Colombia
Habló Daniel Klug, el joven que por más de 20 minutos murió tras un accidente en el norte de Bogotá: “Para mí, clínicamente usted no existe”
El accidente de tráfico que sufrió Daniel Klug en Bogotá transformó radicalmente su vida y la de su familia. En agosto de 2010, Klug fue declarado clínicamente muerto durante veinticinco minutos luego de ser atropellado por un coche cerca del Club Guaymaral.
Según el testimonio del pódcast Historias Paranormales del antropólogo, periodista e investigador paranormal Esteban Cruz Niño, este suceso solo puede explicarse desde la fe y la creencia en un milagro.
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“Estuve muerto como veinticinco minutos”, recordó Klug en el pódcast. Tras el impacto, relata que sus padres vieron llegar a un hombre desconocido, quien afirmó ser médico y solicitó permiso para atenderlo.
“Una persona apareció de la nada y le dijo a mis papás: ‘Yo soy médico, déjenme ayudarlo’. Mis papás estaban en estado de shock, pero accedieron”, compartió Klug. Poco después, el hombre dijo que sentía el pulso de Daniel y, casi de inmediato, una ambulancia llegó entre el caos.
La identidad de este supuesto médico nunca fue confirmada. Varias personas intentaron reclamar el auxilio días después, pero la familia Klug nunca logró recibir confirmación.
“Mi papá intentó encontrar a la persona, pero nunca volvió a aparecer”, explicó Daniel. Por esta razón, la familia lo terminó llamando “un ángel”. Mensajes en redes sociales aumentaron el misterio: “Recibimos mensajes por Facebook de personas diciendo: ‘Yo soy el médico que estuvo ahí’. Pero nadie pudo confirmarlo. Para nosotros, era un ángel”.
Durante el traslado a la Clínica del Country, la situación era crítica. Klug narró que los paramédicos advirtieron que “su hijo está muerto o se está muriendo”.
No obstante, la insistencia de su madre llevó a los socorristas al hospital que la familia consideraba más apropiado, donde un médico amigo de los Klug se encargó del caso. Allí, lograron reanimar a Daniel y estabilizarlo parcialmente. Posteriormente, lo indujeron a coma para preservar sus reservas físicas debido al grave pronóstico.
Mientras tanto, la fe y la oración se convirtieron en un soporte clave para la familia. “Mi madre es muy devota de la Virgen del Carmen y, digamos, católica. Ella rezaba bastante, y mi padre también era muy creyente”, compartió Daniel en el pódcast.
Cadenas de oración fueron organizadas en varias ciudades de Colombia y otros países, apoyadas por grupos y comunidades marianas. El joven siempre llevaba consigo una medalla de la Virgen del Carmen y otra del Señor de los Milagros, símbolos de protección y fe en medio de la incertidumbre.
Daniel expresó que “lo mío fue un verdadero milagro. Definitivamente, fue cuestión de fe”.
Incluso recordó un asalto que ocurrió después, donde, a pesar de que le arrancaron la cadena que llevaba, la medalla permaneció adherida a su piel. “Me quitaron la cadena, pero la medallita se quedó pegada en mi piel. Solo se llevaron la cadena. Estoy convencido de que eso fue un milagro,” relató en el pódcast Historias Paranormales con Esteban Cruz Niño.
La recuperación de Daniel estuvo repleta de desafíos. Los médicos clasificaron su caso como extraordinario. El propio director de la clínica se lo expresó: “Ese niño que ven ahí, para mí no existe. Lo que le ocurrió no es normal.”
Después de salir del hospital, Daniel comenzó a participar en campañas de prevención de accidentes viales relacionados con el consumo de alcohol y la cultura ciudadana. Según él, estas campañas ayudan a generar conciencia y a promover una movilidad responsable en Colombia.
Durante su proceso de sanación, Klug vivió experiencias que describe como “encuentros con lo inexplicable”, como la visión de caminar junto a su abuelo fallecido en un entorno blanco o la profundización de que el apoyo comunitario fue crucial en su recuperación. “Cuando enfrento momentos difíciles en mi vida y rezo… siento una paz y tranquilidad que me inundan. No sé si eso sea una manifestación, pero realmente me ayuda mucho,” compartió.
La historia de Daniel Klug ha sido plasmada en un libro escrito por su padre Dios Salvó a mi Hijo, de Rafael Klug Unger, y ha sido difundida en diversos medios y conferencias. “Siempre sentí la necesidad de agradecer a las personas que oraron por mí. La mejor forma de hacerlo fue participando en una campaña de prevención vial,” aclaró.
A lo largo del tiempo, la familia Klug ha profundizado en sus prácticas católicas, manteniendo objetos de devoción y brindando apoyo espiritual a quienes buscan compañía y oración. Al final del pódcast, Daniel fue contundente respecto a su experiencia: “Estoy absolutamente convencido de que mi caso fue claro. Llámese ángel, milagro, fe o energía, no tengo ninguna duda de que algo me acompañó durante todo el proceso.”
