Colombia
El Asombroso Pasado de “La Diabla”: De Profesión Respetable a Vida Criminal

El homicidio de Zaida Andrea Sánchez Polanco, conocida como “la Diabla”, ha captado la atención de los medios respecto a su existencia y las actividades ilegales que la rodearon.
Proveniente de Gamarra, César, había acumulado una considerable fortuna gracias a su supuesta participación en redes de narcotráfico y otros delitos.
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Su deceso, relacionado con la investigación sobre la masacre de una familia cristiana en Aguachica (Cesar), ha generado múltiples preguntas sobre su papel en el crimen organizado.
Según las autoridades, “la Diabla” inició su vida en condiciones precarias, trabajando como servicio doméstico antes de involucrarse en actividades criminales.
Se transformó en fletera, encargada de seguir a individuos portadores de grandes sumas de dinero para luego asaltarlas, y después se convirtió en extorsionista, reclamando pagos a comerciantes y empresarios bajo amenazas de muerte. Su atractivo físico y astucia le facilitaron integrarse en redes de delincuencia más estructuradas, logrando ascender hasta ocupar un puesto destacado en el crimen.
El investigador colombiano Jacobo Solano Cerchiaro desarrolló un perfil exhaustivo de su trayectoria delictiva, subrayando su participación en un grupo que asaltaba camioneros en las carreteras del norte del país.
El modus operandi era simple pero eficaz: una mujer atractiva, usada como cebo, conseguía que los conductores se detuvieran, y en ese instante eran atacados y despojados de sus pertenencias.
La fortuna que Zaida Andrea acumuló a raíz de sus actividades criminales le permitió llevar un estilo de vida que contrastaba con sus humildes orígenes. Se vestía con ropa de diseñador, compraba artículos de lujo y realizaba inversiones en bienes muebles e inmuebles. Sin embargo, su afición por la ostentación no fue la única razón que la llevó a ser objeto de la ira de sus adversarios.
Los progresos en la investigación indican que su fallecimiento podría estar vinculado a una traición. Se decía que había engañado a su pareja, Alexander González, alias “El Calvo”, un hombre con lazos firmes en el narcotráfico.
No obstante, el conflicto más amenazante que enfrentaba no era necesariamente de naturaleza sentimental: la desaparición de un cargamento de cocaína la habría puesto en la mira de individuos aún más temibles.
Zaida Andrea Sánchez Polanco se elevó en el ámbito del crimen gracias a su conexión con redes de narcotráfico en la región de El Catatumbo, una zona reconocida por su intensa actividad en el tráfico de drogas. Las autoridades señalaron que llegó a desempeñarse como prestamista, solidificando su posición económica en este entorno ilícito.







