Deportes
así no se vende un producto deportivo… (Opinión)

La final del fútbol colombiano es, o debería ser, la vitrina más importante de la liga. El momento en el que se presenta ante el país un producto sólido, emocionante y digno de atención. Pero la programación de la final del segundo semestre de este 2025, entre Junior y Tolima, fijada para viernes y martes, vuelve a demostrar que los directivos siguen sin entender cómo se construye valor alrededor del espectáculo. ¿De verdad una final en viernes y martes? ¿Qué es eso?
Si la idea es vender el fútbol colombiano como un producto competitivo, moderno y atractivo, entonces hay que ubicarlo donde realmente se ve: en días de alto consumo, en horario ‘prime’, en ventanas que garanticen audiencia y ambiente. No como el relleno, en días donde no hay nada más que ver y donde, por pura ausencia de competencia, intentan mostrar que la audiencia sí respondió. Así no se prueba que la liga es fuerte.
Santa Fe vs. Tolima Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
La explicación oficial no ayuda mucho. Según el presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, la decisión de programar la final viernes y martes se tomó para darles cuatro días de descanso a los equipos. Se desató una preocupación que no mostraron en todo el año: ¿desde cuándo la Dimayor se volvió ejemplo de cuidado y planificación del calendario?
Durante el año hubo equipos que jugaron cada 48 o 72 horas sin que a nadie pareciera importarle. Partidos aplazados, reprogramaciones improvisadas, viajes eternos, cruces con torneos internacionales, pero justo en la final aparece un repentino espíritu protector del descanso de los futbolistas. La inconsistencia es más que evidente.
Junior Foto:Junior
Además, la pregunta es obligatoria: ¿era realmente tan difícil jugar este jueves 11 y el domingo 14?
Habría descanso, habría lógica, habría ambiente. Se respetaría el fin de semana, se garantizaría la fiesta completa para la ciudad del campeón y se le devolvería a la final el protagonismo que merece. Por más que sea diciembre, la cantidad de gente para celebrar no es la misma un martes que un domingo. Poco se moviliza una ciudad un miércoles laboral. Ni siquiera los torneos aficionados programan sus finales entre semana. Esa comparación habla por sí sola.
Y hay un punto adicional que la excusa ignora: con una final el domingo 14, el campeón estaría definido antes del sorteo de la Copa Libertadores del 18 de diciembre. Se acabaría la excusa logística, se terminarían las justificaciones, y la liga entraría al calendario continental con claridad y a tiempo.
Bucaramanga vs. Tolima Foto:@cdtolima
La competencia internacional es feroz, hay partidos de todo, a toda hora, en muchos canales. Los hábitos de consumo han cambiado. Si el fútbol colombiano quiere posicionarse como un producto serio, debe empezar por dejar de minimizar sus propios momentos importantes. Una final es un evento premium. No se juega cuando sobra espacio en la parrilla: se juega cuando el país está mirando. Y ya que por acá es tan cotidiano compararse, ¿Cuándo han visto partidos decisivos de las ligas argentina, inglesa o española un martes?
Si desde adentro no le dan valor a la liga, ¿con qué cara le piden al público, a las marcas, a los medios y a la Conmebol que sí lo hagan?
CAMILA ESPINOSA ARISTIZÁBAL
Para EL TIEMPO
@Camilanoticia1







