

Por último, resalta el rol del empresario como socio del desarrollo. “De nada sirven el capital, la tecnología y la educación si los emprendedores encuentran más obstáculos que oportunidades. El empresario debe dejar de ser tratado como un enemigo y pasar a ser considerado el gran socio del país. Solo cuando quienes crean empleo y riqueza tengan libertad y respaldo, la economía podrá despegar de verdad”, concluye.

Para Neves, Colombia no está condenada al rezago: “Tiene la gente, los recursos y la ubicación para liderar el continente. Lo único que necesita es decidir hacerlo”.