Economia
‘Es particularmente crítico que cumplamos (con la meta de inflación) en 2025’: Leonardo Villar

La inflación en Colombia se encuentra aún 2,2 puntos porcentuales arriba de la meta objetivo del Banco de la República del 3 por ciento, nivel que preocupa a la mayoría de miembros de la junta directiva de la entidad, que han optado por la cautela en el ritmo de reducción de la tasa de intervención del mercado, como una salida para reducir las presiones que vienen este año sobre el indicador que mide la variación del costo de vida de los colombianos.
Dicha preocupación radica en el cambio de las expectativas de los analistas respecto al desempeño futuro de la inflación en el país, algo que quedó ratificado por algunos de ellos, quienes comentaron que “no debería sorprendernos si la inflación de enero resulta más alta que la del cierre del 2024 y la de febrero está por encima de la del primer mes del 2025”.
Las apreciaciones las hicieron durante el desarrollo del 27.° Congreso de Tesorería que realiza la Asobancaria en Cartagena, el cual concluye este viernes.
Es en medio de esta coyuntura que Leonardo Villar Gómez, gerente del Banco de la República, advierte que van cuatro años en serie con inflación por encima de la meta, “lo cual hace que para la credibilidad del Banco y de su estrategia sea particularmente crítico que logremos cumplir en 2025″.
Y si bien el funcionario destacó la tendencia a la baja que registró la inflación a lo largo del año pasado, hecho que le ha permitido al Emisor reducir su tasa de intervención en 3,75 puntos básicos hasta el 9,5 por ciento, esto “no puede ni debe llevarnos a la complacencia o a un relajamiento de la cautela con la que el Banco ha manejado la política monetaria en el período reciente”, recalcó.
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República. Foto:Banco de la República
Durante su intervención, el gerente del banco emisor colombiano envió tres mensajes claros acerca de por qué la entidad ha respondido con mayor cautela en su proceso de recorte de tasas, a diferencia de lo observado en otros países de la región, donde esa política ha sido mucho más contundente y ha permitido que el nivel de la inflación es igual o inferior a las metas fijadas (Perú, Costa Rica y Paraguay), abriendo espacio para una recorte de tasas de política monetaria, muy por debajo de las que hay en el país.
Razones de peso
El primero de esos mensajes tiene que ver con que “la inflación (en Colombia) se mantiene significativamente por encima de la meta de 3 por ciento establecida por el Banco de la República”.
El segundo, que “la inflación ha demostrado ser más persistente en Colombia que en otros países de la región”, al punto de que en este momento es la más alta entre todos los países que cuentan con una estrategia de inflación objetivo en América, incluidos países avanzados como Estados Unidos y Canadá y economías emergentes similares a la colombiana, como México, Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Paraguay y Costa Rica.
Alza del salario mínimo, entre las causas del freno en recorte de tasas del Banco de la República. Foto:iStock
El tercer mensaje, según Villar, está relacionado con lo sucedido con las expectativas, pues en su consideración, “en un contexto en que la inflación se mantiene por encima de la meta y más persistente de lo deseable, las expectativas sobre la misma cumplen un papel fundamental para las decisiones de política”, de ahí la cautela observada en las decisiones de política monetaria de diciembre del año pasado y el primer mes del 2025, en la que se pasó de un recorte de 50 a 25 puntos básicos y se mantuvo inalterada la tasa de intervención del mercado.
Riesgos latentes
Esos mayores riesgos de una alta inflación para el cierre del 2025 están asociados, en parte, a fenómenos internacionales, tales como la perspectiva de una guerra comercial a nivel global liderada por fuertes aumentos arancelarios por parte de Estados Unidos, lo que ha moderado las expectativas de reducciones en las tasas de interés de la Reserva Federal (banco central estadounidense) y que las tasas de interés globales a plazos largos sean hoy mayores frente a las de un año atrás.
También incluye la fuerte depreciación que tuvieron las monedas emergentes, entre estas el peso colombiano frente al dólar, el fuerte incremento en el precio de algunos bienes transables, la compleja situación fiscal por la que atraviesa el país, lo cual ha encarecido su deuda, así como también la magnitud del aumento del salario mínimo para 2025, que al alcanzó el 11 por ciento, si se incluye el ajuste en el subsidio de transporte.
“Los desarrollos recientes generan retos complejos para la política monetaria y pueden hacer más difícil y costoso el logro de la meta de inflación”, precisó Villar Gómez, para quien las decisiones por delante serán complejas, por lo que espera que estas sean compatibles con una senda de tasas de interés que vayan bajando, pero probablemente a un ritmo más lento de lo que se preveía antes, puntualizó.







