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Madre e hijo trabajan juntos en obra de Buen Comienzo en San Cristóbal: de desempleados a constructores del futuro

El empleo en construcción de Buen Comienzo cambió la vida de una madre y su hijo en San Cristóbal. Gladys Marín, de 43 años, y Alejandro Álvarez, de 23, trabajan hombro a hombro en la vereda Palenque, levantando la infraestructura del futuro jardín infantil que beneficiará a cientos de niños de la zona occidental de Medellín. Ambos fueron contratados por la constructora encargada del proyecto después de pasar meses desempleados.
La historia de Gladys Marín comenzó hace catorce años cuando se radicó en Palenque. Sin embargo, hace poco más de un año enfrentó una crisis personal: perdió su empleo como auxiliar de enfermería en Bello, su esposo abandonó el hogar y la incertidumbre la acechaba. Una oportunidad laboral de apenas dos horas limpiando oficinas en el proyecto Buen Comienzo fue el punto de quiebre. El ingeniero a cargo notó su capacidad y le ofreció quedarse como auxiliar de enfermería de la obra.
¿Cómo el empleo en construcción de Buen Comienzo impactó a esta familia?
Actualmente, Gladys cumple funciones clave que ensamblan múltiples tareas en la obra. Su dedicación no pasó desapercibida para su hijo Alejandro, quien enfrentaba su propio desempleo. Ella lo animó a entregar su hoja de vida, y tras tres meses fue contratado como ayudante de construcción. Ahora trabajan juntos, coordinando horarios desde temprano en la mañana en su hogar compartido en Palenque.
Según reportes del proyecto, la obra de Buen Comienzo Chambacú tiene previsto completarse en los próximos meses, cuando comenzarán a ingresar los primeros niños al jardín. Gladys menciona en entrevista que “acá dentro de la obra, más nos unimos. Me siento orgullosa de saber que trabajo con él, porque no cualquier mamá trabaja con un hijo”. Esta experiencia laboral compartida ha fortalecido su relación y ha generado un aprendizaje mutuo en el terreno.
La construcción como camino de resiliencia y legado familiar
Para Alejandro, trabajar con su madre representa algo más profundo que un salario. “Es algo muy lindo, porque es un legado de la familia”, explica el joven mientras ajusta su postura entre el andamiaje. Ha aprendido diferentes cargos en la construcción y aspira a convertirse en oficial de obra en el futuro. Según la Alcaldía de Medellín, proyectos como Buen Comienzo combinan la generación de empleo local con infraestructura de calidad para la primera infancia.
La obra de Buen Comienzo Chambacú no solo construye un edificio, sino que teje historias de resiliencia en comunidades vulnerables. Gladys y Alejandro son parte de un batallón de trabajadores que levanta el futuro de la niñez en la zona. Para ambos, ver a los niños entrando al jardín en los próximos meses será la confirmación de que el esfuerzo conjunto valió la pena. Si quieres conocer más historias como esta, consulta nuestras noticias de Colombia.











