La fluctuación en el costo de vida de los colombianos alcanzó en octubre su cuarto mes consecutivo en ascenso; además, se posicionó como la más alta del último año al establecerse en 5,51 por ciento anual, lo que aleja nuevamente la posibilidad de que el Banco de la República inicie un nuevo ciclo de disminución de su tasa de intervención del mercado, actualmente en niveles del 9,25 por ciento.
El dato de inflación, que dio a conocer el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) este lunes, se situó 0,10 puntos porcentuales por encima del registro de octubre de 2024, presionado por un conjunto de 10 productos que contribuyeron con cerca del 57 por ciento a dicha fluctuación anual total. Dentro de ese grupo, únicamente los arriendos —imputados y efectivos— aportaron poco más del 21 por ciento.
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Los arriendos efectivos, es decir, el monto real que un inquilino abona cada mes por el alquiler de una vivienda, contribuyeron a esa variación con 0,50 puntos, mientras que el arriendo imputado —el costo de ocupar una vivienda propia— sumó 0,66 puntos. En el último año, estos conceptos presentaron una variación de 5,37 y 5,13 por ciento, respectivamente.
Otras importantes contribuciones a la variación del costo de vida anual de los colombianos en octubre provienen de las comidas fuera del hogar, que aportaron 0,58 puntos, y del transporte urbano (tren y metro), que alcanzó 0,43 puntos.
Por categorías, la que tuvo mayor contribución fue la de Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 1,65 puntos porcentuales; seguida de Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,24), Restaurantes y hoteles (0,84) y Transporte (0,7 puntos).
No obstante, la categoría de Restaurantes y hoteles exhibió la mayor variación anual, con 7,61 por ciento, seguida por Educación (7,34 por ciento), Alimentos y bebidas no alcohólicas (6,64 por ciento), Bebidas alcohólicas y tabaco (6,56 por ciento) y Otros servicios (6,46 por ciento).
Según los analistas de Grupo Cibest, la inflación sin alimentos completó dos meses al alza, mientras que la inflación sin alimentos ni regulados se incrementó por cuarto mes consecutivo, lo que sugiere que “el dato de octubre no solo confirma las presiones inflacionarias vigentes, sino que incrementa el riesgo de que el año concluya con una inflación superior a la observada al cierre de 2024”.
Cierre de año complicado
Los resultados recientes
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En el ámbito inflacionario, han obligado a los analistas del mercado a modificar sus previsiones para el final de 2025. Aunque consideran que los dos últimos meses del año serán determinantes, también estiman que no serán suficientes para que se produzca un cambio de tendencia notable en ese indicador económico.
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Según el Banco de Bogotá, los avances obtenidos a principios del año se han revertido. “Las pequeñas ganancias que se habían registrado en inflación durante 2025 ya no son un argumento válido para nuevos recortes de tasa,” comentó su equipo económico. Añadieron que los servicios, en particular vivienda, restaurantes y salud, continúan enfrentando presiones de precios como consecuencia de ajustes salariales.
La entidad revisó al alza su previsión de inflación y ahora espera que el cierre de 2025 sea del 5,4 por ciento, superando la meta del Banco de la República.
Desde Davivienda anticipan que la inflación mensual de noviembre podría mostrar nuevos incrementos en alimentos y servicios públicos, debido a la indexación de arrendamientos a la inflación del año anterior. No obstante, consideran que la inflación anual podría desacelerar su ritmo y cerrar el año alrededor del 5,33 por ciento.
Las presiones continuarán
Los analistas de BBVA Research indican que la aceleración de octubre se debió tanto a la canasta sin alimentos como a la de alimentos, por lo que prevén que el proceso desinflacionario proseguirá, pero con un cierre de año ligeramente superior al 5,1 por ciento.
Por su parte, en Grupo Cibest creen que el comportamiento reciente de la inflación confirma que será complicado un acercamiento rápido a la meta de inflación del Emisor (entre 2% y 4%). Prevén que las presiones alcistas persistirán por factores como la alta indexación, las regulaciones y la demanda interna fuerte, además de riesgos como el aumento del salario mínimo y los impactos climáticos.
Empresarios y economistas temen que el incremento del salario de 2026 exceda considerablemente la inflación. Foto:Archivo particular
“Anticipamos que la inflación cierre el año por encima del 5 por ciento, un nivel aún muy superior a la meta del Banco de la República,” concluyó la firma, que no descarta estabilidad en las tasas durante 2025 e incluso un ajuste al alza en 2026 si la inflación no disminuye.
En esta misma línea se pronunció Luis Fernando Mejía, director del centro de estudios económicos Fedesarrollo, quien enfatizó que “el Banco de la República tendrá un margen restringido para disminuir tasas, especialmente ante los riesgos fiscales y el efecto del salario mínimo en los precios”.
Frente a los resultados de octubre y las perspectivas de cierre de año, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, solicitó acciones coherentes para estabilizar los precios y cautela en la negociación.
del salario mínimo: “No se debería emplear este aumento para indexaciones automáticas ni correcciones desincronizadas con la productividad, ya que incrementan costos y afectan el bolsillo de los colombianos”.
Leonardo Villar, director del Banco de la República. Foto:Asofondos
Año de precaución monetaria
El acuerdo entre los analistas coloca la inflación de cierre de 2025 entre 5,1 y 5,4 por ciento, aún considerablemente distante del rango objetivo del banco emisor, por lo que la opinión de los expertos se centra en que la junta directiva del Banco de la República sostendrá una posición cautelosa, con poco margen para nuevos descensos en la tasa mientras persistan las tensiones en servicios, alimentos y sueldos.
El desafío para el año siguiente será prevenir que la indexación y los costos internos extiendan la persistencia inflacionaria. Si estas presiones no disminuyen, la convergencia hacia la meta del 3 por ciento podría demorarse hasta finales de 2027, como ha señalado Leonardo Villar, director del Banco de la República.

