El Decreto 1197, emitido por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, inauguró un nuevo capítulo en la disputa del sector textil colombiano y provocó un inusual intercambio de mensajes en la red social X entre Bruce Mac Master, presidente de la Andi, y Zhu Jingyang, embajador de la República Popular China en Colombia.
El catalizador fue la decisión del Gobierno colombiano de suspender temporalmente el arancel del 10 por ciento a 10 subpartidas de hilados sintéticos y de algodón provenientes de países sin convenios comerciales vigentes con Colombia.
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El Ministerio justifica la medida indicando que es una respuesta a la falta de disponibilidad de insumos fundamentales para la industria nacional, las presiones inflacionarias provenientes de la competencia internacional y distorsiones que, según la entidad, amenazan con incrementar los costos de producción.
“La perspectiva del presidente Gustavo Petro se manifiesta en decisiones de política industrial que fortalecen, con rigor y estrategia, las cadenas productivas del país”, comentó la ministra Diana Morales al explicar la propuesta del Ejecutivo.
La resolución también busca —de acuerdo con el Gobierno— disminuir el contrabando y crear un ambiente de competencia “más justo” para los productores locales frente al crecimiento del comercio electrónico. La expectativa es que, con insumos más económicos y una mayor formalización del sector de confecciones, la industria nacional mejore su competitividad y el Estado genere más ingresos fiscales.
Bruce Mac Master, presidente de la Andi. Foto:
El ‘rifirrafe’ diplomático
Sin embargo, mientras el Gobierno ofrecía estas justificaciones, Mac Master intensificaba el tono en X con críticas contundentes. El líder empresarial argumentó que la reducción arancelaria entrega “a los productores de China, Vietnam, Camboya, India y Turquía el mercado nacional”, poniendo en peligro la estabilidad del sector. “Desaparecerán 8.000 empleos y varias de las empresas más significativas del sector”, aseguró, advirtiendo que al menos seis compañías con capacidad de producir 45.000 toneladas anuales quedarían vulnerables ante un choque competitivo que podría llevarlas a cesar operaciones.
El debate se intensificó cuando el embajador Zhu respondió a uno de los mensajes del presidente de la Andi. El intercambio, lleno de ironías y reproches, destacó la tensión en torno al impacto de las importaciones asiáticas en la industria local.
Embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang Foto:Gobernación del Atlántico
“Sorprendería
Claro, aquí tienes el texto modificado con sinónimos y cambios en la estructura, manteniendo las etiquetas HTML:
“Que usted interpretara mis observaciones en X como ‘enseñanzas’, pero reafirmo mi aprecio por su autonomía y derecho a decidirlo”, escribió el diplomático. Mac Master respondió con mayor firmeza: “Me doy cuenta, señor embajador, de que usted es el representante de una nación extranjera que está realizando declaraciones públicas sobre temas internos de Colombia y sobre la sociedad colombiana, como las decisiones de políticas públicas y el derecho que tenemos los colombianos para expresarnos respecto a nuestro gobierno”.
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En el mismo tuit, el representante de los empresarios colombianos añadió, además, sobre lo manifestado por el diplomático chino: “Usted lo hace con bastante arrogancia y sin duda con escaso cuidado por las discusiones internas del país. Confunde la libertad de expresión en redes sociales con el respeto que anticipamos por los debates internos de nuestra nación”.
Mac Master consideró “osadas” las declaraciones del embajador Jingyang, quien calificó al portavoz gremial de “avestruz” por no coincidir con los intereses de su nación.
“Su comportamiento es asombroso, parece el de alguien que cree que la “superioridad” de su país le otorga derechos ilimitados y desdice de lo que esperamos de un embajador de otra nación en el nuestro“, indicó Mac Master en su mensaje en X.
Medida provisional
Este intercambio marcó la primera alteración franca en redes entre un líder gremial colombiano y un embajador sobre un tema de política industrial interna. Asimismo, coincidió con la reacción de otros sectores descontentos con la decisión del Gobierno.
Conalgodón, por ejemplo, rechazó enérgicamente el decreto y afirmó que la reducción del arancel “destruye la producción nacional de algodón”.
Según el gremio, la medida deja sin mercado interno las 20.000 toneladas de fibra anticipadas para la cosecha Costa–Llanos 2025/2026, compromete 8.000 empleos directos y 30.000 indirectos —en su mayoría ocupados por mujeres cabezas de hogar— y se transforma en un “golpe final” para los productores que ya habían disminuido las siembras ante el anuncio preliminar del cambio arancelario.
La CGT también advirtió sobre los efectos laborales y denunció que la decisión “refuerza los mercados asiáticos”, ampliando la brecha competitiva frente a los productores locales. El sindicato proyectó, además de la pérdida de empleo, posibles cierres de empresas históricas en las regiones donde la actividad textil es el principal motor económico.
Mientras el Gobierno sostiene que la medida es provisional y necesaria para la competitividad del sector, los gremios alertan sobre un impacto significativo en la cadena productiva y el empleo. El cruce diplomático en X, lejos de reducir la tensión, terminó de revelar la gravedad del debate en torno al futuro de la industria textil colombiana.

