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Creadora de contenido hizo nueva denuncia contra mujer señalada de agredir a un domiciliario en Bogotá: “Mentirosa y ladrona”

Creadora de contenido hizo nueva denuncia contra mujer señalada de agredir a un domiciliario en Bogotá: “Mentirosa y ladrona”
El testimonio de Kelly Mc Cook detalla presuntos episodios de abuso y conflictos con la mujer señalada tras el caso del domiciliario en Bogotá - crédito TikTok

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El testimonio de Kelly Mc Cook describe presuntos episodios de abuso y conflictos con la mujer implicada en el caso del domiciliario en Bogotá – crédito TikTok

La controversia en torno a la mujer acusada de agredir verbalmente y amenazar a un domiciliario en el norte de Bogotá continúa creciendo. A la discusión que estalló en redes sociales se suma ahora un nuevo testimonio, el de una creadora de contenido que afirma haber vivido con ella y haber sido víctima de presuntos abusos, apropiación de pertenencias y múltiples conflictos durante ese tiempo.

El nuevo relato fue compartido por Kelly Mc Cook, creadora de contenido digital, a través de un video en TikTok que rápidamente alcanzó más de 38.000 visualizaciones. La decisión de hablar, explicó, llegó tras reconocer a la protagonista del reciente escándalo. Antes de entrar en detalles, hizo una advertencia clara para su audiencia: “Antes de comenzar con esto, debo decirles que esta es mi versión de los hechos y se relaciona con mi experiencia personal”.

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La denuncia incluye apropiación de
La denuncia incluye apropiación de pertenencias, vigilancia constante y conflictos por el uso de áreas comunes en el apartamento compartido – crédito composición Infobae

A partir de ahí, su narración se convirtió en una reconstrucción detallada de su experiencia en ese apartamento. Mc Cook no se contuvo y describió a la mujer con la que convivió como “mentirosa y ladrona”. Relató que el primer contacto ocurrió cuando ella buscaba un apartaestudio a través de grupos de Facebook. Varias ofertas llegaron, pero fue aquella —una habitación en un apartamento que parecía tranquilo— la que finalmente aceptó.

Al principio, la impresión fue positiva. La describió como una mujer “súper seria”, con estudios, viajes y una vida ordenada. Además, convivía con dos perros adoptados, lo que reforzaba esa imagen de estabilidad. El acuerdo de arrendamiento fue verbal, sin contrato escrito, una decisión que en ese momento no generó desconfianza, pero que luego se convertiría en una de las principales fuentes de conflicto.

Mc Cook explicó que pasaba poco tiempo en el apartamento, lo que resultaba en bajos gastos de servicios. Sin embargo, con el tiempo comenzaron a surgir actitudes que le generaron “incomodidad”. Relató comentarios recurrentes sobre problemas con empleados y otras personas, siempre desde una perspectiva de autoridad incuestionable. Frases como: “Ellas tienen que entender que yo soy la dueña, la señora y aquí se hace lo que yo digo” empezaron a ser comunes en su día a día.

El ambiente se tornó aún más tenso tras la muerte de algunos familiares de la mujer. Según su relato, ella comenzó a pasar más tiempo en el apartamento y a compartir sus dificultades personales y económicas, incluso supuestos problemas legales relacionados con la propiedad. Poco después, sin previo aviso, empezó a arrendar otros espacios del lugar. La constante llegada de personas desconocidas encendió alarmas en Mc Cook, especialmente respecto al uso de áreas comunes que ella ya había pagado.

Mc Cook describe la convivencia
Mc Cook describe la convivencia con la acusada como tensa, caracterizada por comportamientos autoritarios y comentarios sobre su rol de ‘patrona’ en el hogar – crédito X

Uno de los aspectos que más la impactó fue lo que describió como una vigilancia constante. Denunció la presencia de cámaras de seguridad y comentarios frecuentes sobre sus horarios y movimientos. “Era un poco invasiva”, afirmó. Además, según su versión, tomaba alimentos y productos de su despensa, siempre acompañada de una promesa informal de pago. “Decía: ‘No, es que lo tomé, pero te lo voy a pagar, descuéntalo del arriendo’”. En ese momento, confesó que no consideró esas conductas como una forma de abuso.

También mencionó episodios relacionados con su correspondencia. Aseguró que la mujer le exigía saber el contenido de los paquetes que llegaban a su nombre y, en algunas ocasiones, le pedía abrirlos en su presencia. A la par, recibía constantes elogios sobre su ropa, zapatos y accesorios, comentarios que solo más tarde —dijo— adquirirían un significado diferente.

Antes de hacer un viaje largo fuera del país, Mc Cook decidió tomar precauciones y fotografió su habitación. “Si regreso y algo no está en su lugar, tendré las pruebas”, recordó. Para ese entonces, afirmó que su incomodidad era evidente y ya había tomado la decisión de irse: “Tenía claro que quería salir, yo ya no estaba muy cómoda”.

Durante su ausencia, envió a su hermano a recoger sus pertenencias. Lo que parecía un trámite sencillo se convirtió en un nuevo foco de conflicto. La habitación estaba ordenada y empacada sin su autorización. Al principio pensó que era una ayuda, pero pronto se dio cuenta de que varios objetos faltaban. Entre los artículos que denunció como desaparecidos figuraban bolsos, vestidos, zapatos, perfumes, un mat de yoga y otras prendas personales.

El caso resalta problemas reiterados
El caso resalta problemas recurrentes de agresividad, disputas con vecinos y desecho de basura desde el apartamento, según testimonios recogidos – crédito redes sociales

Cuando lo reclamó, la respuesta fue clara: “Aquí no se quedó nada”. Al insistir y mencionar la existencia de cámaras de seguridad, la mujer sugirió que su hermano podría haber sido el responsable. La conversación se tornó intensa y, según sus palabras, “bastante acalorada”. Fue en ese momento —relató— cuando notó un cambio abrupto en la actitud de la mujer. De una relación tensa pero funcional, pasó a un intercambio lleno de reproches. Mc Cook aseguró que fue acusada de ser una mala inquilina y responsabilizada por los problemas surgidos durante la convivencia. La discusión finalizó con una frase que, dice, le quedó grabada: “Cada quien tiene su karma”.

Después de abandonar definitivamente el apartamento, el nombre de la mujer volvió a aparecer en su vida de manera inesperada. Afirmó que comenzó a escuchar nuevos relatos que coincidían con su experiencia. Dijo que la acusada “ha tenido problemas con todos los propietarios del edificio”, ha protagonizado episodios de agresividad con vecinos y trabajadores del sector, y mantiene conflictos constantes en su entorno. También afirmó que lanza basura por las ventanas y suele gritar e insultar a quienes la rodean.

El testimonio de Mc Cook se suma así a una serie de denuncias públicas que emergieron tras el video del domiciliario, un hecho que desató indignación y abrió un diálogo más amplio sobre comportamientos reiterados, relaciones de poder y límites en la convivencia.

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