Colombia
Distrito llama a cambiar la conversación y enfrentar el estigma como problema de salud pública
Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, una fecha impulsada por la Federación Mundial de Obesidad para posicionar esta condición como un fenómeno complejo que va más allá de las decisiones individuales. En ese contexto, la La Secretaría Distrital de Salud de Bogotá hizo un llamado a replantear la conversación pública y abordar el tema desde una perspectiva integral, basada en evidencia científica y libre de estigmatización.
La entidad insistió en que, durante años, el debate se ha centrado en el peso corporal como una responsabilidad exclusivamente personal, asociada a hábitos de vida. Sin embargo, señaló que la evidencia muestra que la salud está profundamente condicionada por factores estructurales e intermediarios que moldean las oportunidades reales de cuidado.
Entre esos determinantes se encuentran el tiempo disponible, los ingresos económicos, la carga de cuidado —que recae especialmente en las mujeres—, los niveles de estrés, la seguridad del entorno, la oferta de alimentos saludables, la movilidad y la calidad de los servicios de salud. Bajo esta perspectiva, limitar la discusión a decisiones individuales no solo resulta insuficiente, sino que puede profundizar las desigualdades existentes.
Además del enfoque estructural, la Secretaría advirtió que el estigma de peso constituye en sí mismo un asunto de salud pública. De acuerdo con la entidad, las actitudes y prácticas que desvalorizan o discriminan a las personas por su tamaño o apariencia corporal pueden afectar la salud mental, incrementar el estrés crónico y llevar a que algunas personas eviten acudir a servicios médicos por miedo al juicio.
Ninguna persona debe ser avergonzada o tratada con menor dignidad por su cuerpo. El respeto es la base del cuidado. La salud es un proceso colectivo. El bienestar se construye con dignidad, equidad y corresponsabilidad.
secretaria de salud Foto:archivo particular
“Ninguna persona debe ser avergonzada o tratada con menor dignidad por su cuerpo. El respeto es la base del cuidado. La salud es un proceso colectivo. El bienestar se construye con dignidad, equidad y corresponsabilidad”, afirmó Sofía Ríos, subdirectora en Determinantes en Salud de la Secretaría Distrital de Salud.
Como parte de la respuesta institucional, el Distrito desarrolla acciones en el marco del Plan de Salud Pública de Intervenciones Colectivas (PSPIC). Según la Secretaría, estas estrategias buscan abordar la salud desde una perspectiva transformadora y estructural, a través de procesos educativos con enfoque crítico y dialógico.
En esos espacios participativos se promueve la reflexión sobre los determinantes sociales de la salud, la resignificación de prácticas y el fortalecimiento de capacidades para el bienestar físico, mental y social, sin recurrir a la culpabilización. Las acciones incluyen el reconocimiento de la diversidad corporal, la prevención y orientación frente a trastornos de la conducta alimentaria y la promoción de relaciones respetuosas con el cuerpo, con enfoque diferencial, de género e intercultural.
De manera articulada con otros sectores, la administración distrital también impulsa la creación de entornos protectores en instituciones educativas, comunitarias e institucionales. Estos planos de bienestar integran componentes de salud mental, seguridad alimentaria y nutricional, actividad física y cuidado ambiental.
La estrategia contempla, además, el fortalecimiento de capacidades en cuidadores, docentes y equipos institucionales, así como la implementación de medidas para facilitar el acceso equitativo a los servicios de salud, con el fin de garantizar una atención digna y libre de discriminación.
En el marco de la conmemoración, la Secretaría reiteró el llamado a transformar el lenguaje y las prácticas en torno al cuerpo y la salud, evitar mensajes que culpen o avergüencen y reconocer que la diversidad corporal forma parte de la diversidad humana. El énfasis, señalaron, debe estar en generar condiciones reales que faciliten prácticas protectoras y comprender que la salud no puede reducirse a una cifra en la báscula.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
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