Colombia
después de enfrentamientos con el Eln lo asesinaron; rechazo de la comunidad

La comunidad indígena de Inzá está consternada tras el asesinato de Rigoberto Ámbito Rojas. Era un comunero que tenía 33 años y fue secuestrado. Posteriormente, fue asesinado, al parecer, por disidentes de las Farc, bajo el mando de ‘Iván Mordisco’.
Disidentes de las Farc. Foto:Ernesto Cortés. EFE/Archivo EL TIEMPO
El homicidio fue confirmado por autoridades ancestrales y líderes indígenas, quienes relataron los hechos ocurridos el 6 de diciembre, después de que se registraron combates entre el frente ‘Dagoberto Ramos’, de las disidencias de las Farc, y el Eln, en la vereda El Palmichal.
Secuestro, en medio del fuego cruzado
De acuerdo con los testimonios de los indígenas, luego del enfrentamiento, los disidentes del frente ‘Dagoberto Ramos’ ingresaron a la vereda y se dirigieron directamente a la vivienda de Rigoberto Rojas en esta misma localidad.
Disidentes en Cauca. Foto:AFP
Allí, lo sacaron a empujonesentre gritos, sin permitir que su familia interviniera. La víctima fue llevada con rumbo desconocido.
Los familiares alertaron, de inmediato, a las autoridades indígenas, lo que dio inicio a una intensa búsqueda comunitaria que se prolongó durante todo el fin de semana.
Levantamiento de cuerpo. Foto de referencia. Foto:Archivo EL TIEMPO
Hallazgo del cuerpo
La esperanza de encontrar con vida terminó el lunes festivo 8 de diciembre, cuando habitantes del sector reportaron la presencia de un cuerpo en un lote cercano a la misma vereda.
En el transcurso de esta semana, líderes indígenas y allegados llegaron al sitio y confirmaron que se trataba del cuerpo de Rigoberto Ámbito Rojas.
Presentaba heridas causadas por arma de fuego, según detallaron las autoridades ancestrales. La noticia rápidamente se difundió entre los pobladores, generando indignación y profunda tristeza.
Una región atrapada entre dos fuegos
Este crimen ocurre en un contexto de guerra abierta entre las disidencias de las Farc y estructuras del Eln en los municipios de Inzá, Páez-Belalcázar y otras zonas del oriente del Cauca, donde ambos grupos buscan el control territorial y de rutas estratégicas.
En medio de esta disputa, las comunidades indígenas y campesinas sufren las consecuencias: asesinatos, desplazamientos, confinamientos y continuas intimidaciones, según ha denunciado el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric).
Las autoridades indígenas rechazaron con firmeza el asesinato de Rigoberto y urgieron al Estado colombiano a garantizar la protección de las comunidades, que viven bajo riesgo permanente debido a la presencia de actores armados ilegales.
MICHEL ROMOLEROUX
Especial para EL TIEMPO
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