Colombia
Fedearroz exigió “redoblar” las acciones contra la inseguridad tras el asesinato de Gustavo Aponte Fonnegra y su escolta
Fedearroz, el mayor gremio arrocero del país, emitió un comunicado expresando su “preocupación por los lamentables acontecimientos que resultaron en la muerte de Gustavo Aponte Fonnegra de @ArrozSonora y su escolta personal”.
En el comunicado, los voceros de la federación señalaron que el sicariato “manifiesta la grave inseguridad que afecta al país, tocando a una de las familias más tradicionales en la industria arrocera de Colombia, un actor clave dentro de esta cadena productiva”.
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Gustavo Andrés Aponte Fonnegra era el dueño de Arroz Sonora y participaba en proyectos sociales a través de su fundación. El escolta fallecido, Luis Gabriel Gutiérrez, fue parte de la Policía Nacional.
La federación, dirigida por su gerente general, Rafael Hernández Lozano, manifestó que “este incidente intensifica la preocupación sobre la seguridad, un aspecto crucial para la sociedad, y se suma a otros sucesos que han impactado al sector arrocero”.
Además, la asociación solicitó a las autoridades que se comprometan a identificar y llevar ante la justicia a los autores del crimen.
“Por ello, hacemos un enérgico llamado a las autoridades para intensificar sus esfuerzos (…) y prevenir una mayor degradación del círculo de violencia que nos afecta”, dice el documento.
Fedearroz también dirigió palabras de consuelo a la familia Aponte Fonnegra y a los colaboradores de molino Sonora. La junta directiva y el equipo de Fedearroz expresaron su apoyo en este momento de dolor.
Aponte Fonnegra perdió la vida tras ser atacado a disparos por un sicario, junto a su escolta, el 11 de febrero de 2026, al salir del gimnasio Bodytech, ubicado en la calle 85, cerca de la carrera Séptima, en el norte de Bogotá.
Las autoridades investigan la posibilidad de que, además de los dos sicarios, otras personas hayan participado en la logística del escape. Consideran que se trató de un crimen meticulosamente planeado.
Los primeros descubrimientos de la Policía sugieren que al menos tres personas, incluidos los sicarios, estuvieron involucradas en la ejecución: un “campanero” aguardó con moto y casco durante 15 minutos afuera del gimnasio Bodytech en la calle 85; tras avisar al sicario principal, este se acercó caminando, camuflado con traje y corbata, a su objetivo.
El ataque fue tan rápido que el escolta no pudo desenfundar su arma. Posteriormente, el agresor huyó corriendo hacia una segunda motocicleta donde esperaba un tercer cómplice.
El comandante general Giovanni Cristancho Zambrano detalló el evento: “Se observa un acto sicarial completamente planeado. Al revisar las cámaras, podemos ver que estas personas llegaron 15 minutos antes a esperar a su víctima; han planeado cómo caracterizar al sicario y dónde ubicar la moto para la fuga”. Elogió la velocidad y la premeditación del ataque.
La información fue confirmada tras una revisión inicial de las cámaras de seguridad por la Policía Metropolitana de Bogotá.
Tras el asalto, ciudadanos presentes intentaron auxiliar a las víctimas y las llevaron en una camioneta a un clínica donde se confirmó su fallecimiento.
El examen forense reveló que Aponte Fonnegra y su acompañante, Luis Gabriel Gutiérrez, tenían múltiples impactos de bala de 9 milímetros en la cabeza y el cuello.
La investigación policial sigue abierta. Aunque no se ha determinado el origen de la orden de asesinato, las autoridades están considerando posibles motivaciones relacionadas con el entorno empresarial de Aponte Fonnegra.
Según la página oficial de Flexo Spring SAS, empresa que dirigía, sus actividades incluían el desarrollo de empaques para alimentos, productos para el hogar, cuidado personal y otras soluciones industriales.
Además, estaba vinculado a la Empresa Colombiana de Soplado e Inyección (Ecsi), que se especializa en soluciones de empaques plásticos.
