Economia
Divergencias Económicas: Explorando las Claves entre Economías Avanzadas y Emergentes

En un entorno cada vez más interconectado, no todas las economías evolucionan con igual velocidad ni emplean las mismas herramientas. Mientras ciertos países destacan en innovación, comercio y crecimiento sostenido, otros aún enfrentan obstáculos estructurales en su camino hacia el desarrollo.
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Las denominadas economías en desarrollo y economías desarrolladas representan dos realidades diferentes en el contexto global. Pero, ¿en qué se distinguen estos dos términos?
Desarrollada vs. en desarrollo
Las economías desarrolladas son aquellas naciones que presentan un elevado nivel de vida. Por lo general, el indicador que se utiliza para medir esto es el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que considera aspectos clave como la riqueza, la educación y la salud.
Se caracteriza por poseer un alto PIB per cápita, instituciones robustas, calidad de vida elevada, baja volatilidad económica y una mayor participación en el comercio global. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, países como EE. UU., Japón, Reino Unido y Alemania.
En el caso de las economías en desarrollo, aquí se engloban aquellas naciones que están en un proceso de expansión y transformación económica. También forman parte de esta lista los territorios con un alto potencial en este aspecto y suelen ser caracterizadas por un incremento en la producción, el comercio y la inversión, lo que frecuentemente se traduce en un aumento en la calidad de vida de sus pobladores.
Para identificar este tipo de economía, es importante considerar factores como: un PIB per cápita inferior, mayor desigualdad económica, más susceptibilidad a crisis y un proceso de industrialización en marcha. Ejemplos de ello son India, Brasil y México.
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Crecimiento económico
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En cuál categoría se ubica Colombia
El país se clasifica como una economía en desarrollo. Esto implica que, aunque la nación cuenta con un alto potencial de crecimiento, todavía se encuentra en un proceso de industrialización y fortalecimiento institucional.
Lo anterior también se ve respaldado por desafíos estructurales como la desigualdad, la informalidad laboral y la dependencia en materias primas. Además, sus mercados pueden ser más susceptibles a situaciones de crisis económica.
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