Colombia
defensa de la familia pide imputar por homicidio agravado a rectora y docentes tras desaparición y muerte de la menor de edad

Por medio de un documento, la defensa de la familia de Valeria Afanadorla niña de 10 años que desapareció el 12 de agosto de 2025 mientras estudiaba en un colegio campestre Cajicá (Cundinamarca)solicitó a la Fiscalía imputar por homicidio agravado a la rectora del centro educativo ya dos docentes que, según el abogado, debían estar a cargo del cuidado de la menor.
“Después de verificados todos los elementos probatorios que reposan en la carpeta de la Fiscalíale hemos solicitado, a través de un memorial en el que estructuramos plenamente la imputación de cargos contra la rectora del colegio y dos profesores por homicidio agravado, en modalidad dolosa. Esperamos que, más temprano que tarde, la Fiscalía radique las audiencias de imputación en contra de estas personas”, explicó el abogado julián quintana.
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De acuerdo con el escrito presentado por la defensa, se trataría de Sonia Inés Ochoa Ochoa (rectora y propietaria del colegio), Emely Viviana Fuentes Hernández (profesora a cargo del cuidado de la víctima) y Diego Orlando Pinzón Perilla (profesor también responsable de su custodia).
Para la defensa, existiría evidencia para establecer que Sonia Ochoa, en su condición de rectora y máxima autoridad institucional, “omitió garantizar un sistema efectivo de custodia, vigilancia y control, tolerando fallas estructurales en los protocolos de protección de los estudiantes, falencias que eran de su total conocimiento”.
Valeria Afanador Cárdenas estudia hace dos años en el Gimnasio Campestre Los Laureles. Foto:EL TIEMPO / Gobernación de Cundinamarca
Asimismo, respecto a Emely Viviana Fuentes Hernándezcomo docente, se señala que “incumplió sus deberes funcionales de vigilancia y control respecto de la menor, permitiendo su salida del aula sin activar oportunamente los mecanismos de protección exigibles”.
En cuanto a Diego Orlando Pinzón Perillatambién docente, se afirma que “advirtió una situación anómala —la presencia de la menor fuera de su salón en horario no autorizado— y, pese a ostentar posición de garantía y tener capacidad concreta de intervenir, optó por la inacción absoluta, permitiendo que el riesgo se mantuviera y se proyectara en el tiempo”.
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“En los tres casos, el material probatorio existente permite afirmar razonablemente que tenían el deber jurídico de actuar, debían hacerlo y no lo hicieronelevando y manteniendo un riesgo no permitido que se concretó en el resultado fatal. El nexo de imputación se encuentra sólidamente estructurado conforme a los criterios de posición de garantía, imputación objetiva y realización del riesgo en el resultado, propios de la comisión por omisión, sin que se adviertan causales de exclusión de responsabilidad que impidan el avance procesal”, se lee en el documento radicado ante la Fiscalía.
La desaparición y muerte de Valeria.
El martes 12 de agosto de 2025, hacia las 10:20 am, Valeria jugaba en la zona verde del colegio, como lo hacía habitualmente y como lo hacían otros niños en ese mismo momento. Tenía un balón de voleibol y, de un momento a otro —como quedó registrado en una de las 24 cámaras del plantel—, su atención pasó de la pelota a las plantas que separan el colegio del río Frío.
La zona fue recorrida por Jorge Emilio Rey, gobernador de Cundinamarca. Foto:Gobernación de Cundinamarca
el Gimnasio Campestre Está rodeado, en buena medida, por una cerca viva de eugenias, acompañado por una reja de metal lo suficientemente alta como para impedir que, a simple vista, alguien pueda cruzarla. Valeria empezó a jugar con esas plantas, ingresó una vez a la cerca viva y salió enseguida, dio unos pasos hacia el costado norte del colegio y volvió a entrar… pero no volvió a salir.
Andrea Medina, consultora educativa del colegio, indicó que la ausencia se notó cuando la niña no regresó al salón. El primer paso fue revisar las cámaras de seguridad, pero estas no arrojaron mayores respuestas.
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En su momento, el comandante de Bomberos de CajicáRafael Leguizamón Medina, le indicó a EL TIEMPO que la cerca viva y la reja de metal presentaban una única aparente falla, producida, al parecer, por el desgaste del tiempo. Aunque no hay certeza, se sospecha que, si Valeria salió del colegio, pudo haber sido por ese punto.
“Tenemos un punto de salida en una cerca que sí está rota. No hay ninguna otra salida hacia el río”, señaló Leguizamón.
Una vez se confirma la desaparición de Valeria, las autoridades desplegaron diferentes equipos de búsqueda, entre ellos buzos especializados para sumergirse en el río Frío, que queda a escasos cinco metros del colegio donde estudiaba la menor y en dirección hacia donde ella habría salido.
Valeria Afanador Cárdenas, de 10 años, estudia en el Gimnasio Campestre Los Laureles. Foto:Gobernación de Cundinamarca
Pasada la primera semana de búsqueda, el Cuerpo de Bomberos de Cundinamarca indicó que se descartaba en un 95 por ciento la probabilidad de que la niña hubiera caído allídebido a que las labores no arrojaron resultados y las condiciones del afluente permitían observar que el caudal era bajo.
Luego de que se descartó la posibilidad de una caída al río, las autoridades abrieron diferentes líneas investigativas, entre ellas un posible rapto e incluso un eventual secuestro, pero esas hipótesis tampoco arrojaron resultados concluyentes.
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Finalmente, este viernes 29 de agostosobre las 3:15 pm, un campesino cuya finca está ubicada muy cerca del Gimnasio Campestre Los Laureles —de donde desapareció la niña— llamó a la línea 123 para reportar el hallazgo de un cuerpo flotando en el río Frío, a 200 metros del colegio, justo en el mismo lugar en el que se había descartado en un 95 por ciento que la menor hubiera caído. La niña murió por ahogamiento.
MIGUEL CASTELLANOS
EN X: @LOQUEOLVIDO
EL TIEMPO







