El aumento del salario mínimo para el 2026 será del 23%, según reveló el presidente Gustavo Petro en una alocución presidencial este lunes.
De esta manera, este monto quedará en dos millones de pesos, con el subsidio de transporte incluido. Sobre esta ayuda, quedó en 249.095 pesos, mientras que el salario base se estableció en 1’750.095 pesos, de acuerdo con el Ministerio del Trabajo.
Rechazo gremial y alertas económicas
El decreto del Gobierno Nacional que fijó un aumento del salario mínimo del 23% desató una ola de críticas por parte de gremios empresariales, analistas económicos y líderes de opinión, quienes coincidieron en advertir sobre riesgos elevados en inflación, empleo, informalidad y finanzas públicas.
La Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) rechazó de manera categórica la decisión, calificándola como “irresponsable, desproporcionada y abiertamente populista”, y aseguró que la Mesa de Concertación Salarial no fue un espacio de diálogo real.
“El anuncio demuestra que la decisión estaba tomada desde el inicio. No hubo concertación, fue una puesta en escena. La Mesa fue una farsa y una burla institucional para el sector productivo”, afirmó Jaime Alberto Cabal, presidente del gremio.
Salario mínimo Foto:iStock
“El tiempo nos ha dado la razón: es pan para hoy y hambre para mañana. Las improvisaciones del Gobierno no las paga el Estado, las paga el pueblo con desempleo, informalidad y carestía”, agregó Cabal.
La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) expresó su preocupación por los riesgos significativos para los hogares y la economía, subrayando que la decisión fue adoptada de manera unilateral, sin un diálogo tripartito efectivo, como lo exige la Constitución.
Bruce Mac Master, presidente de la Andi, señaló que este tipo de medidas “son uno de los mayores actos de populismo en la historia de Colombia”, al generar beneficios aparentes en el corto plazo, pero costos estructurales insostenibles.
Salario mínimo Foto:iStock
Analistas prevén mayor inflación y tasas de interés
Desde el sector financiero, Daniel Velandia, managing director del equipo de Research de Credicorp Capital, dijo que la corporación ajustó sus proyecciones para 2026 tras el anuncio:
- Inflación: de 4,6% a un rango entre 5,7% y 6%
- Tasa del Banco de la República: de 9% a un rango entre 10,5% y 11%
- Crecimiento y empleo: con impacto claramente negativo

En la misma línea, Andrés Pardo, Head of Latin America Macro Strategy en XP Investments, calificó la decisión como un “despropósito”, señalando que el aumento se trasladará rápidamente a precios, elevará expectativas inflacionarias, incrementará la informalidad —que ya supera el 56%— y podría obligar al Banco de la República a subir tasas hasta en 200 puntos básicos.
Más informalidad y presión sobre las pymes
José Ignacio López, presidente de Anif, recordó que la guía técnica para el salario mínimo es inflación más productividad, y advirtió que aumentos superiores al 20% agravan el principal problema del mercado laboral colombiano: la informalidad.
“Muchas empresas optarán por automatizar o reducir contratación; las más pequeñas, por irse a la informalidad. Ningún país ha alcanzado prosperidad generalizada elevando salarios por decreto”, afirmó.

Desde sectores intensivos en empleo, Ana Karina Quessep alertó que el incremento pone en desventaja a industrias como el BPO, donde el aumento de costos podría traducirse en menos oportunidades laborales.
El exministro de Hacienda José Manuel Restrepo cuestionó la medida y llamó a acciones legales:
“A demandarlo en beneficio del 90% de colombianos que se ven afectados por la medida del día de hoy. No podemos permitir la destrucción de Colombia sin argumentos de sensatez”, afirmó.
Salario mínimo 2026 Foto:iStock
En la misma línea, el empresario Mario Hernández advirtió que un aumento de esta magnitud, sin respaldo en productividad, termina siendo contraproducente:
“Cuando el salario mínimo sube 23% sin productividad detrás, perdemos competitividad y sube la inflación. No es estar en contra de que la gente gane más; es entender que sin productividad, el efecto es el contrario”.
La economista e historiadora María del Pilar López Uribe, de la Universidad de los Andes, aseguró que la decisión evidencia un desinterés del Gobierno por los trabajadores informales —más del 50% del total— y por los micronegocios, que representan más del 93% del tejido empresarial.
Según López Uribe, los micronegocios, con márgenes mínimos, reducirán empleo formal o migrarán a la informalidad para sobrevivir, que ya supera el 80% en este segmento. Además, alertó que el número de personas que ganan menos de un salario mínimo creció 12% en el último año, mientras que quienes ganan exactamente un SMLV se redujeron cerca del 40%.
El ICP subraya que el problema no es exclusivamente el aumento del salario mínimo, sino la incapacidad estructural de la economía colombiana para generar salarios medios altos. Países como Dinamarca, Suiza, Noruega o Singapur —que no fijan salario mínimo por decreto— logran mejores ingresos gracias a alta productividad, competitividad y mercados laborales dinámicos.
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