Colombia
Galería· En el interior de la Catedral de Sal de Zipaquirá: revelando historias sobre su origen marino, su simbolismo popular y su fe

La Catedral de Sal de Zipaquirá representa no solo un tesoro patrimonial y un emblema de la espiritualidad colombiana, sino que también es una cápsula viviente de historia, ciencia, fe y creatividad. Con motivo de los 30 años de la nueva catedral, Infobae Colombia dialogó con Nicolás, uno de sus guías y custodios principales, quien comparte maravillas, secretos y leyendas que hacen de este sitio un lugar singular e inigualable.
El recorrido incluye la creación de un registro fotográfico que ilustra la fusión del ingenio colombiano con el entorno natural de la montaña y la riqueza salina, además de la interacción entre lo espiritual y el desarrollo económico de Zipaquirá. De este modo, la Catedral de Sal, entre sal, historia, arte y leyenda, se destaca como un destino esencial para disfrutar durante el fin de año y el inicio de 2026.
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“Hace mucho tiempo, esta región fue un fondo marino. Todo el centro de Cundinamarca era un mar antiguo, extraño y salado que se evaporó hace aproximadamente ciento treinta y cinco millones de años. Lo que observan hoy proviene del Cretáceo”, explica Nicolás, mientras invita a los visitantes a tocar la textura de la sal y a contemplar las vetas blancas y grises que narran la historia de eras innumerables.
Respecto a las prácticas mineras y la extracción de sal, comenta: “La sal es rica, deliciosa y deriva de un proceso natural. Su aspecto asemeja a la nieve, al algodón, o a la escarcha… se puede pellizcar y pasar entre los dedos. Es gratis, una cortesía de la casa.”
La actividad subterránea demanda atención y conocimientos ancestrales. Nicolás lo describe de esta manera: “Todo debe hacerse con cuidado para evitar que el material blando colapse el túnel. Sin madera y metal, el túnel habría colapsado hace tiempo. La madera, expuesta al agua salada, no se deteriora y permanece unida a la pared como una estructura sólida”.
La Catedral de Sal es también un sitio sagrado desde hace más de un siglo, donde las prácticas espirituales de los mineros han dejado su huella. “Los mineros acostumbran a arrodillarse a las seis y media de la mañana, porque tras un tiempo de oración, sentirán que Dios estará con ellos, que regresarán a casa y podrán continuar su labor al día siguiente”, narra Nicolás.
La herencia religiosa ha dado forma al emblemático viacrucis: “Los escultores deben transmitir la fe de los mineros a los visitantes, para que todos nos arrodillemos en oración y comprendamos el recorrido del calvario. De eso trata el viacrucis”.
En ese mismo trayecto, abundan relatos y leyendas. “Cuando los mineros encontraban este material, creían que era oro. Sacaban mucho, acumulaban. Con el tiempo, se dieron cuenta de que no era un metal y que se trataba de hierro y azufre. Pirita, mármaja, oro falso, oro de tontos. El brillo deslumbrante confundía incluso a los más diligentes”, cuenta Nicolás, mostrando cómo la pirita engañó a muchos.
La evolución de la catedral también narra una historia de desafíos estructurales, innovación y colaboraciones artísticas. Nicolás revive ese proceso: “La antigua catedral se erigió en una zona donde los túneles ya contaban con 150 años de historia. Continuamente se derrumbaban y hundían. Además, había mucha agua y bastante humedad. Si no se hubiera apresurado el cierre de la vieja catedral en 1992, quizás habría habido un accidente grave”.
La nueva catedral es el resultado de técnica, participación y sentido comunitario: “Se obtuvo financiamiento del gobierno y un concurso con ochenta y siete firmas de arquitectos… los planos del arquitecto Orlando Garavito fueron elegidos como los mejores. Su propuesta consistía en extraer gradualmente el material, crear esculturas directas y luego instalar las luces para asociar el tema litúrgico con cada espacio”.
La iluminación adquiere un sentido alegórico y práctico: “Por ejemplo, cuando vemos luz blanca, simboliza el consuelo que Jesús puede ofrecer a quien lo necesite. En otros lugares, la luz puede ser roja, simbolizando un sacrificio, violeta por el luto o verde, infundiendo confianza y esperanza, eco de lo que los mineros buscaban: certeza, esperanza y la fe de que Dios estaría a su lado”.
La administración de la Catedral es un motivo de orgullo para los habitantes de Zipaquirá: “El Gobierno tenía una sola entidad que regulaba la minería de sal… en el caso de Zipaquirá fue diverso, pues el Estado contaba con mucha burocracia. Concesión Salinas, una entidad estatal, gestionaba solo la mina de Zipaquirá… el municipio recibió la mina y la cantera oficial del Estado. Así, ahora en la administración de la mina y la cantera es el municipio quien opera”.
Hoy, la catedral es gestionada bajo un modelo mixto: “Se crea una empresa tras la entrega de la cantera por parte del Gobierno a Zipaquirá, con socios privados. Se trata de una alianza público-privada. Esto permite una buena planificación y organización gracias a recursos privados.
Este modelo beneficia al municipio: “Los que gestionan las operaciones crean tiendas y contratan personal de Zipaquirá, ayudando a generar más empleos asociados al turismo”.
Con turistas de más de 120 países, la diversidad es un motor de hospitalidad e innovación. “La Catedral de Sal está creando espacios para el bilingüismo, permitiendo recorridos en inglés… contamos con audioguías en siete idiomas, brindando opciones a quienes no hablan inglés o español, para informarse sobre esta increíble historia”.
El deseo de reintegrar saberes indígenas también permea los recorridos: “En cierto momento se ha querido reestablecer la conexión de las tribus antiguas con el territorio… sería favorable dar un lugar para que la comunidad muisca logre rescatar sus tradiciones, conectando lo ancestral con la sal”.
La magnificencia del lugar no oculta la memoria de la adversidad y tragedias mineras: “Fueron eventos diversos. Desde explosiones hasta derrumbes o emanaciones de gas. Todo eso se mitigó al iniciar la extracción de agua salada, ya que la tubería estaba hermética y no había riesgo de contaminación. Además, contamos con los mejores ventiladores y los entornos son tan limpios que los mineros ingresan a las seis y media de la mañana, revisan el gas y, tras un informe, permiten la entrada a más personal para trabajar”.
La celebración del 30 aniversario de la nueva catedral representa el orgullo de toda la comunidad: “Se integrará a la población, habrá una competencia que recorrerá parte de la mina… se realizarán varios conciertos… uno destacará con un artista internacional. Todo ocurre en época navideña, ya que justo fue en este momento que se inauguró la nueva catedral… Esto se simboliza al ubicar al ángel Gabriel, quien anunció el nacimiento de un niño, coincidiendo con la inauguración de la catedral”.






