La atención en Colombia se centra en la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), especialmente tras el aumento del salario mínimo, dado que el IPC influye en los costos y ajustes de productos y servicios para 2026.
Este indicador, señalado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), actúa como parámetro técnico que determina el costo de vida, siendo referencia para varios sectores económicos, incluidos arriendos, servicios públicos y salarios.
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El calendario del Dane indica que el informe del IPC para diciembre de 2025 será publicado el jueves, 8 de enero de 2026 a las 6:00 p. m. en una rueda de prensa formal.
Adicionalmente, entre el 5 y el 9 de enero se anticipan otros anuncios importantes: el boletín quincenal de Abastecimiento de Alimentos (SIPSA) el 5 de enero; datos de exportaciones mensuales el 7; el índice de precios del productor (IPP) el 8; y actualizaciones sobre precios de licores y alimentos el 9.
Durante noviembre de 2025, el IPC tuvo una variación anual de 5,30%, lo cual representa “0,10 puntos porcentuales más que en el mismo periodo del año anterior.”
Las proyecciones de entidades financieras para el cierre del año son similares: Bancolombia y el Banco de la República estiman un IPC final del 5,1%, Corficolombiana espera 5,4%, y la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) pronostica 5,3%.
Los sectores de restaurantes y hoteles (7,65%) y educación (7,36%) encabezan el aumento, mientras que los precios de alimentos experimentaron descensos significativos, especialmente en productos como tomate y cebolla.
El cálculo del IPC se basa en la recolección y análisis de precios en 38 ciudades del país, abarcando aproximadamente 55.000 puntos de venta, que van desde tiendas de barrio hasta grandes cadenas, según el Dane.
Se realiza un seguimiento sobre una canasta básica compuesta por 443 artículos, divididos en 12 categorías: alimentos y bebidas no alcohólicas; bebidas alcohólicas y tabaco; prendas de vestir y calzado; alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles; muebles y artículos para el hogar; salud; transporte; información y comunicación; recreación y cultura; educación; restaurantes y hoteles; y bienes y servicios diversos.
El estudio incluye una variedad de canales comerciales, como tiendas de barrio, supermercados, plazas de abastos y grandes superficies.
Conocer la cifra del IPC no solo representa una estadística, sino que también ayuda en la planificación de presupuestos individuales y corporativos para el año que viene.
El IPC es la base legal para definir el incremento máximo de arriendos urbanos, ajustar tarifas de peajes y modificar contratos de servicios como telefonía móvil y gimnasios. Asimismo, el costo de medicina prepagada, matrículas educativas y cuotas moderadoras también se recalcula con base en este índice.
En el ámbito de los servicios públicos, la indexación de tarifas de agua, energía y gas está supeditada a este indicador. A nivel empresarial, muchas compañías utilizan la cifra del IPC como base para la actualización salarial, en un intento por mantener el poder adquisitivo de sus empleados frente a la inflación.
El Dane describe el IPC como “una medida del cambio (variación) en el precio de bienes y servicios representativos del consumo de los hogares del país conocido como canasta familiar,” lo que lo posiciona como el principal termómetro para evaluar la dinámica económica de Colombia.
Desde 1954, el DANE ha mantenido la publicación mensual y continua del Índice de Precios al Consumidor, convirtiéndose en la fuente oficial de medición de la inflación en el país.
En 1963, se registró el nivel más alto de inflación desde el inicio del seguimiento, alcanzando un 33,60% en el indicador oficial referencial para ajustes económicos.
