Colombia
feminicidio en universidad, ataque en comisaría y crimen en Sabanalarga siguen sin justicia

Hoy, 25 de noviembre, el Movimiento Amplio Social de Mujeres del Atlántico encendió una alerta pública que pone nombres, fechas y dolores sobre la mesa.
No fue una conmemoración más del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Fue un grito directo contra la impunidad que marca, sin tregua, la vida de niñas, jóvenes y mujeres en el departamento.
El pronunciamiento llega en un año en el que la región volvió a registrar un aumento de agresiones y feminicidiosmientras las instituciones encargadas de proteger y responder siguen fallando en tiempos, decisiones y resultados.
“Este 25N no es para discursos vacíos. Es para que el Estado asuma que está dejando morir a las mujeres”, afirmó Ruth Pareja, coordinadora del movimiento.
tres denuncias
En el centro del manifiesto se encuentran tres casos recientes que, para las organizaciones, resumen la gravedad del momento. Tres mujeres cuyas historias quedaron marcadas por la violencia y por un sistema que no ofreció protección, ni justicia, ni verdad.
Ruth Pareja encabeza el llamado a la justicia por los casos de violencia contra mujeres. Foto:redes sociales
El primer caso es el feminicidio de madeleyasesinada dentro de una institución de educación pública superior durante la jornada de paro nacional. Su muerte, ocurrida en un espacio que debía ser seguro, continúa sin respuesta judicial clara ni avances que permitan esclarecer responsabilidades. “Que una joven sea asesinada dentro de una institución educativa y que meses después no haya justicia, habla de un Estado ausente”, recalcó Pareja.
El segundo es el de milenasobreviviente de un intento de feminicidio. Fue atacada por su expareja dentro de la misma Comisaría de Familia del barrio la pazun espacio diseñado para protegerla. Hoy sigue sin reparación, sin garantías y sin una ruta que le permitirá recuperar su vida. Para el movimiento, su caso revela el nivel extremo de revictimización que enfrentan mujeres que buscan ayuda institucional.
Marcha contra la violencia hacia las mujeres en el país. Foto:Archivo EL TIEMPO
El tercero es el feminicidio de Amalfi, en Sabanalarga. Aunque su agresor fue capturado, quedó en libertad por vencimiento de términos. “Cuando un asesino vuelve a la calle porque el sistema no llegó a tiempo, el mensaje es devastador. Nos dice que nuestras vidas valen menos que un trámite”, señaló la coordinadora.
Estas tres historias, dolorosas y recientes, se convirtieron en el eje de la denuncia: hechos graves que no encontraron justicia ni protección y que hoy representan, según las organizaciones, el retrato más crudo de la impunidad estructural en el Atlántico.
Un llamado a la acción ya la responsabilidad institucional
El movimiento insistió en que la violencia contra las mujeres es una emergencia social que no admite demoras ni palabras bonitas. Reclamaron justicia oportuna, instituciones eficaces y una política pública que responda a la realidad, no a la estadística.
“Las mujeres del Atlántico no pueden seguir enfrentando solas un sistema que les cierra la puerta”dijo Pareja, al recordar que la violencia no solo golpea con armas o con fuerza física. También lo hace cuando una denuncia se archiva, cuando un riesgo se minimiza o cuando una víctima es ignorada.
El pronunciamiento también exigió avances en la reglamentación de la Ley 2364 de 2024, que reconoce y protege a las mujeres buscadores de personas desaparecidas. Para las organizaciones, seguir postergando esta reglamentación es otra forma de violencia institucional.
Este 25N, el movimiento reiteró su llamado a caminar juntas, cuidarse colectivamente y sostener la vida en comunidad, recordando que la lucha por la dignidad y la libertad es una tarea compartida entre mujeres negras, indígenas, rurales, urbanas, jóvenes, mayores y diversas.
La Alcaldía de Barranquilla también se pronunció. A través de la Oficina de la Mujer, Equidad y Género Destacados los avances en rutas de atención y acompañamiento, y la importancia de visibilizar los casos para activar redes de apoyo. Sin embargo, para las organizaciones sociales, esos avances deben traducirse en resultados reales, no en anuncios.
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