[ad_1]
![]()
El domingo 11 de enero, en horas de la mañana, a la Fundación Rescátame le llegó un reporte urgente: una camada de cinco cachorros estaba en riesgo de ser sacrificada. La alerta describía una situación límite y se solicitaba ayuda inmediata. “Nosotros sugerimos aceptar el caso”, relata la directora de la organización, quien decidió ocultar su identidad para esta denuncia.
Dos días después, el martes 13 de enero, los animales fueron recibidos en una clínica veterinaria de Bogotá. Según el testimonio de la fundación, los cinco cachorros tenían alrededor de un mes de nacidos y su condición era delicada. “Llegaron débiles, llenos de parásitos y de pulgas. Una de las cachorritas apenas se movía”, cuenta la directora.
Desde ese momento empezamos a recibir mensajes constantes, vulgares y amenazantes, acusándonos falsamente de robo.
Eran cerca de las 3:00 de la tarde cuando ingresaron a valoración médica. Hasta ese momento, los animales solo habían recibido una comida en el día.
El equipo veterinario los examina y les suministra alimento especial, adecuado para su edad y para su estado de salud. Por la fragilidad en la que se encontraron, no fue posible desparasitarlos de inmediato.
Cachorros rescatados por la Fundación Rescátame el 13 de enero. Foto:archivo particular
Como ocurre de manera habitual en los rescates, la Fundación Rescátame publicó ese mismo día en sus redes sociales la búsqueda de hogares de paso responsables, con el objetivo de que los cachorros puedan recuperarse en condiciones adecuadas. Pero en la noche, la situación dio un giro inesperado. “Aparecieron unas personas que afirmaban ser los dueños de dos de las cachorritas”, explica la directora.
Una de las perritas reclamadas, según el testimonio, era justamente la más pequeña, la que se encontraba en peor estado de salud. La fundación asegura que desconocía por completo que los animales, presuntamente, ya hubieran sido adoptados. Según estas personas, los cachorros habrían sido entregados por quien los trasladó a Bogotá desde un municipio de Boyacá. “No existió ningún proceso formal con nosotros ni ningún contrato previo”, afirma la organización.
A pesar de ello, los reclamantes exigieron la devolución inmediata de las dos cachorras. La negativa de la fundación, sustentada en el estado de salud de los animales y en la inexistencia de un proceso legal de adopción, desencadenó una seguimiento de mensajes agresivos. “Desde ese momento empezamos a recibir mensajes constantes, vulgares y amenazantes, acusándonos falsamente de robo”, relata la directora.
La situación se escaló cuando un hombre que se identificó como Steven —así apareció registrado en su cuenta de WhatsApp— envió amenazas de muerte de manera directa a la directora de la Fundación Rescátame. “Dijo que si no le entregábamos las perritas, nos metía un tiro y una puñalada”, cuenta.
Amenazas enviadas al WhatsApp de la fundación. Foto:archivo particular
En los mensajes, según el testimonio, exigía que los animales fueran entregados ese mismo día y dio plazo hasta la 1:00 de la tarde del día siguiente. De no cumplirse su exigencia, aseguró que iría personalmente a la sede de la fundación, ubicada en el municipio de La Calera, en Cundinamarca.
Ante la gravedad de las amenazas, la organización decidió dejar constancia pública de lo ocurrido y advertir sobre cualquier riesgo para su equipo de trabajo, su director y los animales que permanecen de forma permanente en el refugio.
“Cualquier cosa que nos llegue a suceder, a nosotros oa los perritos, responsabilizamos directamente a esta persona ya otros cuatro miembros de su familia”, afirmó la directora de la fundación. Según su relato, el hostigamiento continuó a través de WhatsApp por parte de estas mismas personas.
Cachorros rescatados. Foto:archivo particular
Cualquier cosa que nos llegue a suceder, a nosotros oa los perritos, responsabilizamos directamente a esta persona ya otros cuatro miembros de su familia.
Las denuncias fueron interpuestas ante las autoridades competentes. Sin embargo, la Fundación Rescátame sostiene que los procesos son lentos y que por esa razón optaron también por visibilizar el caso en redes sociales. “Nuestra postura es clara: la vida y el bienestar de los animales está por encima de cualquier presión o amenaza”, señala la directora.
La organización confirmó que no entregó las cachorras reclamadas. Algunas de ellas, con el paso de los días, fueron dadas en adopción responsable, una vez superaron la etapa más crítica de su recuperación.
La directora también asegura que uno de los argumentos usados por quienes reclamaban a los animales fue que “los perritos eran de unos niños”, pese a que ingresaron a la fundación en condiciones graves de salud.
Amenazas enviadas al WhatsApp de la fundación. Foto:archivo particular
Hoy, la Fundación Rescátame mantiene su decisión y su denuncia pública. Dice temer por la seguridad de su equipo y por la de los animales que cuidan, mientras esperan que las autoridades avancen en las investigaciones.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com
Lea también:
[ad_2]
