Colombia
Ejército desactivó explosivos del ELN en la vía Ocaña-Cúcuta tras ola de violencia en Norte de Santander
El Ejército Nacional de Colombia ha confirmado la eliminación de explosivos colocados por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la carretera Ocaña–Cúcuta, en el departamento de Norte de Santander.
Este procedimiento se llevó a cabo con el apoyo de especialistas en desactivación de explosivos de la Policía Nacional y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), lo que permitió restablecer el tránsito por uno de los corredores más empleados para el transporte de personas y mercancías en la zona.
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Según lo informado por el brigadier general Néstor Niño Rivera, comandante de la Trigésima Brigada, “gracias a la colaboración con los técnicos antiexplosivos de la Policía Nacional y el CTI, se logró la apertura de la vía”.
La instalación de los explosivos llevó al cierre parcial de la carretera, generando restricciones en la movilidad y movilizando unidades especializadas para evitar impactos en la población civil.
Tras la revisión y eliminación de los dispositivos, las autoridades autorizaron la reapertura de la carretera, según el Ejército Nacional. Además, se realizaron verificaciones para asegurar que no había más explosivos que pudieran amenazar a la comunidad.
La presencia de estos explosivos se produjo como respuesta a recientes operaciones militares efectuadas en la madrugada del 4 de febrero contra organismos del ELN en el Catatumbo.
En estas operaciones, las unidades de la Segunda División del Ejército y la Fuerza de Despliegue Rápido de Aviación, en coordinación con la Fuerza Aérea Colombiana y la Policía Nacional, lograron neutralizar a siete guerrilleros y capturar a otro.
Durante estas acciones, las autoridades incautaron armas de diferentes calibres, municiones y artefactos explosivos improvisados. El informe oficial resalta que las tropas continúan llevando a cabo operaciones ofensivas en la región como parte de una estrategia para debilitar las estructuras armadas ilegales en Norte de Santander.
La tensión en la región se intensificó después de un ataque ocurrido la noche del 6 de febrero contra el Batallón de Infantería 15 General Francisco de Paula Santander en Ocaña.
Los perpetradores, supuestos miembros del Frente Carlos Armando Cacua Guerrero del ELN, emplearon un camión cargado de explosivos y rampas de lanzamiento improvisadas para atacar las instalaciones militares. Este ataque causó graves daños en el casino de suboficiales, dejó a dos soldados heridos y produjo cortes de electricidad que afectaron a unos 26,000 usuarios en Ocaña y sus alrededores.
El Cuerpo de Bomberos de Ocaña acudió a controlar el incendio provocado por la explosión y evitar detonaciones adicionales debido a la presencia de cilindros de gas en la zona. Según el alcalde Emiro Cañizares Plata, la carretera Ocaña–La Ermita estuvo cerrada durante varias horas hasta que los equipos antiexplosivos aseguraron que no quedaban más artefactos sin detonar.
El ataque llevó a la realización de un consejo de seguridad en las instalaciones del Batallón Santander, donde participaron mandos militares, autoridades civiles y entidades defensoras de derechos humanos.
El secretario de seguridad interino de Ocaña, Doiler SanJuan, comunicó que el restablecimiento de los servicios de electricidad y agua se realizó de manera gradual, gracias a la colaboración de las empresas de servicios públicos.
“En cuanto a la disponibilidad de servicios públicos en Ocaña, luego de los atentados contra el batallón Francisco de Paula Santander, hemos podido confirmar que ya se han restablecido”, declaró el funcionario.
El Ejército Nacional confirmó la neutralización de un miembro del ELN y la captura de otro tras el ataque con explosivos. Las autoridades sostienen que esta acción fue una represalia por recientes bombardeos y operativos en el Catatumbo.
El brigadier general Rodolfo Morales Franco, comandante de la Segunda División del Ejército, manifestó: “El ataque refleja el uso de tácticas terroristas que infringen los derechos humanos”.
