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la historia de un hombre que ya es leyenda en la Copa Libertadores

Filipe Luís se quitó un día los guayos, los tiró en un rincón de su habitación, con la nostalgia normal del que renuncia a algo tan preciado, y esa noche se acostó, durmió, no se sabe si plácidamente o con algunas angustias, algunos miedos, pero algo debió soñar, ¿pesadillas o sueños sobre su futuro? Al otro día se levantó convertido en otra persona, había mutado en otro ser, se miró en el espejo y se vio con la misma melena que a veces se ata con una moña, pero era otro: ahora era el cuerpo y la cabeza de un entrenador de fútbol. Empezaba su nueva historia.
Su paso de futbolista a director técnico fue así de fugaz, como una ráfaga de las que él protagonizaba en la cancha, donde se desempeñó como un hábil lateral izquierdo. Ese día, cuando decidió abandonar el fútbol, parecía una decisión prematura, ¿ya se va Filipe, tan pronto? Pero es que él, que había ganado todo lo que ganó (fue campeón de liga dos veces en Brasil, una en España y otra en Inglaterra, campeón de Europa League con el Atlético de Madrid y dos veces ganador de la Copa Libertadores con el Flamengo), se sentía ya agotado en la cancha, sentía que su velocidad ya no era la misma, que ya era hora de dar el paso al costado, afuera, sobre la línea técnica, conocía tan bien los secretos del camerino y los secretos del césped que se sintió con la capacidad para volverse entrenador, así, de la noche a la mañana.
Filipe Luís como jugador. Foto:AFP
Aquella noche debió soñar con ganar la Copa Libertadores, un título que no es menor en su vitrina, aunque ganó todo lo que ya dijimos que ganó, pero es que la Libertadores es especial, más para un brasileño como él (nació en Jaraguá do Sul), tan símbolo del Flamengo como él. Filipe debió soñar aquella noche con ganar ese pesado trofeo otra vez, ya lo conocía, porque lo ganó dos veces como jugador y con ese mismo equipo rojinegro (2019 y 2022), donde cerró su carrera como futbolista profesional, después de jugar en equipos como el Real Madrid Castilla, La Coruña, el Chelsea y el Atlético de Madrid, donde es un recordado ídolo, y en la selección brasileña, con la que ganó la Copa Confederaciones y la Copa América.
Cuando se fue del fútbol tenía además dos grandes decepciones, las dos veces que estuvo a punto de ganar la Liga de Campeones con el Atlético y no pudo. Seguro que anhela conquistar la Orejona como entrenador algún día, por ahora va en lo que va, siendo el entrenador del momento en Suramérica, porque a sus 40 años lo ganó todo con Flamengo en una maratón de 14 meses y acaba de tener una semana especial, inolvidable: Libertadores y Brasileirão.
Filipe Luis, técnico del Flamengo Foto:Getty Images via AFP
Para 2024 fue nombrado entrenador del Flamengo, eso era algo así como un sueño cumplido, dirigir al equipo más popular de Brasil, al que hoy por hoy es el más poderoso del continente y del que él es hincha desde la niñez, como son los verdaderos hinchas, y por tradición familiar. Primero estuvo dirigiendo en las divisiones menores del club, ese fue su pregrado. Luego le dijeron: “Es hora, Filipe, ¿estás preparado?, debes reemplazar a Tite en el primer equipo”. ¿A Tite? Pues sí, Filipe asumió el reto. Lo llevaron sin experiencia, despertando temores y dudas, pero era Filipe, sabían que no decepcionaría. Le anticiparon que en el Flamengo no hay procesos, tocaba ganar la Copa Libertadores y, a cambio, Filipe ya ganó la Copa de Brasil, la Supercopa, el Campeonato Carioca, la Libertadores que le pidieron y acaba de ganar también el Brasileirão. Ya pasa a la historia por ganar la Copa de Brasil, el Brasileirão y la Copa Libertadores como jugador y como DT.
Filipe Luis, Cholito brasileño
Filipe Luís. Foto:EFE
Se considera un discípulo del argentino Diego ‘Cholo’ Simeone (actual DT del Atlético de Madrid), y es más que eso, es como un hijo. El Cholo moldeó las características futbolísticas de Filipe en el Atlético de Madrid. En la cancha, el lateral miraba a la distancia la energía de su entrenador, le escuchaba sus gritos rabiosos, sus órdenes furiosas, le veía su temperamento, su energía, quería ser como él, algún día, sabía que en algún momento estaría ahí, dando instrucciones. Sin embargo, su estilo parece otro, al menos desde lo que proyecta, menos efusivo, menos rabioso.
Filipe luce como un tipo más tranquilo que el Cholo, menos vehemente que el Cholo. Pero igual de obsesivo y competitivo. Filipe quiere ganar siempre, que sus equipos tengan el control, que defiendan bien, que ataquen bien. Es líder, claro, pero no al nivel ni en los estilos del Cholo. Él mismo se describe como un líder silencioso, uno que nunca fue capitán y, sin embargo, siempre fue respetado. “Siempre lo menciono a él (al Cholo) porque fue el gran punto de inflexión en mi carrera. Fue en ese momento cuando todo encajó y me convertí en un auténtico ganador. Él ya lo sabe”, dijo Filipe en una entrevista con el portal de la Fifa.
Filipe Luís. Foto:EFE
Pero su estilo sigue siendo otro, al menos su personalidad: cuando terminó la final de la Copa Libertadores contra Palmeiras, fue el primero en ir a saludar a sus rivales, repartió abrazos y palabras de ánimo. Su discurso también es diferente, es más reflexivo, menos visceral. “Al levantar el trofeo desde la línea entendí algo que nunca comprendí como jugador: dirigir no es controlar, es confiar, no en los esquemas ni en las pizarras, sino en las personas”. Todo dicho… una clase magistral en la rueda de prensa, no de un entrenador que acababa de alzar el trofeo continental, sino de un entrenador muy humano, muy especial.
Flamengo ya lo quiere renovar, la dirigencia sabe que es un diamante que seguramente dará pasos gigantes en el fútbol mundial. Eso no se sabe, pero se presume, y ya sabemos que Filipe tiene grandes retos, que quiere ganar más de lo que ha ganado y ganar lo que no ganó como jugador. Por eso, el club se plantea un nuevo contrato, por ahora está hasta 2027. Así como el Cholo Simeone es parte del inventario del Atlético, Flamengo quiere a Filipe para mucho rato…
La gloria
Filipe Luís, DT campeón. Foto:Flamengo
¿En realidad fue de la noche a la mañana? ¿En realidad se acostó como futbolista y se levantó como DT? La figura funciona, pero no fue tan así. Tras conquistar la Copa Libertadores, el joven DT dio unas declaraciones que han tenido mucho eco por su sinceridad. Ahí, Filipe lo confesó todo: “Cuando me retiré muchos pensaron que el paso a técnico sería natural, casi que automático. Pero nadie vio las noches de duda, los partidos que analizaba hasta que amanecía, ni el miedo silencioso de no estar a la altura. Ganar la Copa Libertadores no fue una respuesta al mundo… fue una respuesta a mí mismo”, dijo.
Filipe Luís ya sabía lo que era ser campeón como jugador, ahora, como él mismo dijo, aprendió lo que significa que otros sean campeones gracias a él. Por eso, esta Copa Libertadores que acaba de ganar con Flamengo es quizá el titulo más grande de su vida. Con esa pasión y ese orgullo por el Flamengo fue que soltó lágrimas que no se resistieron más cuando la final de la Copa Libertadores ya era historia y sus jugadores celebraban y saltaban por la cancha. Su cara se puso roja, se la tapó con las manos y lloró como lloran los campeones. Fue el desahogo de alguien que soñó ese momento, aquella noche en su cama mientras mutaba para despertar convertido en un ser diferente: en un director técnico ganador.
PABLO ROMERO
Redactor de DEPORTES
@PabloRomeroET
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