Entretenimiento
De El Edén a Sencia, el salto estratégico hacia la infraestructura de entretenimiento

De El Edén a Sencia, el salto estratégico hacia la infraestructura de entretenimiento, la decisión de los propietarios del Centro Comercial El Edén de ingresar al proyecto Sencia marca un punto de inflexión en el desarrollo del negocio inmobiliario y de infraestructura en Colombia. Según publica Mall & Retail. No se trata únicamente de una nueva inversión, sino de la consolidación de una visión empresarial que entiende el futuro del real estate como un ecosistema donde convergen comercio, entretenimiento, cultura, deporte y espacio público. En un país donde los hábitos de consumo, ocio y movilidad urbana están cambiando aceleradamente, este tipo de apuestas adquiere una relevancia estratégica que trasciende el corto plazo.
La operación se materializa a través de Corficolombiana, el holding de inversiones de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, que anunció la adquisición del 51 % de las acciones de Sencia, la concesionaria responsable de la Asociación Público-Privada (APP) para la renovación, construcción, operación y mantenimiento del complejo deportivo del Estadio El Campín. Con esta transacción, el grupo no solo fortalece su presencia en el sector real, sino que ingresa de lleno a un segmento con alto potencial de crecimiento: la infraestructura de entretenimiento a gran escala.
Vea también: Totto, decisiones clave, un tropiezo y la construcción de una marca global
Un proyecto de largo aliento y gran escala
Sencia no es un desarrollo convencional. Se trata de una concesión de aproximadamente 29 años, con una inversión estimada en 2,4 billones de pesos y un periodo de construcción cercano a los cinco años. Estas cifras lo convierten en uno de los proyectos de infraestructura urbana más ambiciosos de Colombia en las últimas décadas, tanto por su dimensión financiera como por su impacto urbano, social y económico.
El alcance del proyecto va mucho más allá de la modernización de un estadio. El nuevo complejo contempla un escenario deportivo con capacidad para 50.000 espectadores, diseñado para albergar eventos deportivos de talla internacional, conciertos y espectáculos de gran formato. A este núcleo se suman un hotel, áreas comerciales, espacios de oficinas y un componente robusto de espacio público que incluye plazas, plazoletas, ciclorrutas, zonas verdes, jardines y áreas recreativas abiertas a la ciudad.
Uno de los elementos más relevantes del proyecto es su componente cultural. Sencia incluirá un auditorio que será la sede permanente de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, con capacidad para al menos 2.000 personas, además de una sala alterna para 500 asistentes y un espacio mixto para la práctica de deportes bajo techo. Esta combinación de usos convierte al complejo en un verdadero distrito de entretenimiento, cultura y servicios, integrado a la vida urbana y no limitado a eventos puntuales.
Más que ladrillo: una apuesta por la experiencia
Desde una perspectiva estratégica, la entrada de Corficolombiana a Sencia refleja una lectura clara de las tendencias globales del real estate. En un entorno donde el comercio tradicional enfrenta presiones por la digitalización y los cambios en el comportamiento del consumidor, los proyectos que integran experiencias, servicios y comunidad se posicionan como los más resilientes.
La infraestructura de entretenimiento, a diferencia de otros segmentos, ofrece flujos de ingresos diversificados y menos dependientes de regulaciones tarifarias. Se trata de un modelo de negocio no regulado, que no requiere subsidios públicos y que permite capturar valor tanto en la fase de construcción como en la de operación. Para un holding como Corficolombiana, esta inversión representa una oportunidad de diversificación con retornos de largo plazo y una exposición estratégica a un sector en expansión.
Milena López, presidenta de Corficolombiana, ha señalado que esta entrada abre un nuevo ciclo de crecimiento para el grupo, fortaleciendo su posicionamiento en el sector real y ampliando su portafolio hacia activos con un alto componente de experiencia y uso intensivo del espacio urbano.
El ADN de El Edén: experiencia en desarrollos urbanos
El movimiento cobra aún más sentido si se analiza a la luz de la trayectoria de los propietarios del Centro Comercial El Edén. La historia de Construcciones Planificadas, unidad de construcción de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, está profundamente ligada al desarrollo urbano de Colombia. Durante décadas, esta empresa fue uno de los principales actores en el mercado de vivienda, responsable de proyectos emblemáticos en Bogotá como Villa del Prado, Villa Luz, Villa Mayor y Villa de Granadas, que marcaron una etapa clave en la expansión ordenada de la ciudad.
Esta experiencia en desarrollos de gran escala sentó las bases para que, en 2008, el grupo decidiera incursionar en el negocio de centros comerciales con la construcción de Centro Mayor en Bogotá. Inaugurado en 2010, este proyecto se convirtió rápidamente en un referente del retail nacional y fue vendido en tiempo récord a comerciantes e inversionistas, validando la capacidad del grupo para desarrollar activos comerciales de alta demanda.
Ese éxito fue el punto de partida para una apuesta aún más ambiciosa: el Centro Comercial El Edén. A diferencia de Centro Mayor, El Edén fue concebido como un mall de propiedad única, orientado al arrendamiento y no a la venta de locales. Inicialmente pensado como el centro comercial más grande del país, el proyecto arrancó con cerca de 70.000 metros cuadrados de área comercial, consolidándose como un activo estratégico de largo plazo.
El entretenimiento como eje del modelo
Desde su concepción, El Edén tuvo una visión clara: diferenciarse a través del entretenimiento. El grupo destinó más de 20.000 millones de pesos a la incorporación de atracciones de alto impacto, entre ellas un parque de aventuras bajo techo y una de las salas de cine más grandes del suroccidente de Bogotá. Esta estrategia buscó aumentar el tiempo de permanencia de los visitantes, diversificar los motivos de visita y reducir la dependencia exclusiva del consumo retail.
El resultado fue un centro comercial que funciona como un destino de ocio y experiencia, más que como un simple espacio de compras. Esta lógica, probada y afinada en El Edén, es la que ahora se amplifica y se lleva a otra escala en el proyecto Sencia. En ese sentido, la entrada al negocio de infraestructura de entretenimiento no es un salto al vacío, sino una evolución natural de un modelo que combina activos inmobiliarios, flujos recurrentes y una propuesta de valor centrada en la experiencia.
Un nuevo paradigma para el real estate y el retail
El contexto en el que surge Sencia es particularmente relevante. Los centros comerciales tradicionales enfrentan el reto de reinventarse frente al crecimiento del comercio electrónico, la fragmentación del consumo y la búsqueda de experiencias más significativas por parte de los usuarios. En este escenario, los desarrollos híbridos que integran comercio, entretenimiento, cultura, deporte y espacio público aparecen como una respuesta sólida y sostenible.
Estos proyectos no solo atraen tráfico por motivos de compra, sino que se convierten en lugares de encuentro, socialización y vida urbana. Para las ciudades, representan una oportunidad de renovación y densificación inteligente; para los inversionistas, activos con mayor resiliencia y capacidad de generación de valor en el tiempo.
Impacto urbano, social y económico
La renovación del complejo de El Campín tendrá un impacto que va más allá del negocio inmobiliario. Desde el punto de vista urbano, el proyecto moderniza un ícono de la ciudad y lo integra a una red de espacios públicos que mejoran la movilidad, la seguridad y la calidad de vida en su entorno.
En términos económicos, Sencia se proyecta como un generador significativo de empleo, tanto en la fase de construcción como en la de operación. Además, fortalecerá la oferta turística y cultural de Bogotá, posicionándola como un destino atractivo para eventos deportivos y de entretenimiento de alcance regional e internacional.
Para el sector retail, el proyecto refuerza la idea de que el futuro pasa por la creación de ecosistemas completos, capaces de atraer personas más allá de la compra y de generar valor de manera consistente. La combinación de comercio, servicios, cultura y entretenimiento crea sinergias que benefician a todos los actores involucrados.
Vea también: La reconstrucción venezolana y la oportunidad silenciosa para el retail colombiano
Una señal clara para el mercado
Para analistas del sector, la llegada de los dueños de El Edén a Sencia confirma que la infraestructura de entretenimiento se consolida como una de las apuestas más atractivas del sector real en Colombia. Con experiencia probada, visión de largo plazo y una escala relevante, la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo fortalece su presencia en un negocio llamado a redefinir la relación entre ciudad, comercio y entretenimiento en las próximas décadas.
Más allá de una inversión puntual, Sencia representa una señal clara de hacia dónde se dirige el desarrollo urbano: proyectos integrales, sostenibles y centrados en la experiencia humana. En ese sentido, el paso de El Edén a Sencia no solo marca un nuevo hito empresarial, sino también un anticipo del futuro del real estate y el retail en Colombia.







