Economia
El impacto en las regiones y comunidades de Colombia de los récord históricos del oro a más de US$ 4.000 la onza

En este informe se hace un recorrido sobre la manera en que esos precios históricamente altos influyen en las vidas de la gente dedicada a esa actividad en las regiones del país, en estas cuatro secciones:
- El impacto en el país del oro a más de US$ 4.000
- Extracción ilegal beneficiada, mientras crece en la Amazonia
- Los distintos rostros de la minería
- Alzas nunca antes vistas
1. EL IMPACTO EN EL PAÍS DEL ORO A MÁS DE US$ 4.000
En Colombia, entre enero y septiembre de este año, el valor del oro exportado por el país aumentó 10,8 por ciento pese a que en toneladas hubo una caída de 16,8 por ciento. Gracias al aumento del valor del oro exportado, las exportaciones colombianas totales crecieron 1,8 por ciento. Sin oro solo habrían crecido 1,1 por ciento. En la Bolsa de Colombia, una acción como la de Mineros S.A. valía a mediados de noviembre del año pasado 3.700 pesos, y para el 20 de octubre de este año, 11 meses después, llegó a 15.000 pesos, 305 por ciento más.
Así, el aumento de precios del oro muestra beneficios, y claramente las empresas grandes los reciben, pero también hay otro tipo de impactos que pueden constituir verdaderos desafíos en términos sociales o ambientales.
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Gracias al aumento del valor del oro exportado, exportaciones colombianas crecieron 1,8 %. Foto:Archivo EL TIEMPO
Precios en las regiones
Desafíos e impactos relacionados con una realidad: el oro se busca en la tierra. En el mundo real, empresas de todos los tamaños —o personas sencillas, por su cuenta— obtienen el metal que termina transándose en el elegante mundo financiero, en Londres, Nueva York o Hong Kong. Así, en el Chocó o en el Cauca, donde hace año y medio los mineros recibían alrededor de 150.000 pesos por gramo de oro, han estado recibiendo últimamente entre 350.000 y 380.000 pesos dice el sociólogo y politólogo Daniel Acevedo, experto en minería, quien agrega que estos productores pueden llegar a recibir entre 70 y 80 por ciento del precio internacional.
Para este experto, es motivo de preocupación el hecho de que no hay certeza de en qué momento haya un techo para las alzas de los precios del oro. Desde su actividad cotidiana en el departamento de Caldas, la minera ancestral Diana Castaño –líder indígena en los municipios de Riosucio y Supía– tiene una percepción similar, y comenta que las personas en su región “especulaban con llegar a 1.000.000 de pesos por gramo”, luego de haber estado recibiendo en las últimas semanas entre 430.000 o 440.000 pesos por gramo. Trabajando en oro aluvial, dice, sacan 2 o 3 gramos y puede ser más de un millón de pesos.
De acuerdo con Castaño, en su región en general los efectos por los aumentos del precio del oro se comenzaron a hacer más notorios desde julio o agosto. Agrega que antes se podrían necesitar 20 gramos por semana para sostener una unidad minera, y ahora se puede con la mitad, con 10 gramos.
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No hay certeza de en qué momento haya un techo para las alzas de los precios del oro. Foto:iStock
Abanico de impactos
Junto a esos aumentos de los precios que han permitido mayores ingresos a los mineros, se observa un agravamiento en los impactos sobre el medio ambiente, acompañado de la llegada de nuevas personas a las zonas, o personas de los mismos territorios que dejan otras actividades para hacer minería, y también se sienten impactos en los precios que se deben pagar en la vida diaria dentro de las regiones, así como deterioro en la tranquilidad.
La llegada de gente o el cambio de actividad de personas dentro de la misma región termina reflejándose en el aumento del empleo minero. Como ya antes del 2025 se sentía una tendencia al alza en los precios del oro, la Alianza por la Minería Responsable encuentra que para el 2024 se había registrado un crecimiento de empleos del 10,5 por ciento del sector en todas sus escalas frente a 2023, estimulado “por el incremento constante en los precios internacionales del oro”.
Gente en movimiento
En cuanto a la gente de fuera que es atraída por la expectativa de mayores ingresos en la minería, Castaño apunta a que el fenómeno se percibe en comunidades afro o comunidades étnicas. Y en el caso de su departamento, en Marmato es visible la llegada de gente que viene de otras partes.
A su turno, Acevedo dice que dicho arribo de personas que no estaban en una zona se ve en el Bajo Cauca, en donde además puede haber presencia de grupos armados ilegales. Los actores ilegales no impiden la actividad de quienes llegan pero les cobran para dejarlos trabajar.
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En otras regiones no llega gente de afuera pero personas que no estaban haciendo minería dejan la actividad en la que venían trabajando.
“En conversaciones con gente de las comunidades –dice Acevedo– se menciona el retorno de población que vuelve a actividad que no es titulada. Personas que son de la región y están en actividades como agricultura, y deciden abandonarla para retomar la minería con prácticas como barequeo”.
En este sentido, Castaño menciona que en zonas de Caldas, hay personas que han dejado de trabajar en el café y se han pasado al oro: “la dinámica ha cambiado. Se vuelve, por ejemplo, difícil conseguir personas para recoger café, pues las personas prefieren irse a ‘barequear’”, buscar oro aluvial, es decir en ríos o quebradas. “Pueden obtener de 600.000 a 800.000 pesos en una semana”, mientras en café tendrían entre 60.000 y 80.000 pesos diarios. En el café, agrega, los recolectores no han sentido un efecto en el pago diario que reciben causado por los altos precios internacionales y del precio interno de la carga que se ha registrado en meses recientes.
Así mismo, apunta Castaño, si bien hay lugares en los que no se registra la llegada de personas de fuera, sí hay cambios en comercio, con la apertura de nuevos almacenes.
Sobre el costo de vida en donde se produce oro, Acevedo dice que “en las regiones hay más inflación, los municipios se vuelven más costosos”. En este punto, Castaño señala que no ha sentido aumentos en precios de las compras diarias, pero sí hay alzas en arriendos o en servicios de transporte, con alquileres de 1,2 millones de pesos en Riosucio (Caldas), “como si fuera en una ciudad”.
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En zonas de Caldas, hay personas que han dejado de trabajar en el café y se han pasado al oro. Foto:Gobernación de Tolima
Intranquilidad
Tanto Acevedo como Castaño coinciden con Claudia Jiménez, directora del Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia (Gdiam) en que en los territorios se registra aumento de riñas e intranquilidad. “Allí se gasta, se consume y hay conflictos, riñas, prostitución, consumo de alcohol, de sustancias psicoactivas, y rentas para grupos ilegales”, dice Acevedo. En palabras de Jiménez, en los territorios puede haber un clima de zozobra, se exacerba la violencia y hay atropellos.
Presión al ambiente
Mientras Castaño subraya que “puede haber presiones graves sobre el medio ambiente”, Acevedo puntualiza en que esa presión se está generando “sobre recursos naturales, fuentes hídricas, deforestación”.
Por su lado, Mauricio Cabrera, experto en asuntos minero ambientales y exviceministro de Ambiente, agrega que si la presión adicional viene de la ilegalidad, esa actividad por fuera de la ley se asocia al uso de mercurio, intensificando los daños ambientales a causa de esa práctica.
Buena noticia
Junto con todos estos impactos que se sienten en las regiones por las comunidades, los altos precios del oro tienen otros efectos. “La minería formal se beneficia muchísimo con el aumento”, dice Castaño, la líder comunitaria.
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La misma posición la sostiene Claudia Jiménez, del Gdiam, y complementa que el aumento de precios es una buena noticia para empresas formales, de pequeña, mediana o de gran escala. Así mismo, una buena noticia para los países productores, con industria organizada y empresas formales, “pero nuestras realidades son más complejas”, y al subir los precios también se beneficia la informalidad, pero igualmente la ilegalidad y la actividad criminal.
Como todas estas presiones ocurren al margen de la capacidad del Estado para afrontar la informalidad, fortalecer la formalidad se hace más difícil, dice Acevedo: “si con precios bajos el Estado se queda corto en esfuerzos para formalizar y responder, es más complejo con precios altos”, dice.
Agrega que “es un reto para el Estado”, en particular para las alcaldías de los municipios, y que al ser tan rentable, la actividad “genera presiones muy altas, especialmente para la informalidad”. Dice que, en esos términos, hay efectos especialmente en Antioquia, Chocó, el sur de Bolívar, Cauca, Caldas o el Tolima.
2. EXTRACCIÓN ILEGAL BENEFICIADA, MIENTRAS CRECE EN LA AMAZONIA
Un efecto muy complejo de los records de precios del oro se relaciona con la actividad ilegal. Mientras Claudia Jiménez, directora del Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia (Gdiam) advierte que la extracción en estas condiciones aumenta, el sociólogo y politólogo Daniel Acevedo, experto en minería, puntualiza que se comienza a notar la presencia de grupos ilegales en zonas en las que aún no incursionaban.
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Actividad formal de la firma Continental. Mina de oro Buriticá Foto:Cortesía Zijin Continental Gold
Entre tanto, en aquellas áreas en las que ya estaban presentes, no impiden la llegada y la actividad de personas nuevas que aparecen atraídas por los precios altos, pero sí les comienzan a cobrar dinero para permitirles trabajar: “los actores armados no prohíben porque reciben rentas”, dice Acevedo.
La dimensión de la ilegalidad es tal que el año pasado de allí provino el 70 por ciento de la producción, dice el investigador. Entre tanto, ese año la producción legal fue de 51 toneladas, mientras que, de acuerdo con Jiménez, se regitrarn 67 toneladas de exportaciones en ese periodo.
Por su parte, Mauricio Cabrera, experto en asuntos minero ambientales y exviceministro de Ambiente, señala que mientras los precios del oro han tenido la escalada que se ha visto, incluso hay quienes han ido dejando otros negocios ilegales, relacionados con narcotráfico, para enfocarse en el metal precioso. Apunta que, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), se pasó de 70.000 hectáreas asociadas a extracción ilegal de oro de aluvión en 2014 a 125.000 hectáreas recientemente.
El experto advierte que la ilegalidad se asocia al uso de mercurio, con daños ambientales, pero también hay impactos sociales junto al fortalecimiento de estructuras criminales. En ese sentido menciona zonas más afectadas en Chocó (Rio Quito y el Atrato), en Antioquia (en el Bajo Cauca, con municipios como Caucasia, El Bagre o Nechí), o la Serranía de San Lucas en Bolívar.
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Contaminación con mercurio en Colombia. Foto:Embajada de Estados Unidos.
Además de esas regiones, Cabrera llama la atención sobre una parte del país que antes no era tan impactada, la Amazonía. Allí, ahora se recibe el efecto –también por la extracción de tierras raras como tantalio o tungsteno–. En esta zona, la actividad ilegal se está presentando incluso con el uso de dragas, en áreas en las que hay comunidades indígenas no contactadas o aisladas voluntariamente. Es lo que ocurre en departamentos como Vaupés y Guainía, en la cuenca del rio Puré. En estos territorios, advierte, hacer operativos es más complejo.
Los mineros “debemos cuidarnos entre nosotros”, dice la líder comunitaria en Caldas y minera ancestral Diana Castaño, al referirse a posibles movimientos de gente en cada territorio relacionados con los cambios en la actividad por los aumentos de los precios.
De acuerdo con Cabrera, ante la ilegalidad hay un avance significativo con la Declaración de Bogotá –suscrita en agosto por los gobiernos de países que comparten la Amazonia– en la que se acordó tomar medidas conjuntas, pues se trata de grupos criminales transnacionales.
No en vano, el fenómeno se observa de manera similar en Madre de Dios (Perú) o en el Congo. Para este cierre de año se espera alcanzar el acuerdo de Nairobi, en el que se debería decidir acciones concretas articuladas.
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Se trata de grupos criminales transnacionales. Foto:Policía.
De cara a posibles herramientas para abordar el fenómeno, Cabrera menciona la necesidad de mejorar la normativa, avanzar en la formalidad, lograr que en la cadena el comprador tenga la garantía de que compró a un distribuidor con trasabilidad y de que la cadena de suministro es limpia.
También, establecer mecanismos de blockchain y que se impida la posibilidad de triangular a través de otros países. Todos estos propósitos requieren de grandes inversiones y “Colombia ha avanzado pese a que la trazabilidad no es fácil pero es viable”.
3. LOS DISTINTOS ROSTROS DE LA MINERÍA
Al evaluar los efectos de los precios récord del oro, los expertos subrayan que la actividad no es homogénea sino que se puede dar en diferentes escalas y en distintas condiciones.
Hay, por ejemplo, actividad minera formal, desarrollada por compañías grandes, medianas o pequeñas. El sociólogo y politólogo experto en minería Daniel Acevedo recuerda que en la plataforma Génesis hay 110.000 mineros formales registrados.
También hay actividad informal, dice Claudia Jiménez, directora ejecutiva del Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia (Gdiam), con actividades de subsistencia por tradición o ancestralidad.
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Actividad con retroexcavadoras entre Antioquia y Córdoba. Foto:Milton Díaz / EL TIEMPO
La importancia de estas últimas es tal que, de acuerdo con la Alianza por la Minería Responsable, “aproximadamente el 50 por ciento del oro es reportado por mineros de subsistencia, entre ellos barequeras y seleccionadoras, oficio en el que predominan las mujeres. El otro 50 por ciento, por la minería de pequeña, mediana y gran escala, sin que haya cifras diferenciadas para cada una”.
De esta forma, luego de los formales, en pequeña, mediana o gran escala, están los informales, “a los que se les exige lo mismo que a las transnacionales”, advierte Jiménez.
Para ellos, dice, se necesita crear escala, reuniendo a los pequeños mineros, quienes además cargan con las desventajas de no poder tener cuentas bancarias ni estabilidad laboral, junto a la intranquilidad.
Pero informalidad no es lo mismo que ilegalidad, señala Jiménez. Este último es un fenómeno distinto. Y junto a la extracción ilegal de minerales puede darse actividad criminal a mediana y gran escala.
Lo cierto es que en el país se sabe el origen de una parte minoritaria de la producción total, pero una mayor parte es o bien informal o bien extracción ilegal de minerales, dice Jiménez
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Dragas destruidas en la operación binacional de Colombia y Brasil, en la región amazónica. Foto:Minambiente
De acuerdo con Acevedo, las grandes empresas pueden tener interés en tener colaboración con quienes adelantan la actividad en otras escalas, con herramientas para formalizar a mineros pequeños. En ese sentido menciona cómo una empresa como Continental tiene experiencias importantes de formalización, pese a estar en una de las zonas de más conflictos o presencia de actores ilegales.
La coyuntura actual, concluye Acevedo, puede ser la oportunidad de exigir a las autoridades acelerar la formalización.
4. ALZAS NUNCA ANTES VISTAS
El oro ha subido en cada una de las crisis mundiales en este siglo, explica el exviceministro de Ambiente Mauricio Cabrera, experto en asuntos minero ambientales.
Al comenzar el siglo XXI, dice, por un kilo de oro (algo más de 32 onzas) se pagaban 8.000 dólares. Con la crisis del 2008, llegó a 20.000 dólares el kilo, y con la recaída económica global del 2011, a 60.000 dólares.
Luego, explica, hubo una bajada y cierta estabilidad hacia 40.000 dólares, pero vinieron el covid en 2020 y la guerra contra Ucrania que lo llevaron a una nueva estabilidad alrededor de 60.000 dólares.
Pero con la incertidumbre actual el precio aceleró a fondo y este año –y las últimas semanas– el kilo ha llegado a estar a entre 130.000 y 140.000 dólares, “y no hay techo claro”, dice Cabrera.
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“No hay techo claro para el fin del 2025”. Foto:iStock
Al describir el ritmo de alzas de este año, Daniel Acevedo, investigador social experto en minería, comenta que “son incrementos nunca antes vistos”.
En palabras de Claudia Jiménez, directora ejecutiva del Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia (Gdiam) el oro “es un activo refugio ante la incertidumbre”, lo que se refleja en las alzas en las crisis del 2008, del 2011 o en la del covid.
Pero especialmente se nota en la gran escalada de precios de este año, en donde para los inversionistas a escala global se plantearon fuertes incertidumbres por las nuevas políticas ante el cambio de gobierno en Estados Unidos, especialmente por los aranceles generales que anunció el presidente Donald Trump, que significaban un posible bloqueo al comercio mundial, pues en varios casos conllevaron medidas de retaliación, como las que luego anunció China.
De acuerdo con el Consejo Mundial del Oro, en lo corrido del 2025, hasta el fin del tercer trimestre, se registra un aumento en la demanda mundial del metal del 10,1 por ciento, que ha presionado los precios. Y claramente ese aumento ha sido impulsado por las compras de inversionistas, es decir, quienes buscan el oro como activo refugio.
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Actividad minera en California (Santander). Foto:JAIME MORENO
Las compras para inversión crecieron en ese lapso 87 por ciento, en tanto que las hechas para joyería, tecnología o reservas de bancos centrales se redujeron.
Por los bancos centrales, solamente hubo aumento de compras en el tercer trimestre, con un incremento de esta demanda de 10 por ciento, de acuerdo con el Consejo, al pasar de 200 a 220 toneladas en ese periodo. Entre tanto, para inversión, el salto fue de 837,5 toneladas demandadas entre enero y septiembre del 2024 a 1.566 toneladas en el mismo lapso del presente año.
El caso con los precios globales del oro no es aislado, comentaba recientemente Manuel Felipe García, vicepresidente de Inversiones Internacionales de Skandia. De acuerdo con García, a octubre la plata subía cerca del 67 por ciento; el platino, más del 70 por ciento, y el paladio, alrededor del 55 por ciento, “mostrando un auge generalizado del sector”.
“Más allá del brillo de los metales -dice García-, las acciones de las compañías mineras también se han disparado”. Advierte que esas empresas tienen en el momento sólidos flujos de efectivo, están haciendo recompras accionarias, fusiones y repartiendo dividendos. Así mismo, hay rendimientos superiores al 100 por ciento en lo que va de año en fondos especializados en minería de oro y plata, tendencia que se podría mantener.
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