Colombia
Despido silencioso gana visibilidad en Colombia y expertos advierten señales de exclusión laboral progresiva
El fenómeno conocido como “despido silencioso” ocurre cuando las empresas disminuyen funciones, reconocimiento y oportunidades de participación sin despedir formalmente a los empleados. Según los expertos, esto afecta la motivación, el papel profesional y el bienestar emocional de los trabajadores en Colombia.
El “despido silencioso” ha ganado relevancia en las conversaciones sobre relaciones laborales en Colombia, al describir una situación donde un empleado no es formalmente despedido, pero enfrenta un proceso paulatino de exclusión en la empresa. Este fenómeno, de acuerdo con estudios académicos, puede tener efectos similares a un despido directo, impactando la estabilidad emocional y las perspectivas profesionales.
Un estudio del Programa de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, citado por la Revista Semana, explica que esta práctica sucede cuando las organizaciones deciden no finalizar un contrato de manera explícita y, en cambio, reducen de manera progresiva las responsabilidades, el reconocimiento y las oportunidades de desarrollo del empleado, generando un entorno laboral que lo impulsa a renunciar indirectamente.
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Desde el ámbito académico se observa que estas dinámicas no siempre son obvias en un inicio. Gustavo González, profesor del programa de Psicología, menciona que el proceso se establece de manera gradual y es difícil de detectar. “Cuando se elimina la oportunidad de crecimiento sin explicación, las personas no solo pierden expectativas, sino también el horizonte”, afirma el académico en declaraciones recogidas por Semana.
Uno de los puntos más preocupantes para los especialistas es que el despido silencioso no deja registros claros ni comunicaciones formales, lo que dificulta su detección temprana. A diferencia de un despido convencional, no hay una notificación oficial, sino una serie de transformaciones en la dinámica laboral que terminan afectando el rol del empleado dentro de la organización.
Entre las señales más comunes se encuentra la reducción injustificada de funciones. En estos casos, el trabajador empieza a recibir tareas que no coinciden con su perfil profesional o bien pasa largos periodos sin asignaciones concretas. Esta situación puede afectar la percepción de utilidad y el sentido de pertenencia dentro del equipo.
Otra señal frecuente es la exclusión de espacios estratégicos. La falta de participación en reuniones, la marginación de procesos de toma de decisiones o la ausencia en proyectos importantes suelen ir acompañadas de una disminución en la comunicación con supervisores o líderes. Según el análisis académico, esta falta de interacción refuerza la sensación de aislamiento.
El estancamiento profesional también se identifica como un indicador significativo. Cuando ascensos, aumentos salariales o procesos de capacitación son bloqueados sin justificación clara, el mensaje implícito para el trabajador es que su desarrollo ya no es parte de los planes de la empresa. Esta situación, según los expertos, suele intensificar la incertidumbre laboral.
Además de estas señales, se añade la evaluación ambigua del desempeño. El empleado puede recibir feedback impreciso o contradictorio, con observaciones generales que no permiten mejorar. La falta de criterios claros impide establecer metas y debilita la relación entre el empleado y la empresa.
Por último, se alerta sobre el aislamiento laboral como una práctica con consecuencias emocionales. La exclusión sistemática puede resultar en ansiedad, pérdida de motivación y disminución de la autoestima. González indica que este tipo de experiencias afectan la salud mental, dado que el trabajo es fundamental para la identidad y estabilidad de los individuos.
El informe también subraya que estas dinámicas no solo perjudican al individuo, sino que pueden impactar negativamente en el clima organizacional. La falta de claridad en los procesos y la percepción de tratos desiguales pueden generar desconfianza en los equipos, afectando la productividad y la comunicación interna.
Ante esta situación, desde el ámbito académico se sugieren algunas medidas preventivas. Una de ellas es documentar los cambios en funciones, comunicaciones y evaluaciones para contar con un registro que facilite el análisis objetivo de la situación. Además, se recomienda solicitar retroalimentación formal y utilizar los canales internos de la empresa antes de tomar decisiones definitivas.
Buscar apoyo profesional también se presenta como una opción para enfrentar el impacto emocional que puede producir este tipo de exclusión. Paralelamente, los expertos aconsejan explorar opciones laborales externas cuando el entorno se vuelve insostenible y no hay respuestas claras de parte de la organización.
El despido silencioso, de acuerdo con los análisis mencionados por Semana, presenta desafíos para las empresas en cuanto a la gestión del talento y la transparencia. Aunque no se traduce en una terminación contractual, sus efectos pueden influir profundamente en la trayectoria laboral de quienes lo padecen, en un contexto donde la comunicación clara y el respeto son claves en las relaciones laborales.
