Economia
el golpe de traer la plata de los colombianos invertida en el exterior a través de las AFP
Un millón de pesos del ahorro pensional de millones de colombianos, invertido en un portafolio diversificado con exposición internacional desde 2011, hoy valdría más de 3,2 millones de pesos. Ese mismo millón, invertido solo en activos en Colombia, apenas superaría los 1,6 millones, con un mayor riesgo (3,3 por ciento) frente al que se asume con una estrategia diversificada (1,7 por ciento).
La diferencia –más del 50 por ciento del ahorro– no es un ejercicio académico ni una simulación distante: es la rentabilidad que millones de colombianos dejarían de percibir en su ahorro pensional si el Gobierno obliga a los fondos privados (AFP) a traer del exterior una parte sustancial de esos recursos para invertirlos en el país.
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Ese ejemplo, elaborado por Asofondos, gremio que reúne a Porvenir, Protección, Colfondos y Skandia, resume el corazón del debate abierto tras el anuncio de expedir un decreto que alista el Gobierno para forzar la repatriación de al menos 150 billones de pesos hoy invertidos fuera de Colombia. No es un pulso ideológico: es una decisión que impacta cuánto dinero tendrá –o no– un trabajador cuando llegue el momento de jubilarse.
No es la única alerta. Porvenir pone el golpe en una frase que cualquier afiliado entiende: “por cada 1 por ciento menos de rentabilidad sostenida durante la vida laboral, la pensión puede ser cerca de 30 por ciento menor”, según Alonso Ángel, vicepresidente de Inversiones.
En la misma línea, un ejercicio citado por la entidad con base en cálculos del centro de estudios económicos Anif señala que, si el ahorro pensional se hubiera invertido solo en activos locales, su valor habría sido 31,3 por ciento menor, es decir, unos 145 billones menos. Distintas metodologías, misma señal: cuando se recorta la diversificación, se recorta la pensión, advierte el experto.
En otras palabras, el debate no es si “suena bien” traer recursos para financiar proyectos. El debate es si es aceptable que el afiliado pague ese financiamiento con una pensión más baja o con una mayor probabilidad de no alcanzar a pensionarse. Para las fuentes consultadas, el mensaje es tajante: no hay escenarios en los que el afiliado gane si se restringe la inversión internacional por decreto.
Cifras de la Superintendencia Financiera muestran que hasta octubre de 2025 las AFP administraban cerca de 525 billones de pesos del ahorro pensional de cerca de 20 millones de afiliados. De ese total, 261,2 billones –el 49,7 por ciento– estaban invertidos en el exterior hasta ese momento.
Diversificación protege la rentabilidad y reduce los riesgos del ahorro pensional en el largo plazo. Foto:Justin Lane. EFE
Diversificación, la clave
Lejos de ser un exceso, esa distribución responde a una estrategia deliberada de diversificación, diseñada para proteger la rentabilidad y reducir los riesgos del ahorro pensional en el largo plazo, advierten voceros de estas entidades. En el agregado de la industria, los portafolios obligatorios mantienen un equilibrio cercano al 50 por ciento en activos locales y el resto en internacionales. Romper ese balance es lo que hoy enciende las alarmas.
El punto central, insisten los administradores y expertos, es que el ahorro pensional no es un instrumento de política industrial. Su objetivo es uno solo: maximizar el capital del afiliado con un riesgo prudente. Cualquier norma que obligue a invertir en un mercado más pequeño, menos profundo y más concentrado como el colombiano, advierten, termina forzando una ecuación incómoda: más riesgo con menos retorno esperado.
Para Andrés Mauricio Velasco, presidente del gremio, el punto es tan simple como sólido: “La característica más importante de cualquier portafolio es la diversificación. Limitarla va en contra del mandato legal de buscar las mejores oportunidades para los ahorros de los trabajadores”.
La consecuencia no es abstracta. Forzar la repatriación, explica, reduce el tamaño futuro de las cuentas individuales. “Eso significa menos personas que logren pensionarse, pensiones más bajas y, además, un mayor pasivo para el propio Gobierno”, dice.
Ese último punto es clave y suele quedar oculto: si la rentabilidad baja, no solo pierde el afiliado. También se agranda el problema fiscal, porque una menor acumulación de ahorro presiona al Estado para cubrir brechas pensionales.
Es decir, la medida podría terminar generando una doble factura: mesadas más pequeñas para el trabajador y más presión sobre el presupuesto público a futuro.
Andrés Mauricio Velasco, presidente de Asofondos. Foto:Asofondos
Aliados de la inversión
El argumento oficial de que se necesita más inversión local tampoco convence al gremio. Los fondos, recuerda Velasco, ya son los mayores inversionistas del país: concentran más del 30 por ciento del saldo de TES y son los principales compradores de deuda privada. “Si no invertimos más en Colombia no es por falta de voluntad, sino porque muchas veces no hay proyectos que cumplan con criterios adecuados de rentabilidad, riesgo y liquidez”, señala.
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Cifras oficiales corroboran lo anterior. Hasta el cierre del décimo mes de 2025, las AFP tenían invertido en deuda de la Nación 187,8 billones, más del 35 por ciento del monto total del ahorro pensional bajo su administración, algo que –según Andrés Herrera, vicepresidente de Inversiones de Colfondos– no tiene ningún otro inversionista institucional en el país. Herrera insiste en el “punto indiscutible” del debate: obligar a traer recursos reduce la diversificación y, por tanto, cierra opciones. “Puede sonar muy patriótico decir que voy a traer la plata a Colombia, pero ¿y quién le responde al afiliado en unos años si su capital no le alcanzó para pensionarse?”. En su visión, el criterio debe ser técnico: la prioridad es el afiliado, no la narrativa del momento.
El saldo final no es lo que ‘metió’ la persona, sino lo que ese ahorro logró crecer por décadas. Foto:iStock/Archivo El Tiempo
El tema de la rentabilidad se entiende mejor cuando se miran los números. Liliana Mancera, líder de Estrategias de Inversión de Protección, explica que la diversificación no es una preferencia, sino una práctica técnica que ha demostrado mejores resultados.
En los últimos 10 años, explica, las acciones en Estados Unidos registraron una rentabilidad promedio anual cercana al 12 por ciento, las acciones globales un 8 por ciento y los fondos de capital privado internacional cerca del 12 por ciento.
En Colombia, en contraste, las acciones locales apenas superaron el 2 por ciento anual, mientras que la renta fija rondó el 6 por ciento. “Estamos hablando de una diferencia superior al 50 por ciento del ahorro del afiliado”, subraya Mancera.
Y el impacto puede ser aún mayor en ciertos casos: para trabajadores que terminan su vida laboral en devolución de saldos, el capital recibido podría ser hasta 40 por ciento menor.
No es una cifra en una gráfica: es la diferencia entre lograr una pensión o quedarse por fuera del sistema, o entre una mesada suficiente y una insuficiente.
Cualquier medida que reduzca el retorno esperado “rompe el círculo virtuoso” del ahorro. Foto:EL TIEMPO / Cortesía
Mancera lo aterriza con un mensaje que apunta directo al afiliado: el saldo final no es lo que ‘metió’ la persona, sino lo que ese ahorro logró crecer por décadas. De hecho, recuerda que al final de la vida laboral, una proporción mayoritaria del saldo proviene de rendimientos, no de aportes.
Por eso, insiste, cualquier medida que reduzca el retorno esperado “rompe el círculo virtuoso” del ahorro: menos rentabilidad se convierte en menos capital y, en consecuencia, en una pensión más baja.
Mercado reducido
La diversificación internacional está respaldada por la teoría moderna de portafolios y por análisis de organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y el Banco Mundial. De hecho, como explicaron voceros de Porvenir y Protección, los grandes sistemas pensionales del mundo aplican este principio sin excepción.
En promedio, los mejores sistemas pensionales del mundo tienen alrededor del 45 por ciento de sus inversiones fuera de su mercado doméstico. En contraste, países que restringieron la inversión de sus fondos al mercado local (Zimbabue o Ghana), terminaron en desvalorizaciones y pérdida de confianza en sus sistemas de pensiones, según los expertos.
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La discusión apunta, además, a que el mercado local es más pequeño y menos líquido que los grandes mercados internacionales. Para los consultados, eso importa porque una repatriación forzada de gran escala no solo reduce el menú de activos, sino que también puede distorsionar precios. Cuando entran flujos masivos a un mercado con poca profundidad, suben los precios, bajan los retornos futuros y se vuelve más difícil comprar o vender sin mover el mercado. En un sistema, esa pérdida de eficiencia la termina pagando el afiliado, no el Gobierno, explican.
La discusión también tiene implicaciones para el mercado financiero. Jorge Llano, vicepresidente de Desarrollo de Mercados del Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), sostiene que forzar el regreso de esos recursos podría generar burbujas en activos locales, especialmente en deuda pública. “Los fondos son los mayores tenedores de TES. Si entra más dinero, se afecta la liquidez y las operaciones de liquidez que debe manejar el Banco de la República”.
Una repatriación masiva puede mover el tipo de cambio y encarecer activos locales en el corto plazo, pero eso no significa que el afiliado “gane”. Si el peso se aprecia artificialmente, los recursos provenientes de vender activos externos pueden perder poder adquisitivo local.
Alonso Ángelvicepresidente de Inversiones de Porvenir.
Llano añade otro elemento sensible para el lector: el problema no es solo “ganar menos”, sino también quedar más expuesto a choques locales: cambios regulatorios, incertidumbre tributaria, tensiones fiscales o crisis internas. En un portafolio diversificado, esos choques se amortiguan. En uno concentrado, se amplifican. Y, como repiten los gestores, el ahorro pensional no está para “apostar” a un solo país, sino para proteger el ingreso de la vejez.
Alonso Ángel, de Porvenir, advierte que una repatriación masiva puede mover el tipo de cambio y encarecer activos locales en el corto plazo, pero eso no significa que el afiliado “gane”. Si el peso se aprecia artificialmente, los recursos provenientes de vender activos externos pueden perder poder adquisitivo local y la economía real puede resentir un golpe de competitividad. En todo caso, insiste, nada de eso cambia el punto central: si el retorno esperado cae, el capital final cae.
El debate se da, además, en un contexto fiscal complejo. Jorge Iván González, exdirector de Planeación Nacional recordó recientemente que en este cuatrienio se han manejado 44 billones de pesos en regalías, muchos de estos en proyectos mal estructurados y poco eficientes.
“El problema es que estamos administrando muy mal los recursos que ya existen”, dijo en entrevista con EL TIEMPO.
Para los fondos y los expertos, la respuesta es clara. Alterar por decreto la diversificación del ahorro pensional no es neutro. Significa menos ahorro acumulado, menos posibilidades de pensionarse y mesadas más bajas. Un costo demasiado alto para una solución que no ataca el problema de fondo.
