Colombia
Estos son los primeros avances de la investigación sobre los cráneos de animales encontrados en la carrera 30 con calle Sexta.

Las versiones que circularon en redes sociales sobre una supuesta fosa común de animales y el presunto consumo de perros por parte de habitantes de calle en el sector de la calle Sexta con carrera 30 no tienen sustento, según los primeros resultados de la verificación adelantada por el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) y la Policía Metropolitana de Bogotá.
Así lo aseguró Antonio Hernández Llamas, director de la entidad, quien explicó que, tras los rumores generados por la aparición de restos óseos bajo el puente vehicular, se realizó un recorrido técnico por la zona para establecer qué había ocurrido realmente.
El funcionario señaló que en el lugar no se encontró ninguna fosa común y que los restos hallados corresponden, en su mayoría, a cráneos y partes óseas de animales como cerdos, que serían residuos provenientes de industrias cárnicas ubicadas en el sector. De acuerdo con la verificación, en algunos casos estos desechos son entregados o retirados por habitantes de calle y trasladados hasta ese punto.
Hernández Llamas también fue enfático en desmentir que esta población se esté alimentando de perros. Indicó que, por el contrario, en muchos casos los animales y las personas en condición de calle conforman lo que se conoce como ‘familias interespecie’, vínculos de cuidado y acompañamiento mutuo entre humanos y animales.
El director del IDPYBA hizo un llamado a no dar por ciertas las versiones que circulan sin verificación en redes sociales ya contrastar la información con fuentes oficiales antes de sacar conclusiones sobre situaciones tan sensibles como el bienestar animal y la situación de los habitantes de la calle.
La primera denuncia
Restos óseos fueron hallados bajo el puente de la calle Sexta con carrera 30. Foto:IDPYBA
El caso se conoció públicamente luego de un operativo de recuperación de espacio público realizado bajo el puente de la avenida calle Sexta con carrera 30, en la localidad de Puente Aranda, un punto donde el tránsito pesado y el ruido constante de los vehículos dominan el entorno.
Durante la intervención, adelantada el martes 20 de enero, funcionarios de la Alcaldía Local de Puente Aranda se encontraron varias lonas abandonadas que ocultaban restos óseos de animales. La escena activó alertas institucionales y reavivó la atención sobre este sector, que desde hace años ha sido señalado por rescatistas como un lugar crítico por la presencia constante de animales en condiciones precarias.
La inspección se realizó en articulación con la Policía Metropolitana. Según el informe oficial, en el sitio no se evidenciaron lagos hemáticos, órganos ni otros elementos que indicaron la realización de sacrificios de animales en ese punto de la ciudad.
Tampoco fue posible establecer que los restos estuvieran asociados a prácticas de sacrificio ni a consumo por parte de habitantes de la calle. “Las autoridades competentes continúan realizando las verificaciones necesarias, en el marco de sus funciones, para garantizar servicios sociales a las personas, bienestar y protección a los animales, cuidado del espacio público y la tranquilidad de la comunidad”, informó la Alcaldía Local de Puente Aranda.
Por su parte, el IDPYBA indicó que ha venido trabajando de manera permanente en este sector y en otros puntos de la ciudad con la Secretaría de Integración Social, en el marco de la estrategia Huellitas de la Calle, y que en ese acompañamiento no se han encontrado indicios de sacrificio de animales para alimentación.
La entidad también participa en el nuevo diseño de la Política Pública para el Habitante de la Calle, en la que se busca visibilizar el vínculo entre esta población y sus animales de compañía, una realidad reconocida en Bogotá como familias interespecie.
‘Esto no es nada nuevo’
La versión institucional, sin embargo, contrasta con los testimonios de rescatistas que desde hace años recorre el sector. Angie Melissa Rodríguez Fernández, conocida como Melissa Rodríguez, es rescatista independiente desde hace más de dos décadas. Junto con su esposo, tiene a su carga 138 animales, ubicados en su hogar proteccionista en Kennedy y en guarderías, hogares de paso y clínicas veterinarias.
Según relató, han rescatado en múltiples ocasiones animales abandonados debajo del puente ya lo largo del canal cercano. “Muchos habitantes de la calle tienen cantidades de animales que los acompañan”, aseguró.
Indicó que los perros suelen encontrarse en condiciones críticas: encadenados, con bajo peso, desnutrición, sarna y pulgas, y que algunos son utilizados para reproducción. Recordó que incluso tuvo que comprar una perra con sus crías porque no se las querían entregar.
A su juicio, las autoridades conocen desde hace tiempo lo que ocurre en el lugar. “El Instituto, la Alcaldía y la Policía tienen conocimiento de que esto está sucediendo en ese lugar y de que ahí hay una cantidad de animales siempre”, afirmó.
Melissa considera que la respuesta institucional ha sido limitada y que el hallazgo reciente de los restos óseos no puede verse como un hecho aislado. Esta misma semana, asegura, volvió al sector y encontró animales amarrados, incluso una perra con cachorros alimentándolos en el caño.
También relató que han intentado hablar con vecinos del sector, pero que suelen encontrar silencio o miedo. Aunque aclaró que no todos los habitantes de la calle maltratan a los animales y que muchos los cuidan y los aman, insiste en que en ese punto específico ocurre algo distinto.
Según su experiencia, han reportado en repetidas ocasiones la presencia de animales de raza amarrados bajo el puente, algunos de los cuales desaparecen sin que se sepa qué ocurrió con ellos. “No sé si los venden o los matan. No sé qué están haciendo, pero algo raro está pasando ahí”, dijo.
Tras la publicación de la primera nota de EL TIEMPO sobre los restos óseos, notaron cambios en la zona: los animales ya no estarían bajo el puente, sino más ocultos en el caño.
El rescatista cuestiona la falta de controles, de censos de animales y de presencia permanente de las autoridades. “Llamamos a la Policía y somos ignorados. Les hemos dicho que hagan acompañamiento y no pasa nada”, aseguró.
Investigación en curso
Entre tanto, la Fiscalía General de la Nación confirmar a EL TIEMPO que ya se abrió una noticia criminal por este caso, es decir, el registro formal que da inicio a una actuación penal cuando una autoridad conoce de un hecho que podría constituir delito.
El proceso se encuentra en etapa de indagación, fase preliminar en la que se recolecta y verifica información para establecer si hay mérito para avanzar hacia una investigación formal.
Otras fuentes consultadas por este diario coincidieron en que, hasta ahora, no existen indicios de que los animales hayan sido sacrificados en el lugar ni de que los restos correspondan a consumo humano.
Sin embargo, para quienes llevan años recorriendo el sector, las dudas persisten: de dónde salieron los cráneos, por qué estaban ocultos bajo lonas y qué ocurre con los animales que aparecen y desaparecen en uno de los corredores viales más transitados del occidente de Bogotá. Como lo resume Melissa Rodríguez: “Ahí está pasando algo raro”.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
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